Guin el Invencible y las perlas gemelas de la ciudad sagrada

Estoy de viaje unos días, pero me he llevado el portátil. No porque vaya a trabajar con él, sino por ver a la noche cosillas que tengo sueltas. Y como he terminado el anime que tenía en proceso, he decidido hacerle una entradica. Hala. No muy larga (siempre digo eso JOJOJO y luego salen chistorras kilométricas), pero como la serie me ha dejado un sabor de boca agradable, he pensado “¡qué coño, merece un post!”. Además una de las últimas preguntas que me hicisteis en el Gato Curioso iba sobre el tema. Y aquí estoy, tirada en la cama tecleando mientras el laptop me achicharra la tripa.

El anime en cuestión es Guin Saga (2009) y consta de 26 episodios realizados por Satelight. Sinceramente, no comprendo cómo no tiene una legión de fans, quizá se deba a que el fenómeno de efervescencia otaco se da sobre todo entre adolescentes y adultos jóvenes y, como tiene ya unos añitos, la franja temporal de arraigo ha pasado hace bastante. Y los otacos actuales no saben ni que existe, porque son criaturas del presente. Quizá sea eso. O quizá no. La cuestión es que Guin Saga es una obra muy competente dentro del género de la fantasía heroica, con una animación que podría mejorarse muchísimo más, aunque el argumento y su desarrollo son estupendos.

naoku
Kaoru Kurimoto de moza

Esta señorita era Kaoru Kurimoto (1953-2009), seudónimo literario de Sumiyo Imaoka. Ella fue el cerebro responsable de que Guin Saga saltara al mundo de la animación, pues ella, y solo ella, escribió la saga literaria que le da nombre, compuesta de 130 libros. Nada más y nada menos. La serie cubre los primeros 16. Solo he leído uno, el que sube el telón, The Leopard Mask (1979), y no lo recuerdo especialmente, así que podría decir que me pareció normal. Me habría gustado poder continuar con alguno más, pero en inglés creo que solo estaban publicados por entonces 3 volúmenes… y tampoco me apetecía darme con un canto en los dientes si me llegaba a gustar mucho. Por la información que he recabado, la historia propiamente finaliza sobre el volumen 100, los otros treinta son como diferentes spin-offs. No puedo opinar sobre si a esta buena mujer se le fue de las manos el asunto (tiene el récord Guinnes, por supuesto) o realmente todo su conjunto es valioso, pero resultando una saga tan amplia, tiene todas las pintas de que la homogeneidad brillará por su ausencia. Y sería algo completamente natural, por otro lado.

guin
Guin, Remus y Rinda en la portada de la primera novela de “Guin Saga”.

Es que cuesta imaginarlo, 130 libros. WOW. Vaya fenómena era Kurimoto-sensei. Y lo fue, en realidad lo fue en varios aspectos. Creo que es importante que antes conozcamos algo de la vida y obras de esta escritora, pues era una persona bastante singular. Se graduó en literatura en la universidad de Waseda y escribió desde crítica literaria, ensayos sobre diferentes autores como Yasutaka Tsutsui, el poder del patriarcado y el papel de la mujer en el género de ciencia ficción; hasta manga y novelas de detectives, fantasía, terror lovecraftiano o temática homosexual. Escribió, escribió y escribió de lo que quiso y como le dio la santa gana; fue una creadora de mente fértil y obra extensísima. Por estos lares la conocemos solo de oídas, pero en Japón fue toda una institución. Recibió multitud de galardones, entre ellos el Gunzô, poco después de su debut, o el Edogawa Ranpo. Su carrera consta de aproximadamente 300 obras, por lo que cualquier cosa que diga solo señalará el risco de un gigantesco iceberg que por aquí ni oleremos. Kaoru Kurimoto fue una de las literatas más importantes de sci-fi en el Japón de finales del s. XX; su influencia era enorme, al igual que su popularidad.

Sin embargo, la producción más celebrada de su catálogo es la que hoy nos atañe en SOnC, Guin Saga, su magnum opus literalmente. La trascendencia de estas novelas es excepcional y pueden observarse ecos suyos en obras de otros autores como Berserk o Record of Lodoss War; por no decir que George R. R. Martin también le dio un buen repasillo a los primeros volúmenes. Guin Saga es un clásico impepinable que por desgracia será muy arduo podamos leer algún día completo. El género de alta fantasía se encuentra, sobre todo, en manos anglosajonas en el mercado de esta parte del planeta; y no existe ningún tipo inclinación natural por escritores japoneses. Y menos aún en este género. Así que la única forma de consolarnos es mediante sus adaptaciones al manga y a la animación. Conforme iba viendo la serie, me preguntaba cómo era posible que, siendo tan significativo este trabajo, no hubiera tenido más encarnaciones. Se tuvo que esperar al fallecimiento de Kurimoto para realizar un homenaje-despedida de Guin Saga. Y, a pesar de que se realizó con cariño, también da la sensación de que se hizo un poco por cumplir. O al menos esa es mi percepción.

guinsaga1

Guin Saga comienza con la invasión del reino de Parros por la intrépida potencia militar de Mongauli. Sus soberanos intentan poner a salvo a sus dos hijos mellizos, Remus y Rinda, mediante una máquina sagrada de teletransporte que solo la familia real puede utilizar. Es uno de los enigmáticos tesoros del país. Pero algo no funciona bien del todo, y en vez de ser enviados a la vecina Argos, donde su tía materna es reina, acaban en un tenebroso bosque. Allí, cuando están a punto de perecer, un misterioso hombre-bestia con cabeza de leopardo despierta de la inconsciencia y logra socorrerlos. Parece un guerrero brutal y mortífero pero Rinda, que tiene el don de la profecía, confía en él casi de inmediato. Él no recuerda quién es, de dónde viene ni la razón de su aspecto monstruoso, solo que probablemente se llame Guin. La palabra “Aurra” también acude a su mente. A partir de entonces, acompañará a los dos niños en su huida y búsqueda de refugio, pues el Archiduque de Mongauli ha ordenado su muerte. Para ello moviliza a parte del ejército y envía a su propia hija, Lady Amnelis, en su búsqueda. ¿Son ellos los únicos supervivientes de la casa real parrosí? No, pero Remus es el heredero al trono, y el siguiente en la línea sucesoria, su primo y prometido de Rinda el Duque Norisse, se encuentra en paradero desconocido… de momento. Al grupo de Guin y los mellizos se unirá algo más adelante el mercenario Istavan de Valachia, cuya presencia cambiará el rumbo de sus destinos; también la inevitable “mascota”, Suni, nacida en la ominosa región de Nospherus.

guinsaga4

Si algo se encuentra en esta serie es una reconfortante sobredosis de épica a la antigua usanza. Panorama de base profundamente patriarcal y fragancia a testosterona sudorosa, aunque sabe jugar un poco con los roles de género para darse vidilla. La banda sonora, compuesta por Nobuo Uematsu y que fue su estreno en el mundillo del anime, es tan rimbombante como era de esperar en una serie de estas características. Aunque en algunos momentos suena ligeramente… cutre. Otorgar mucha presencia al sonido puro de sintetizador no suele encajar demasiado bien con una obra de ambientación medieval. Transmite una sensación amateur no muy favorecedora. Hay que tener en cuenta además que Guin Saga es muy clásica dentro del género espada y brujería, más cercana al Conan de Robert E. Howard que a las moderneces culebronescas de Canción de Hielo y Fuego, guardando mucho de esa esencia pulp tan entrañable. De ahí que peque de cierta ingenuidad e infantilismo, pero es parte de su encanto. No todo tiene que ser nolanesco para molar, camaradas otacos, resultaría un agobio.

No obstante, se decidió respaldar una línea amable dirigida a un tipo de público amplio. Hay combates, hay batallas; el nivel de violencia es alto, pero sin su faceta más cruenta. La gente muere por doquier y continuamente (encariñarse con secundarios es deporte de riesgo para el kokoro), pero no se ve ni una sola gota de sangre. En realidad las escenas de acción son bastante cochambrosas y se encuentran planificadas fatal; que el CGI sea un castañón además empeora el asunto. Horreur. Aviso: los amantes de las ensaladas de hostias se llevarán una tremenda decepción.

guinsaga3

El primer arco argumental de Guin Saga, como toda presentación, es una declaración de principios. Una declaración de principios que, a pesar de ser muy dinámica sin dejar espacio al aburrimiento, es bastante superficial y algo chapucerilla. La simplificación de algunas escenas raya el absurdo infantil, perdiendo en ocasiones la coherencia. Se nota muchísimo que han tratado de adaptar lo mejor que han podido el inicio y primeros pasos de un universo complejo y vasto, pero les ha quedado tambaleante. La labor de síntesis no ha sido la más acertada, no obstante tampoco parecía fácil realizarla. Además resulta disculpable porque se trata de un preámbulo y la historia en general seduce. Y esa es una de las características de esta serie, que engancha. El nivel de adicción va in crescendo hasta alcanzar su final. Si se toleran los primeros episodios, que tampoco resulta complicado, los siguientes hacen olvidar esos tropiezos típicos de anime largo que se está encontrando a sí mismo. Por que en el segundo arco, sobre todo a partir del capítulo once, las cosas se ponen bastante más interesantes. Los retratos de los personajes son más detallados, aparecen nuevos, se desarrollan secundarios y el romance toma algo de protagonismo. Las intrigas palaciegas y la política ganan importancia, dejando un poquitín de lado las batallas, lo que beneficia bastante el conjunto. La historia se asienta, la clásica lucha por el poder se hace muy presente. La galería de personajes que despliega la serie es dilatada, y todos y cada uno de ellos están diseñados con meticulosidad y gracia. Guin Saga presume de categórica naturaleza coral, y cuida al máximo las caracterizaciones, lo que nos da a entender que han procurado seguir con fidelidad las descripciones literarias de Kurimoto. Pero hay algo que no puedo evitar que me moleste: el amor convierte en auténticos imbéciles a ciertos personajes, lo que les impide desarrollar su potencial. Memos de relleno, marionetas e irritantes cabezotas. Requetemeh.

guinsaga2
Mi amado Klimt

Sin embargo, Guin Saga le da mil vueltas a Arslan Senki, por brindar un ejemplo de serie épica con gran popularidad. También es bueno advertir que ambos anime comparten un apartado técnico flojérrimo. Me llama la atención mucho ese esmero en algunos detalles, que son en verdad deslumbrantes, para tropezar a la vez con una falta de atención (o presupuesto) en una animación que va del “mira qué bonico esto” a la vergüenza ajena con hemorragia ocular. El argumento es muy bueno, porque la base es la que es; resultaría una incompetencia absoluta cagarla con un material semejante. Sin embargo, es patente que hay muchisísisisisimo detrás que resultaría imposible de plasmar en la serie. Y da una miqueta de rabia, porque los libros no se pueden conseguir en Occidente. Y esto también se encuentra relacionado con la conclusión que le dan al anime, que en realidad no es una conclusión como muy sagazmente deduciréis.

¿Recomiendo Guin Saga? La verdad es que sí. A pesar de que es irregular a causa de esos contrastes tan fuertes entre lo que hace (muy) bien y lo que hace (horriblemente) mal, resulta un anime entretenido y que mejora mucho conforme avanza. Guin, con su personalidad estoica y compasiva, es solo un hilo conductor, que no protagonista. Y se agradece la ausencia de héroes mesiánicos pagados de sí mismos. El elenco y sus circunstancias son en realidad los que crean un espacio que se amplía en continua progresión, engendrando el opulento universo de Kaoru Kurimoto. Pero, ay, qué mal llevo los finales abiertos. Qué mal. Buenos días, buenas tardes, buenas noches.

Anuncios

¿Y ahora qué toca? Invierno 2017

Mucho se está comentando que esta temporada invernal pinta aburrida. Al menos en lo que a estrenos se refiere. La verdad es que hasta hace unas pocas horas no me había puesto en serio con ella, así que a pesar de que olisqueaba cierta fragancia a cloroformo, intenté no dejarme llevar por los prejuicios. Mis intenciones han sido honorables, de verdad de la buena, pero los primeros capítulos de unos cuantos anime que he zampado han sido, ejem, como una sobredosis de barbitúricos. Me he salvado gracias a los que he decidido seguir… de momento. Porque tampoco es que me hayan maravillado y no me fío ni un pelo.

Mi serie estrella de este invierno es Shôwa Genroku Rakugo Shinjû: Sukeroku Futatabi-hen. FIN. Y no es un estreno. Espero que esté a la altura de la primera temporada, que fue gloriosa. Por ahora el episodio inicial me ha decepcionado un pelín, pero esto no ha hecho mas que comenzar. Dentro de un rato me veré el segundo.

kuniyoshi
“Gato gigante de nieve” (1850) de Utagawa Kuniyoshi

No voy a alargarme demasiado (siempre digo lo mismo, je) porque este tipo de entradas me resultan un tanto pesadas; ni tampoco escribiré sobre continuaciones. Solo nuevo material. No es mucho, y probablemente abandone algo. Sin embargo, estaré ojo avizor también a las impresiones de colegas blogueros, por si se me ha escapado algo o resulta que un bodrio descartado muta en portento. Nunca se sabe, camaradas otacos.

Por si os interesa, he mandado a cavar zanjas los siguientes anime (en algunos casos fui incapaz de terminar el capítulo): Demi-chan wa Kataritai (insípido), Fuuka (indescriptible, ¿cómo pude plantearme ver algo así?), Hand Shakers (concentrado de alium sativum), Masamune-kun no Revenge (mediocre, tedioso, reiterativo, protagonista imbécil), Spiritpact (supermeh) Urara Meirochô (mongolismo profundo con lolis) y Yôjo Senki (JAJAJAbasta). ¿Con cuántos me he quedado? Pues con cinco. Allá van.

Os recuerdo: no hablo ni de los estudios ni de los directores ni de los argumentos; solo doy mi opinión. La sinopsis e información técnica podéis encontrarla en los enlaces que suministro con cada serie.

 

ACCA:13-ku kansatsu-ka

No he podido leer el tebeo de Natsume Ono en el que está basado, pero esta mangaka me gusta bastante (al menos lo que ha caído en mis manos), por lo que le daré una oportunidad. El primer episodio no me ha dicho gran cosa, pero tampoco es un espanto. Le veo, no obstante, mucho potencial; deseo que no lo desaprovechen o malogren. El arte en general me ha encantado (¡qué bien le sienta el color al estilo de Ono!) y tiene un ending precioso. Si la serie tira hacia adelante, podría ser una estupenda ocasión para que licencien más obras de la autora. A pesar de ese traspiés que supuso Ristorante Paradiso en España.

acca2

Chô Shônen Tanteidan Neo

Otro nuevo intento de llevar al mundo de la animación la obra de Edogawa Ranpo. Esta vez desde el formato corto y sin tomarse demasiado en serio a sí mismo. Esta primera toma de contacto no me ha desagradado, de hecho he encontrado muy divertido su histerismo aceleradoLa mezcla de estilos estadounidense/anime, con colores ácidos y recursos vintage me parecen acertados, aunque espero que echen el freno más adelante al ritmo, si no puede fácilmente saturar. Es un producto de consumo rápido para niños y adolescentes, así que honduras intelectuales las de un charco. Comedia disparatada y misterios futuristas comprimidos en cinco minutos. Solo me gustaría que no se volviera demasiado idiota o vacío; pero la premisa, muy en la onda de los Looney Tunes o Merrie Melodies clásicos de la Warner, por ahora me convence. Aunque claro, solo ha sido un capítulo.

neo

Little Witch Academia

Más anime dirigido a un público joven y no por eso una cagarruta; solo hay que saber qué esperar de obras así. Creo que esta es la serie que me va a servir para desconectar del planeta y simplemente disfrutar de media hora de aventuras y magia. Sin complicaciones ni truculencias, una historia entretenida que recuerda a muchas cosas, de ahí que resulte tan familiar y sea fácil engancharse a ella. Es un producto perfecto para una evasión inofensiva, donde no hay peligro de sufrir una embolia cerebral como en Yuri Kuma Arashi, por ejemplo. Little Witch Academia además tiene su propia personalidad, de otra manera sería muy complicado soportarla. Al menos para los que tenemos algo de bagaje en esto de la fantasía. Así que si no me da algún disgusto, este anime promete alegría sencilla (también algo previsible) que seguiré con sumo placer semanalmente. Es la serie de “ahora no quiero pensar, llévame de viaje a un lugar chuli“.

witch1

Kuzu no Honkai

Tenía mis dudas sobre si mandar a escaparrar este anime o no. La idea principal me parece de un subnormal tremebundo, pero claro, estamos hablando de adolescentes… y los adolescentes suelen pensar y hacer infinitas gilipolleces en un tiempo récord. Si profundiza un mínimo en eso precisamente, en por qué durante esa etapa de nuestras vidas somos medio lerdos, me daré por satisfecha. No sé, que disfrute de unas pinceladas tipo Inio Asano al menos. Me gustaría que Kuzu no Honkai tuviera una orientación dramática con una base psicológica firme. Que fuese un anime serio, vamos. Pero mis deseos y lo que haya escrito la mangaka son cosas muy distintas. Porque no, no he leído el manga. A pesar de mis recelos, voy a ser paciente y otorgarle unos cuantos episodios de gracia.

kuzu

Onihei

Onihei ha presentado ya en un solo capítulo todo lo que se puede esperar de un seinen histórico con samurais y criminales. Hasta el arte es clasicote, muy de agradecer entre tanto giro aniñado de hedor informático. Posee una textura analógica que recuerda a los mangas de los 60 y 70, muy expresiva. Un jidaigeki de cabo a rabo. Excelente. ¿Por qué este aparente especial cuidado con Onihei? Pues porque se trata en realidad de la adaptación del clásico literario Onihei Hankachô de Shôtaro Ikenami. Es extremadamente popular en Japón, habiendo tenido varias adaptaciones al cine, teatro y televisión. Incluso el mangaka gekiga Takao Saitô realizó un cómic en 1993 sobre esta obra. Si gusta el género, como es mi caso, es una cita ineludible. Tengo grandes esperanzas puestas en esta serie, con sinceridad. Mi dosis de épica, violencia y aventuras puede resultar bien cubierta con Onihei, sobre todo si mantiene un nivel de animación decente (lo contrario sería catastrófico) y los clichés no se me hacen muy predecibles.onihei

Parece increíble pero, ¡lo he logrado! ¡Una entrada de menos de 2000 palabras! Todo un hito para SOnC. Así tendréis menos tiempo de aburriros y podréis devorar sin dilación los anime que tengáis seleccionados para esta temporada. ¡No perdáis más el tiempo! ¡Ñam, ñam! Buenos días, buenas tardes, buenas noches.

 

Saudade, memoria y Record of Lodoss War

Este verano he visto muy a gusto Stranger Things de Netflix. Y con la inevitable nostalgia que arrastra, aunque la serie sea mucho más que eso, no he podido evitar recordar mis partidas de rol infantiles. Porque sí, yo jugaba al rol, mea culpa. Y así mi cabeza ha relacionado el tema con Record of Lodoss War, una franquicia creada por Ryô Mizuno, basada en los registros de sus partidas como master de Dungeons & Dragons. Qué cosas. Un estudiante japonés, fascinado por Tolkien y D&D, usa unos replays para crear un nuevo mundo que, con gran éxito, acabó convirtiéndose en uno de los productos más importantes de fantasía épica en el mundo de los videojuegos, anime y manga en Japón: Record of Lodoss War.

lodoss
El equipo al completo: Parn, Deedlit, Slayn, Ghim, Etoh y Woodchuck

Fue a partir de 1988 que Mizuno fue publicando en Comptiq estas actas de juegos, las cuales se habían ido desligando del universo D&D o RuneQuest para crear el suyo propio: Forcelia. Se pueden considerar las precursoras de las light novels junto a Arslan Senki, así como también de las primeras obras del país dedicadas al género de Alta Fantasía. La fama que alcanzaron fue enorme incluso entre personas que no eran aficionadas al role-playing; y a su rebufo aparecieron los primeros productos que construirían al gigante: juegos para PC, Gameboy, Dreamcast, etc; mangas, diversas películas y series de animación, todo tipo de merchandising… Pero es de las primigenias 13 OVASLodoss-tô Senki (1990), de las que voy a escribir hoy. El mundo de esta franquicia es amplio y, aunque más lentamente, continúa creciendo en la actualidad. No supo aprovechar del todo sus oportunidades en el momento, todo hay que decirlo, pero conforman uno de esos pilares fundamentales de la fantasía heroica en Japón. No deseo hacer una entrada dedicada a toda la franquicia, me parecería tedioso y larguísimo; sino a esa serie de cuando era una mini-anormal (ahora soy maxi) y de la que guardo tan gratos recuerdos. Creo que todavía andan en mi casa del pueblo los VHS originales. Hechos una mierda, claro, y sin aparato para poder reproducirlos. Ains.

Para los seguidores del género, Lodoss-tô Senki es indispensable, un clásico. Aunque no fue el primer anime en trabajar la sword & sorcery (me viene a bote pronto The Little Norse Prince de Takahata, Ys, que es contemporánea, Tenkû Senki ShuratoLeda), sí es cierto que a partir de Record of Lodoss War esta categoría se asentó a la manera tradicional occidental, creció y se convirtió en una de las más queridas del fandom. Fuera de Japón ya se había tratado la espada y brujería, por supuesto, tenemos desde la estúpida The Sword in the Stone (1963) de Disney, El Hobbit (1977) y El Señor de los Anillos (1978) o las maravillosas El último Unicornio (1982) y Fire and Ice (1982). Entre otras. Pensándolo bien, en la década de los 80 hubo una especie de boom en el género que se plasmó muy bien en el cine (Excalibur, la saga de Conan, Cristal Oscuro, Willow…); y, a pesar de la gran riqueza folclórica de Cipango y la proverbial resistencia hacia lo extranjero, no tardó en calar en las islas.

lodoss5
Deedlit, la Alta Elfa

Creo que si de un anime se han hecho reseñas, es de este. Los otacos ancianos sabemos muy bien cuál es; los que vinieron después la conocen seguro de oídas e, incluso, hasta algunos se habrán atrevido a verla. Y eso que hay extendida una tremenda alergia a la animación anterior al 2000 entre el público actual. Por eso no tengo intenciones de disertar como una mema pedante (sé que lo soy), ya se han dicho millones de paridas y comentarios sesudos sobre Lodoss-tô Senki. Solo serán apreciaciones personales sin más y un mínimo de información para los que no conozcan la obra.

Vayamos con la información: los estudios fueron los celebérrimos y fantabulosos Madhouse, el director Akinori Nagaoka (el del genial Dr. Slump), como animador primario Hirotsugu Kawasaki (Akira, Ghost in the Shell, Metropolis… lo que se dice un indocumentado) y el storyboard estuvo en manos de Rintarô (si no sabéis quién es Rintarô, tenéis problemas, chatos). Vamos, un equipazo. Apostaron fuerte y la jugada salió bien.

lodoss7 (2)

Esta es la isla o continente de Lodoss. Surgió de los restos que dejó tras de sí la guerra entre la Luz y la Oscuridad. En la última batalla cataclísmica, solo quedaron dos combatientes de entre todos los dioses: Marfa, diosa de toda la creación y Kardis, diosa de la destrucción. Ambas intentaron vencerse con un ataque fulminante, pero ninguna lo consiguió, cayendo ambas en la inconsciencia. El cuerpo de Marfa se derrumbó en Lodoss; el de Kardis en la isla de Marmo. Desde entonces, Lodoss ha sido considerada también la Isla Maldita, y a pesar del esfuerzo de los diferentes reinos por convivir de manera pacífica, la ambición humana y el eterno peligro latente del regreso de Kardis, hacen del continente un lugar inestable y vinculado con el mismísimo destino de Forcelia.

Este es el escenario en el que tienen lugar las aventuras de una compañía muy dispar: Parn, el hijo de un caballero caído en desgracia, Deedlit, una alta elfa del Bosque sin Retorno, Slayn el intelectual y hechicero del grupo; Woodchuck, ladrón y con el don de aparecer en los lugares oportunos; Etoh, sanador y clérigo de Falis, el dios supremo del Bien; y Ghim, un terco y leal enano. Todos representan arquetipos fáciles de reconocer, y sus personalidades tampoco se alejan de lo convencional. Cómo llegan a reunirse y los motivos de su búsqueda del sabio Wort, son punto esencial de lo que podríamos considerar la primera parte, hasta la OVA siete. En ella descubrimos muchas cosas sobre sus vidas, así como la situación de guerra en la que se encuentra sumido de nuevo Lodoss. El emperador oscuro de Marmo, Beld, ha desembarcado en el continente para conquistar y subyugarlo por completo. Ya han caído bajo su poder Kanon y Alania, pero los reyes de Valis y Flame no van a quedarse quietos… Junto a Beld están su general el caballero negro Ashram, el nigromante y adorador de Kardis Wagnard y una misteriosa dama, que se hace llamar Karla. También conocida como la Bruja Gris, esta mujer es un enigma y la única superviviente de la destrucción de Kastuul, el antiguo reino de la hechicería. Maneja los hilos del destino de Lodoss desde hace mucho tiempo, casi podríamos decir que está más allá del bien y del mal, por eso mismo es peligroso confiar en ella, ya que sigue su propia hoja de ruta.

lodoss2
Karla, la Bruja Gris

Aparecen más personajes, que deduzco que en las novelas ligeras estarán más definidos, como la elfa oscura Pirotess, el silencioso mercenario berserk Orson; el rey Kashue, la princesa Fianna, etc. Salvo Karla, son todos lisos como una tabla, pero cumplen su papel eficientemente. Es cierto que, en general, Record of Lodoss War vista en el 2016 es una amalgama de tópicos que la hacen previsible y candorosa. Pero no hay que olvidar cuándo se hizo, señores, y que no resultó un petardazo sin motivos. Los que jugamos RGP, reconocimos inmediatamente la estructura, la base de los protagonistas y sus dinámicas. Los que no, observaréis que sus recursos han sido utilizados miles de veces en series posteriores. Honestamente, Record of Lodoss War se ha quedado antigua. Es como esos cuadros del Quattrocento, que notas cierta rigidez acartonada, los movimientos y posturas congelados y unas expresiones poco naturales. Sin embargo, no te cansas de mirarlos y disfrutar de su belleza, por mucho que obras de periodos siguientes sean técnicamente superiores. Allí están esos esfuerzos por el dominio de la perspectiva, la tridimensionalidad, el uso de la luz. Con Lodoss-tô Senki es igual, abrió nuevas puertas e inspiró a cientos de creadores. Un anime pioneroRespect.

La historia en sí es más o menos lineal, sin demasiados sobresaltos. La vereda que sigue es clara, pero no por ello aburrida. Tras una temática de índole política, que no es otra que la del dominio de Lodoss, existe otra esencial que es la eterna lucha entre Bien y Mal, Luz y Oscuridad. El maniqueísmo en la fantasía épica es bastante común y una de sus marcas de agua. Afortunadamente, se va superando para mayor enriquecimiento del género. Aprendemos del Lodoss del pasado (La Guerra de los Héroes) y sus protagonistas, qué ha sido de ellos y por qué son tan importantes. Descubrimos que el futuro del continente está en las manos de nuestros 6 protagonistas, tan diferentes entre sí, pero que no dudarán en sacrificarse por el bien común. Todos ellos poseen sus circunstancias y pesares; algunos están mejor desarrollados que otros; pero forman el habitual grupo de aventureros que entretienen bien.

lodoss4
También hay dragones

Respecto al apartado musical, si no escribo esto, explotaré (y no quiero fenecer todavía): tanto el opening como el ending son espeluznantes. Están interpretados por la misma voz de oveja (una señora que se hacía llamar Sherry), desafinando como una bellaca.

Io sono prigionieeeeraaaaa 
kon’ya anataaaa waaaaa… 

HORROR. IGNOMINIA. MUERTE. Los pelos como escarpias, oigan, no ha sido un recuerdo distorsionado del pasado. Era un espanto, sigue siendo un espanto. El resto es la clásica composición orquestal, de aires imponentes y pomposos, con algún arreglo electrónico suelto (el toque horterilla de la época) que asisten perfectamente a la historia sin sobrecargar. La compositora es la inefable Yôko Kanno, así que DE RODILLAS, TODOS, YA.

lodoss6

A pesar de que los diseños de los personajes de Yutaka Izubuchi en general no han envejecido bien, el arte de Record of Lodoss War es excelente. Muy particular de esa etapa, con rostros picudos y hombros que hacen de Hulk un conejillo campestre; pero que resulta sorprendentemente hermoso en sus fondos, en su arquitectura, en los detalles infinitos de naturaleza inanimada. Casi lloré al percatarme de cuánto puede echarse de menos el dibujo en la animación. El dibujo, sí, DI-BU-JO. Sus líneas y trazos, su textura, su volumen. Lodoss-tô Senki es como un manga en movimiento, irregular, con sensación de ser real. Eso rara vez se consigue ver en los anime más modernos, que en comparación son de una pulcritud y perfección tan uniformes que parecen hospitales. Quizá sea por la digitalización, que suele homogeneizar y dar un acabado aseado. Con esto no quiero decir que la animación antigua sea mejor que la actual, porque sería una afirmación bastante ridícula. Pero todo tiene sus pros y sus contras, y algunas cosas se echan de menos… Lo curioso es que no te das cuenta de que lo has echado en falta porque te has acostumbrado ya, y cuando te enfrentas a un anime de estas características, con un arte tan orgánico y bien recreado, la alegría y sorpresa son hasta placenteras. Y se goza más.

Por cierto, que cuando me refiero a que Record of Lodoss War parece a veces un manga en movimiento, no estoy exagerando. Algunos planos son directamente dibujos estáticos, el movimiento lo otorga el zoom, un desplazamiento focal lateral o ambos combinados. Aunque otorga características arcaizantes, me parece un recurso que estimula la emoción y dramatismo de algunas escenas, y compensa la falta de agilidad que se observa en las secuencias de acción, que es uno de los puntos débiles de esta serie.

lodoss3
¡De ordeeeen del señor curaaaa, se hace sabeeeeer que Dios es uno y trinooooo!

Record of Lodoss War es una serie de OVAS imprescindible para el fan de la fantasía épica y los amantes de la historia del anime. No es una mera reliquia curiosa, pero sí exige cierta benevolencia por parte del espectador moderno, sobre todo si no se acostumbra a ver material antiguo. Su revisión no me ha supuesto para nada un desencanto, y eso que hacía unos cuantos años que no le hincaba el colmillo. Ha sido una experiencia bonita, llena de recuerdos. Hay hadas, dragones, elfos, kobolds, orcos, magia y aventuras. Hasta un leve aroma a romance. ¿Qué más se puede pedir?

Buenos días, buenas tardes, buenas noches.

Siúil A Rún o la niña del otro lado

La verdad es que hacer una valoración sobre un manga del que solo he leído 7 capítulos es algo arriesgado por muchos motivos. Lo admito. No se tiene una visión panorámica completa, eso para empezar. Con probabilidad faltarán datos de suma importancia que aparecerán conforme se desarrolle más la obra, y la conclusión puede resultar indispensable en su evaluación. Pero Totsukuni no Shôjo me ha embrujado totalmente, así que no he podido evitar redactar esta entrada que, para ser más ecuánimes, podéis considerar la presentación de un tebeo que ya en su primer tankôbon promete muchísimo. La publicación de siguientes episodios, tengo entendido, se reanudará en septiembre; así que estamos en ese lógico e insoportable parón veraniego que los lectores ávidos solemos padecer durante estos meses.

invain
Shiva y el maestro

Totsukuni no Shôjo es un manga insólito y enigmático. Parto de la base ya de que no sé quién o quiénes son los autores siquiera: Nagabe. No he oído hablar de ellos nunca, lo que he rastreado me ha llevado a otro manga, de género yaoi y temática bastante loca, que tampoco he podido leer. Así que se trata de un estreno total y sin referencias de ningún tipo, lo que no me desagrada, más bien lo encuentro emocionante porque encima el descubrimiento no ha podido ser mejor.

El título del manga está acompañado de estas palabras: Siúil, a Rún. Es el nombre de una canción tradicional de la Isla Esmeralda, y se podría traducir algo así como “Ve, mi amor”. No es casual que Nagabe haya recurrido a una apostilla en gaélico irlandés, pues todo lo referido a ese mundo celta idealizado, hijo del Romanticismo del s. XIX, refleja muy bien el espíritu fantástico y brumoso de este tebeo. En la carrera me tocó hacer unos cuantos trabajos dedicados a lenguas goidélicas, grupo al que pertenece el irlandés moderno y, por cierto, relacionado con el antiguo celtibérico, aunque este se encuentre ya extinto y sea mucho más arcaico, claro. El tema es realmente interesante y se siguen varias líneas de investigación, pues los restos de celta continental no son tan abundantes y tenemos en España una auténtica mina filológica al respecto. La documentación que hemos descubierto de celtibérico, como los Bronces de Botorrita (Zaragoza), el Bronce de Luzaga (Guadalajara) o la epigrafía rupestre del santuario del dios Lug en Villastar (Teruel), son realmente joyas filológicas que nos cuentan muchas cosas de ese antiguo pueblo ya desaparecido, el celta. Esto, como podéis comprobar, es pura deformación profesional, ya disculparéis. Es que me emociono yo sola, jo.

Pero volviendo al tema de las influencias decimonónicas occidentales en Totsukuni no Shôjo, es algo con lo que nos vamos a topar continuamente, pues este tebeo intenta (y logra) cristalizar la esencia de los cuentos clásicos infantiles de ese siglo de diferentes maneras.

Shiva, una niña de unos 6 años, vive en una tierra donde existen dos regiones, dos países, dos mundos. Aparentemente son iguales, pero las gentes que los habitan no. El mundo de fuera es solitario, agreste y poblado de gente infectada por una maldición. Un leve roce es suficiente para contaminarse irreversiblemente, y tornar en un ser de profunda negrura y noche. El mundo de dentro lucha contra la paranoia y el avance de la maldición, y lo hace con crueldad, justificando cualquier atrocidad en nombre del bien común. Nadie sale fuera, salvo la soldadesca en su guardia y vigilancia de los límites, porque lo que se encuentra fuera de ellos no se considera humano siquiera.

Shiva no sabe mucho, salvo lo que su abuela y el Maestro le han dicho. Ella no está maldita, pero ha sido abandonada fuera y acogida por el Maestro, que procura cuidarla y protegerla a pesar de sufrir él mismo la maldición. Y es a través de los ojos de Shiva, principalmente, que vamos aprendiendo y desenmarañando el misterio que envuelve esta tierra y sus habitantes; y que va adquiriendo tintes legendarios. La inocencia y pureza naturales de la niña, así como su ignorancia, son un tesoro que pronto chocará contra la realidad tozuda, de la que el Maestro no puede mantener a Shiva apartada para siempre. Él mismo ignora muchas cosas, por lo que su cometido es difícil.

shiva

Totsukuni no Shôjo es un cuento. Un cuento que se nutre de los tradicionales folktales. En el s. XIX, con el auge del Romanticismo, las historias fantásticas y fabulosas fueron muy apreciadas entre el gran público, que con los trabajos de los hermanos Grimm, Hans Christian Andersen e incluso las aportaciones de Lewis CarrollOscar Wilde o Rudyard Kipling, impulsaron la literatura para niños a una Edad de Oro hasta entonces desconocida. Y ahí tenemos en The Girl from the Other Side ese aire confuso, entre medieval y victoriano/eduardiano, que vuelve a remitirnos de nuevo a los cuentos de hadas que durante esa época fueron tan queridos. Pero como todo märchen, tiene su reverso tenebroso. Y en Totsukuni no Shôjo es como una corriente submarina fría que, desde la primera página, se nota fluyendo entre los dedos de los pies. Y va creciendo, creciendo, lentamente, aumentando su intensidad hasta acariciar las lindes del cuento gótico. ¿Se adentrará en él? No lo sé, pero tampoco resultaría extraño, de hecho sería una evolución coherente.

Hay algo que me gustaría apuntar y que me molesta: el abuso de la ternura y/o la comedia blandita cuando se introducen niños pequeños en los mangas o anime. Bueno, para ser sincera, me enerva like hell el tratamiento que se les suele dar casi siempre a los críos, como si fueran todos algodoncillos de azúcar flotando como nubes, dispersando millones de esporas de lo kawaii por el planeta, infestando nuestras vidas de candor rosa chicle y risas plateadas. Qué le voy a hacer, soy alérgica a eso. Por lo que fue un alivio no hallarlo en The Girl from the Other Side. En ese aspecto es comedida y elegante; y aunque Shiva sea muy mona e ingenua, no hay reparto de pasteles pasados de fecha. En realidad no hay pasteles. Punto. ¡Bien!

shiva2

The Girl from the Other Side está repleto de arquetipos (la niña el más reconocible), símbolos y alegorías, que nos hablan del ancestral miedo a la Oscuridad, a lo diferente; y la perentoria necesidad de proteger la tribu, a la familia de la amenaza de lo extraño. Lo familiar y lo ajeno, civilización y barbarie, luz y sombra; la dualidad habitual de los cuentos que, conforme avanza la lectura, en Totsukuni no Shôjo se va difuminando. Caperucita viviendo con el Lobo Feroz tras ser abandonada por la Abuelita. Pero no va a ser todo tan diáfano como en los fairytales; se barruntan laberintos morales atractivos y sutiles tinieblas de las que congelan el alma. Boira que se enreda entre las piernas, traspasa el pecho como un fantasma y deja sin respiración a pesar de su belleza. Como comprenderéis, ¡quiero más!

It is a story full of sadness.

From now let’s recite

a slow and beautiful

story from long time ago.

¿Y qué decir del arte? Nagabe vuelve, de nuevo, a invocar el espíritu del pasado. Las influencias de magníficos creadores e ilustradores como Beatrix Potter (1866-1943) o Edward Gorey (1925-2000) son muy patentes y otorgan ese clasicismo que contrasta en cierta manera con su trazo fino y desaliñado, casi como si fuera un boceto. Las caracterizaciones de los dos personajes principales son casi esquemáticas, pero dotadas de gran fuerza expresiva, sobre todo el Maestro. Los contrastes de luz , el uso del negro o blanco totales, son puro simbolismo. Sin embargo, encuadres y planos se alzan contemporáneos, con un dinamismo que marca un rumbo y movimiento de forma muy acertada. Un conjunto armonioso y mesurado, acorde con la historia que narra.

gorey
“The doubtful guest” (1957) de Edward Gorey

Totsukuni no Shôjo es lirismo. Esas similitudes superficiales con The Ancient Magus’ Bride son eso, superficiales. Ni el argumento, ni el trasfondo, ni los personajes, ni el arte se parecen. Lo que tienen en común es una pareja protagonista desigual, uno de ellos con aspecto demoníaco; y que la ambientación y elementos mágicos son tomados de Occidente. Poco más. Mientras The Ancient Magus’ Bride es un tebeo standard, con un dibujo de estilo clásico manga y un desarrollo de la historia muy bien delimitado dentro de los parámetros de su género; Totsukuni no Shôjo es una rareza delicada, discreta  e imprevisible. No es mala obra The Ancient Magus’ Bride, quiero dejarlo muy claro, pero The Girl from the Other Side es, simplemente, otra cosa. Muy distinta.

¿Lo recomiendo? Sí, fuerte. Pero fuertefuertefuertefuerte. Es hermoso, es melancólico, es inusual. ¿Cabe la posibilidad de que se convierta en algo que no espero o una decepción? Pues también, pero para averiguar si Totsukuni no Shôjo muta en bosta de cabra o continúa fascinándome, habrá que esperar hasta el otoño. Mi querido otoño.

Buenos días, buenas tardes, buenas noches.

¿Y ahora qué toca? Verano 2016

Menuda primaverita. La verdad es que solo he sacado en limpio al DJ cocinero, con el que he disfrutado como una perraca. El resto de series pues… no mucho. Lo más decente, aunque nada del otro mundo, ha sido Joker Game. Tenía bastantes expectativas puestas en esta serie aunque también muchos recelos, y ha resultado un producto formalmente bueno pero con un contenido mediocre. No malo, pero sí vulgar. La terminaré de ver, por supuesto, ya que su función de entretenimiento la cumple y no me irrita en ningún aspecto. Sin embargo, Bungô Stray Dogs, a pesar de mis reiterados esfuerzos, no la he podido continuar. Lo he intentado, pero no tengo ya talante para histrionismos. Kabaneri of the Iron Fortress empezó fetén y se ha ido convirtiendo en un producto harto convencional. Consecuencia: me aburrí y la mandé a escaparrar. Me puse con Flying Witch y no pasé del cuarto capítulo. Demasiado tranquilota, los narcóticos tienen su momento. Quizá más adelante le dé otra oportunidad, sé que la merece, pero ahora el cuerpo me pide otra cosa.

Conclusión: ¡viva Tonkatsu DJ Agetarô! Que un anime de 5 minutos y ejecución simplona me parezca lo más destacado de los estrenos de esta temporada, creo que lo dice todo. No voy a añadir más. Así que veamos lo que nos ofrece el verano, esa estación del año que lo único bueno que tiene para mí es que le sigue el otoño, mi favorito. Sin ánimo de presumir (qué va, jojo), mi zona se pone preciosa en esa época, con mis queridos arces y hayedos ardiendo entre las primeras nieves. ¡Ay, pero qué ganas de que llegue octubre ya, joder! Bueeeeno, las noches estivales las suelo disfrutar también, lo admito. Agosto y mi telescopio cutre-salchichero son geniales, quizá porque no hay sol. Odio el sol.

miyajima
“Luna de verano en Miyajima” de Tsuchiya Koitsu (1936)

Expongo a continuación una pre-selección de lo que planeo olisquear esta temporada. La mayoría de los anime los he elegido guiada por mi intuición de topo o porque el argumento me atrae, pero no he tenido en cuenta ni estudios, ni directores, ni nada parecido. ¿Por qué? Porque al final acabo viendo solo lo que me gusta de verdad, proceda de donde proceda. Ya después prestaré atención al resto de detalles, pero lo principal es que retenga mi atención lo suficiente para que finalice la serie. Últimamente no son muchos estrenos los que lo logran, y eso tampoco me tiene muy contenta. Bueno, al turrón.

lagrimaslluvia

Tenía en mente los siguientes anime, pero al final he decidido no verlos. Por ahora. El primero de ellos es ReLIFE, que atraerá mucho público porque parte de una base atractiva: slice of life y vida escolar con una chispa de mmm… magia. O algo así, un adulto que tiene la ocasión de regresar a su adolescencia y al instituto. Es bastante común encontrar en series y mangas la idealización (más bien obsesión) que padecen los japoneses por esa época de la vida. Personalmente, no se me puede ocurrir escenario más pesadillesco: un momento donde todavía no se sabe de la misa la mitad pero sí se tiene la arrogancia para creerlo, se hacen y dicen gilipolleces en modo AK-47 y encima brotan miríadas de granos. La adolescencia es una mierda, señores. La edad adulta también, pero menos. Regresando al tema, ReLIFE no me convenció y el cupo de school life con fenómeno anómalo de por medio ya lo tengo cubierto con otra serie.

Sweetness and lightning. Ya solo el título se me atragantó. A veces me pregunto por qué narices los japoneses son tan cursis. Aun así me planteé seguirla durante cinco minutos. Luego reflexioné y se me pasó. Estoy segura de que los amantes del slice of life y la comedia blanca, con criatura kawaii hiperactiva y megafeliz que aporta las dosis pertinentes de ternura y gracietas espontáneas, la disfrutarán. Yo no. Soy una misántropa que solo se regocija en descuartizamientos, obras del precámbrico y galimatías hipster. Estoy de guasa, claro, pero necesito unas vacaciones. Y tras ellas, no creo que las aventuras culinarias de la familia Inuzuka me sigan llamando mucho la atención. Aunque a saber.

sweetness

Adoro los vampiros, así que durante un par de segundos pensé que Servamp podría resultar divertida. Luego leí la sinopsis completa y me dí cuenta de que el peligro de que ese anime fuera excremento de trol era muy real. Por lo que extirpé el deseo de mi débil mente. Cosa semejante me ocurrió con Hitori no Shita: the Outcast, y es que el género zombie está ya muy xocarradito y la imaginación brilla por su ausencia. Deberían dejarlo descansar unos años, y no solo en el mundo del manganime. Que ya huele.

Con Handa-kun he dudado, de hecho mis intenciones iniciales eran seguir la serie. Pero como con el manga estoy bien servida y la historia no me cautiva tantísimo como para verla de nuevo en su versión animada, he preferido aparcarla. Dependiendo de cómo marche, igual me subo al carro más adelante.

nifunifa

Como indica el estupendo encabezado (¡dios salve mi arte con el Paint!), son series que tantearé pero que tampoco me emocionan demasiado. A priori. Estas cosas cambian y mucho. Veamos entonces.

Fukigen na Mononokean

Tiene unas premisas que recuerdan levemente a xxxHolic, pero le voy a dar su oportunidad because yôkai. Es muy posible que se me haga insoportable por mis problemas en general con la comedia y me da un pelín de mal rollo. Vamos, que me parece tiene aspecto de bosta, pero Fukigen na Mononokean tendrá sus dos episodios de gracia because yôkai. Eh, y quién sabe, a lo mejor me llevo una sorpresa agradable y todo.

Orange

Este slice of life con toques de sci-fi es el caramelito de la temporada. Tienen que meter el patón muy profundo y con saña para realizar un anime abyecto con esta materia prima. Orange es un producto que viene ya con sello de garantía; probablemente tenga una recepción estupenda además, no puede ser de otra forma. Y si ya se esmeran un mínimo con el arte, tendremos uno de los productos no ya solo de la temporada, sino del año. Lo tienen muy fácil. Personalmente no estoy muy ilusionada con él porque el manga tampoco me atrapó, pero sé valorarlo a pesar de mi tremenda alergia a la sensiblería o al melodrama lacrimógeno. Y de eso puede haber un poco… aunque no se me asusten: con un mínimo que sea fiel al manga, la insulina no será en absoluto necesaria.

orange

Mob Psycho 100

Solo espero no encontrarme con una clonación de las ideas de One Punch Man, porque esa clase de efectismo funciona una vez. Una segunda puede hacer perder la chispa… y eso en una comedia es nefasto. Sin embargo, estoy elucubrando porque ni he leído el manga de Mob Psycho 100, ni he indagado demasiado en su argumento. Precisamente para aumentar las posibilidades de llevarme una sorpresa guay. Aun así, tengo mis reticencias que, fíjate qué cosas, también albergaba con One Punch Man. Lo dicho, deseo que me impresionen para bien.

ñam

Es la intención, comerlos a gusto. Pero no hay nada seguro en el mundo, señores, salvo la muerte y los impuestos.

91 Days

Es mi prioridad definitiva este verano. Estados Unidos, años 20, la Ley Seca en plena vigencia, mafia y vampiros. PERFECTO. Claro que recuerda un pelín a Baccano!, pero eso no tiene por qué ser malo. Tengo puestas muchas esperanzas en este seinen, ¡menuda pintaza! Aunque ya veremos cómo se desarrolla el tema. Nunca se sabe, puede acabar convirtiéndose en el enésimo bluff. Pero en principio, 91 Days contiene muchos de los ingredientes que me hacen salivar hasta la deshidratación.

91-Days

Bananya

No tengo ni idea si voy a lograr encontrar un sitio en la red que lo suba y lo traduzca (seguramente no) pero,  ¡quiero ver Bananya! Un anime de 5 minutos cuya sinopsis es la siguiente:

“Bananya is a mysterious cat who hides inside a banana. Bananya lives undercover inside a real banana, and no-one has ever seen the part covered by banana skin… When nobody is around, Bananya secretly plays and creates mischief. Bananya likes to play and eat sweet things. Bananya’s dream is to become a stylish chocolate banana.”

Yo esto tengo que verlo, sin más. Aunque luego me fermente el cerebro.

 

animierder

Como esta temporada les he echado el ojo a varios aspirantes animierder bastante prometedores, habrá sección semanal dedicada a algún engendrillo de estos. Hatsukoi monster tiene casi todas las papeletas para ser la diana de mis crueldades; aunque Fudanshi Kôkô Seikatsu también tiene pinta extremadamente mongoloide. Observo muy de cerca Taboo Tattoo, que huele a truñaco de camello a kilómetros, y Tsukiuta the Animation es descerebre ratificado, por lo que me veré un par de episodios de cada uno y decidiré cuál me inspira más.

Si descubro que Saiki Kusuo no Psi Nan posee dignidad de animierder, quizá añada un mini-apéndice a la sección, porque se trata de una serie de 5 minutos y características bastante idiotas. Ya veremos, pero podría intentarse si no me da mucha vergüenza ajena… y se le puede sacar algo de jugo, claro.

bishies
Las “monadas” de Tsukiuta. El megane es mío, aviso.

Respecto a películas, Koe no Katachi se estrenará el 17 septiembre, e ignoro cuándo podremos verla en el resto del planeta. La distribución y acceso a este formato es, desafortunadamente, más lento. Mientras tanto, nos consolaremos mediante el manga, que no es poco. También la curiosidad me carcome con la OVA de The ancient magus’ bride, que aparecerá en cines el 8 septiembre. De su manga hablo aquí, por si buscáis más información sobre la obra. Me llama la atención Kimi no Na wa, pero que el romance se pueda enseñorear por completo de la historia me da un poquillo por saco. Saldrá a finales de agosto, desconozco cuándo se podrá ver fuera de Japón.

Por otro lado, tengo muchichichichichísimas ganas de ver el corto Kaze no Yô ni. Pero muchas. Está basado en un one-shot del año 1969, escrito por el gran Tetsuya Chiba. Tiene todo el encanto y amor de los anime del pasado, porque han respetado su estilo artístico por completo. O al menos es lo que se deduce del trailer, que me ha dejado encantada. Hasta la cancioncita de Kana Matsumoto me ha gustado. Ah, qué nostálgico todo.

Como siempre apostillo, no sería extraño que abandonara series que incluyo en la dieta y adoptara luego otras que hubiera descartado o ni tenido en consideración. Pero en todo caso, no aumentaré su número, seguramente disminuirá porque me parecen muchas. Aun así, estoy abierta a vuestras sugerencias y otras alternativas. Pero a fecha de hoy, estos son los anime que son y así os lo hemos contado.

Buenos días, buenas tardes, buenas noches.

¿Y ahora qué toca? Primavera 2016

Va a ser un post corto, donde solo voy a informar sobre lo que voy a seguir, lo que no y las razones básicas de mis decisiones. No quiero liarme demasiado. Como comentaba en entradas anteriores con Magrat, voy a reducir al mínimo el visionado de anime de temporada. Básicamente porque prefiero diversificarme y no perder tanto el tiempo con novedades que en su mayoría me son indiferentes. De todas las series que tenía planeadas en MAL, he hecho una criba después de ver un par de capítulos. En algunos casos con uno solo ha sido suficiente. He aquí mis conclusiones.

lagrimaslluvia

Kuma Miko en sus dos capítulos no me ha transmitido nada. Si el objetivo de esta serie además es hacer reír, conmigo no lo ha logrado. Me ha parecido muy sosita e inofensiva, y la chiquilla es algo tontaina. Y eso que las premisas son ligeramente weird con el oso por ahí pululando. El tema del folclore de la zona de Tôhoku también me resulta atrayente, pero para mí no es suficiente. Podría continuar viéndola, incluso acabaría encariñándome. Sin embargo, paso ya olímpicamente de ver anime por inercia, solo por ver qué pasa. O capta mi atención desde el inicio o adiós muy buenas. Para otra vez será, Kuma Miko. Ahora no.

tôhoku

Flying Witch tiene buen aspecto, pero no la voy a ver. Sucede algo parecido a lo que me ocurre con Kuma Miko, pero en menor intensidad. En menor intensidad porque la prota no me parece tan pardilla (lo es un poco, no obstante) y el sentido del humor que se gastan es bastante quirky. Eso me gusta. También veo más chicha en el resto de personajes que han aparecido, y el tema recurrente de bruja novata me resulta siempre simpático. Pero el tono tan dulzón que le han dado se me atragantará. Lo estoy viendo, lo siento en las tripas. Así que no. Para otro rato, quizás.

flying

Tanaka-kun wa Itsumo Kedarugo me ha sorprendido para bien, creo que es diferente ya solo a causa de ese protagonista con tan poco carisma que tiene. Que de eso va un poco, el recochineo de poner de personaje principal a un tipo que no hace otra cosa que ser transportado de un lado a otro como un saco de cebollas, dormir y filosofar entre ronquido y ronquido. La animación es topecagüái, delicada y con paleta de colores pastelosa. Muy mono todo. No obstante, me veo en la obligación de admitir que mi interés lo retendrá solamente tres o cuatro capítulos. Cuando el asunto se vuelva repetitivo y termine encarrilándose como un anime escolar más (que es lo que es), me aburriré como una ostra. Así que prefiero ahorrar tiempo y abandonarlo ya.

tanaka-kun

Bien conocida es mi debilidad por los megane, por lo que Sakamatoto desu ga? era una obligación. Pero claro, topamos con que mi sentido del humor es deforme perdido y este anime es una comedia. Y, efectivamente, no me ha hecho gracia. Y Sakamoto es repelente. Me pasa como cuando veía de enana The Road Runner, quería que el coyote lo hiciera explotar, lo aplastara con una enorme roca o le rebanara el pescuezo de una puta vez. BASTA, JODER, MUERE YA. A Sakamoto no le deseo la muerte todavía, pero si en un solo episodio ha logrado sacarme de quicio en vez de hacerme reír, mal vamos. Resumen: no he conectado para nada con su comedia y si la serie va consistir en una serie de gags sin un argumento sustancioso de fondo, este anime se convertirá para mí en sufrimiento. Adiós, guapetón, cuando dejes de ser tan perfecto a lo mejor hablamos un rato.

sakamoto

También he mandado a escaparrar Mayoiga y Kiznaiver. Con el segundo he dudado bastante, pero estoy un poco harta ya de adolescentes víctimas de experimentos. Luce buena animación, eso sí, y la historia tiene su cosilla. Mayoiga son más adolescentes en situaciones peligrosas. A plantar boniatos, oigan. Y esta última además me ha aburrido. Ace Attorney simplemente es un truñaco, no hay más que decir.

ñam

Bungô Stray Dogs

Solo he visto un episodio, pero he decidido que me la voy a tragar entera. La segunda temporada, ya veremos. Dependerá de esta, claro. ¿Por qué la voy a ver? Por un motivo tan idiota como las referencias literarias. Por eso. Soy una enferma. Los personajes presentados hasta ahora son autores japoneses clásicos de finales del s. XIX y del s. XX. Además a cada uno de los escritores le han adjudicado un poder relacionado con una de sus obras. Por ejemplo, el novato Atsushi Nakajima (1909-1942) posee la habilidad de “la bestia bajo la luz de la luna”, inspirada en La historia del poeta que se convirtió en tigre (1937). La poetisa Yosano Akiko tiene su Kimi Shinitamô koto nakare (1904); Edogawa Ranpo, su The boy detectives club (1937); Kenji Miyazawa, su Ame ni mo Makezu (c.1900); Jun’ichiro Tanizaki tiene su Sasameyuki, conocida por aquí como Las hermanas Makioka (1948); Fukuzawa Yukichi su Gakumon no susume (1876); Kunikida Doppo posee su Doppo Gin (1897) y, finalmente, Osamu Dazai su clásico Ningen Shikkaku (1948). A cada uno de ellos lo han adornado con alguna de las características del escritor. En Dazai es evidente la obsesión por el suicidio; o a Miyazawa lo han representado con aire sencillo y campestre. Imagino que conforme avance la serie, iremos viendo más detalles de este tipo y espero que algún escritor más aparezca… ¿no van a sacar a mi querido Sôseki-sensei? Sería una pena que lo olvidaran. Lo que plantea la serie, de momento, no me parece mal aunque no es especialmente rompedor; y esos arranques histriónicos que tiene me crispan bastante. En realidad me ponen del hígado (¿se supone que me tienen que hacer reír o algo?) y observo que va a ser marca de la casa (oh, no). La animación es estándar con detalles bastante espectaculares y dinamismo potente; si no empeora, estará muy requetebién.

straydogs.gif

Joker Game

Me encanta su propuesta: espionaje militar y bélico en el Japón previo a la Segunda Guerra Mundial. Me ha entusiasmado su presentación, el diseño de los personajes, la animación y, sobre todo, el dibujo. Que no aparezca ese deje infantiloide que sufre la mayoría de series es un alivio, qué digo, un verdadero descanso. Es clasicote pero elegante. Tengo grandes esperanzas puestas en este anime. Si los dos primeros episodios son un ejemplo de lo que vamos a encontrar, puedo respirar tranquila. Pero aspiro a más, porque tiene un gran potencial en todos los aspectos. Espero que desarrollen una buena historia contextualizada en tan fascinante periodo histórico, y poder aprender más desde la perspectiva del bando que luego fue el perdedor. Los personajes jugarán un papel crucial, ojalá estén a la altura, porque es una obra ambiciosa donde no es tan difícil cagarla.

Joker-Game

Kôtetsujô no Kabaneri

La animación me ha dejado alucinada. WOW. Tiene además un ramalazo old school muy bueno. Lo que esperaba que fuera una serie más de zombis, con hostias a mansalva e historia superficial, parece que es algo más. Pero bastante más. Nada del otro jueves tampoco, pero la presentación general y los personajes que se han visto, son muy chulos. Con solo un capítulo tampoco se puede decir mucho, pero mi atención la tiene por completo y el planteamiento promete. Esta serie es de las que le molan a mi amigo ponferradino. Sí, ese que me animó a abrir el blog. Kôtetsujô no Kabaneri ha sido todo un trallazo de acción, de los buenos además. Que no decaiga. Ni se vuelva subnormaloide, por favor.

kabaneri

Aparte de estos estrenos, veré Tonkatsu DJ Agetarô, que es un anime cortito de esos bizarros que me gustan. Un cocinero que quiere ser DJ con una animación que parece hecha por mis sobrinas, merece cinco minutos semanales de mi tiempo. También continuaré, por pura fidelidad a Rumiko Takahashi, Kyôkai no Rinne en su segunda temporada. Y JoJo, claro.

Como siempre apostillo, estaré atenta a lo que colegas bloggers vayan escribiendo también. Porsiaca. Nada me impide acoplarme más adelante a algún anime que haya desestimado o se me haya escapado del radar. Buenos días, buenas tardes, buenas noches.

Érase una vez… el anime

Al dibujo animado se le tiende a considerar algo así como el hermano escuchimizado del cine. O como una especie de apéndice de él, que se tolera porque su existencia no puede ser evitada. Y, aunque han existido preludios desde hace mucho antes de que ni siquiera se llegara a concebir una imagen (no dibujo) real en movimiento, como las linternas mágicas o los taumatropos, la llegada del kinetoscopio y luego los hermanos Lumière, eclipsaron (aunque también ayudaron a su avance, ojo) desde el principio lo que llamaríamos luego cartoon, monito animado o caricatura. Y fue relegado, en su mayor parte, al campo de la experimentación, propaganda o el mundo infantil. No pasa nada, lo hemos asumido. Pero ahí ha estado, casi desde los inicios del propio cine. No pienso hacer una disertación sobre la historia de la animación porque ya hay bastante bibliografía al respecto, pero no viene mal recordar por encima, de vez en cuando, los orígenes de esta disciplina, todavía un poco ninguneada (aunque cada vez menos), y de la que tanto disfrutamos millones de personas.

Así que para la posteridad tenemos esos primigenios esfuerzos de los padres de la animación, J. Stuart Blackton o Émile Cohl en la primera década del s. XX; y ya, posteriormente, los trabajos, por ejemplo, de mi admirado Winsor McCay. Inciso: si tenéis la oportunidad de leer su Little Nemo in Slumberland (1905), no os arrepentiréis, una auténtica obra maestra del cómic, una maravilla.

littlenemo
“Little Nemo” también tuvo su propio corto animado, medio documental además, en 1911

Con el tiempo, los creadores se fueron haciendo más ambiciosos, perfeccionando sus técnicas, y aparecieron las primeras obras que ganaron gran popularidad como Betty Boop o Popeye, de los indispensables hermanos Fleischer (inventores del rotoscopio), o Felix el Gato. Pero no solo se trató de pequeños cortos, sino de verdaderos largometrajes. Y no fueron de Disney, amigos, aunque luego fuese la empresa que se convirtiera en la institución de referencia del dibujo animado. Lamentablemente, la primera película de larga duración (70 minutos) de la que se tiene conocimiento, El Apóstol (1917), y la primera que se realizó con sonido, Peludópolis (1931), ambas argentinas y dirigidas por el genio de Quirino Cristiani, se dan como perdidas. Una tremenda lástima. El largometraje más antiguo animado que tenemos conservado, y añado además que en buen estado por la excelente labor de restauración que se llevó a cabo, es Las Aventuras del príncipe Achmed (1926). Una joya inspirada en un relato del clásico literario Las Mil y una Noches Hace gala de una técnica inventada por la propia directora, la alemana Lotte Reiniger, inspirada en el teatro de siluetas y marionetas javanesas y balinesas (wayang). Le costó tres años finalizarlo, tan laboriosa fue su confección. SOY FAN A MUERTE DE LOTTE REINIGER. Así, en mayúsculas y en negrita. Amo a esa mujer. Todo lo que he visto de ella me gusta. TODO. Y para muestra, un botón. Aquí os dejo el trailer de Achmed. (Un fotograma suyo es mi fondo de móvil, con eso lo digo).

Pero Sin Orden ni Concierto es un blog dedicado a lo japonés, ¿no? O eso os preguntaréis. Pues sí, más o menos así es. Puede parecer que el mundo de la animación fuese un invento netamente occidental y, aunque las primeras obras sí en gran medida lo fueron (estadounidenses, francesas, rusas, alemanas, argentinas, etc), en Oriente no fueron a la zaga. Personalmente considero (puedo estar equivocada) que la animación es algo tan intrínsecamente relacionado con el cine que, de forma espontánea, era natural que fuera surgiendo en diversas zonas del planeta. Además, en Japón hay que tener una variable muy en cuenta, y es que la relación entre manga y animación siempre ha sido muy estrecha, incluso en el pasado, por lo que no es de extrañar la aparición temprana de cartoons. El primer dibujo animado que tenemos atestiguado fue hallado en un proyector privado de Kioto no hace tanto, en el 2005, y está datado del año, aproximadamente, 1907. Casi nada, señores, de los primeros del mundo. Su nombre: Katsudô shashin. Se trata de una película en 35 mm de autoría desconocida; y compuesta por 50 imágenes, directamente dibujadas en el celuloide, de un niño saludando con un sombrero.

Pero la animación japonesa no era conocida como anime en aquellos tiempos. Sean Eiga o Dôga eran los términos más utilizados. Anime fue la denominación que llegó más tarde con Osamu Tezuka, que fue, junto a otros creadores, los que consolidaron sus características. Porque, aunque esté extendida la noción de que los dibujos animados surgieron en las islas con Manga no Kamisama y su mítico Astroboy, no fue así. También cabe señalar que no todos los dibujos animados procedentes de Japón deberían considerarse anime simplemente por ser japoneses. Esa es una generalización hecha desde fuera y que se refiere a la animación comercial que se suele exportar. Pero regresando al tema principal, que no sé ya cuál es de tantas vueltas que estoy dando (perdón, perdón), los dibujos animados han existido, en forma de cortometraje, desde bastante tiempo antes que Tezuka. Y gozando de buena salud. Ya no solo era una evolución lógica de toda su rica tradición pictórica popular, sino el esfuerzo de una nación, recién abierta al exterior tras siglos de confinamiento, por modernizarse, estar a la altura y superar a otros países.

No pienso saturaros con un listado de las diferentes obras y estudios que fueron apareciendo a lo largo de los años, porque me parece tedioso y es información bastante fácil de hallar por internet. Pero que esto sirva para disipar dudas, si es que existían, al respecto: se hacía animación en Cipango desde el temprano s. XX. Con épocas más flojas que otras, claro.

Este cortometraje en B/N y mudo, llamado Kobutori (1929), es solo un ejemplo de la inquietud existente que llevaba ya desde mediados de la década de 1910 floreciendo. Y no solo se adaptaban relatos del folclore (costumbre que perdura actualmente de la que estoy encantada), sino que, conforme los años transcurrían, se iban acomodando a las circunstancias históricas, apareciendo incluso propaganda política y bélica anti-americana. Es el caso del primer largometraje que se realizó en Japón: Momotarô: Umi no Shinpei (1945). Nada extraño teniendo en cuenta que en otros lugares del planeta se procedía de igual manera.

Ciertamente, la derrota en la Segunda Guerra Mundial supuso un batacazo no solo para la animación, sino a todos los niveles. Y fue entonces, con la ocupación americana, cuando algunos autores descubrieron la formidable maquinaria Disney. Y de aquellos polvos, estos lodos. La animación realista y detallada, repleta de imaginación del estadounidense, fue la inspiración inevitable de lo que luego sería el anime. Una inspiración que ayudó a que Tezuka y otros más, revitalizaran un panorama melancólico a causa de la guerra.

Y creo que no me voy a enrollar más. Como ya os he comentado, hay abundante bibliografía al respecto. Os remito en específico al libro de Jonathan Clements Anime: a History (2013), bastante prolijo y muy interesante, que trata el tema de la historia de la animación japonesa de forma excelente. Por mi parte, lo que voy a hacer a continuación es recomendaros cinco largometrajes pioneros (no series, no cortos) de los dibujos animados asiáticos, concretamente chinos y japoneses. No he visto todos los que existen (ojalá), porque encima no suele ser sencillo encontrarlos. De ahí que esta sea mi parcial y subjetiva selección. Todos tienen en común que van dirigidos a niños y sus fechas de creación van de 1941 a 1968. Hay que tenerlo muy en cuenta. También aviso que es muy fácil advertir elementos e ideas en estas películas que luego se han utilizado, y no pocas veces, en obras posteriores. Incluso contemporáneas. No dejan de ser creaciones de las que han mamado distintas generaciones de artistas, ya por eso solo se merecen un mínimo de atención y respeto. El orden de presentación es cronológico y no obedece a ningún tipo de preferencia.

Me habría gustado incluir algo de animación coreana antigua y algo de la vietnamita también, pero me ha resultado imposible echarles un vistazo. Si alguien sabe dónde lograr este tipo de material, que lo escriba en comentarios, gracias. Bueno, allá vamos.

5

El estreno de Blancanieves y los siete enanitos (1937) supuso toda una revolución en el mundo de la animación. Un antes y un después. Fue también un tremendo estímulo para que otros creadores se afanasen en lograr un resultado similar o superior, y eso les ocurrió en China a los hermanos Laiming y Guchan Wan. Junto a sus otros dos hermanos, Chaochen y Dihuan, fueron los padres fundadores de la animación china. Estos cuatro hermanos querían hacer de la animación una herramienta de pedagogía y difusión de información asequible y entretenida para todo el mundo, haciendo especial hincapié en la idiosincrasia de su país. Por eso, aparte de realizar los primeros trabajos animados de China en la década de los años 20, ya enzarzados en la Segunda Guerra Mundial (Segunda guerra sino-japonesa, 1937-1945), crearon multitud de cortos que llamaban a la resistencia frente a los invasores japoneses, el imperialismo occidental y el opio. No fueron tiempos fáciles. Ellos, que vivían en una Shanghái ocupada militarmente, conocieron de primera mano el rigor bélico. Pero eso no les impidió decidirse a crear el que luego sería, no solo el primer largometraje animado de China, sino de toda Asia: Tie Shan Gongzhu o La princesa del abanico de hierro. Su éxito incluso se dejó notar en Japón, siendo una de las inspiraciones más obvias del futuro anime.

El acicate que significó Blancanieves para la realización de Tie Shan Gongzhu es incuestionable. El influjo estético se halla en cada fotograma, hasta el uso del rotoscopio fue emulado; pero esto último quizá forzado también por las circunstancias, ya que abarataba el coste general. Eso es algo que hay que tener presente cuando se ve esta película, los durísimos aprietos económicos que sufrieron los hermanos Wan al estar en plena guerra. Para mí fueron unos auténticos héroes, ya que la producción de Tie Shan Gongzhu fue larga y con unos recursos muy exiguos. También debo añadir que la cinta no ha llegado hasta nosotros en las mejores condiciones, lo que puede hacer de su visionado una experiencia algo incómoda. Este largometraje tiene valor ya solo por sí mismo, porque es parte de la historia de la animación, pero no será lo mejor que veáis en vuestras vidas.

Tie Shan Gongzhu es la adaptación libre (pero muy libre) de una de las historias que conforman el clásico literario chino Viaje al Oeste (s. XVI), donde se narran las andanzas del Rey Mono Sun Wukong (sí, Son Gokû, chavalada), atravesando multitud de tierras del Asia Central hasta la India, para conseguir unos sutras sagrados del Buda. Es un viaje iniciático, un peregrinaje, que lo acercará a él y a sus acompañantes a la iluminación. Es una obra capital que, por supuesto, ha influido enormemente también en la cultura japonesa. Pero regresando a Tie Shan Gongzhu, su argumento gira en torno a la búsqueda de un abanico de hierro que puede acabar con el fuego en una aldea de campesinos. Pero la dueña de este abanico no se va a dejar convencer tan fácilmente. Nanay.

Si hay cosas positivas que comentar de este largometraje, que las hay sin ninguna duda, aparte de su elocuente trascendencia es que, a pesar de sus carencias, sorprende en multitud de instantes por su exquisito realismo y elaborados fondos. Algunas veces (no siempre) los movimientos son tan fluidos que no tienen nada que envidiar a ese prodigio que es Blancanieves. En momentos puntuales sí que se puede decir que los hermanos Wan consiguieron alcanzar esa excelencia que tenía Disney. Pero en conjunto, dadas las circunstancias además, era imposible. Aun así, ¡un extraordinario trabajo!

4

Este fue el debut de la recién fundada Tôei, por entonces Tôei Dôga, que deseaba convertirse en la Disney oriental. Sus ambiciones eran grandes y, actualmente, ya sabemos perfectamente la importancia de este gigante de la animación. Hakujaden es el primer largometraje en color japonés y resultó una fuerte apuesta, porque incluso lo estrenaron en Estados Unidos. Con un par. El éxito en Japón fue rotundo y estimuló todavía más a los estudios para continuar en su idea de ser una competencia digna para Disney. No hace falta que diga que sin Tôei el anime no habría sido igual. Allí trabajó gente tan enorme como Tezuka, Takahata o Miyazaki. ‘Nuff said.

Aparte de la relevancia histórica de Hakujaden, resulta una película que, aunque tiene una influencia aplastante sobre todo del primer Disney (Blancanieves, Fantasia y Bambi everywhere), es realmente hermosa, y me refiero a nivel visual. La animación todavía es imperfecta, pero el arte y sus fondos son espectaculares. Se nota que pusieron verdadero esmero en plasmar el ideal de belleza taoísta en los paisajes y colores. ¿Taoísta? Pues sí, porque Hakujaden tiene lugar en China. No sé si se trata de algún tipo de guiño conciliador hacia ese país, pero a pesar de que se trata de un largometraje japonés, la impronta china se deja notar por todos sitios. Es deliberada, porque hasta el argumento es una variación de una de las leyendas chinas más antiguas e importantes de su folclore: La leyenda de la serpiente blanca.

La historia arranca con unos bonitos cut-outs que, mediante una canción (sí, hay números musicales), nos cuentan cómo nuestro protagonista, un niño llamado Hsu Hsien, se ve obligado por la presión social a abandonar a una shirohebi con la que había entablado una tierna amistad. Los años pasan, pero ninguno de los dos se ha olvidado del otro. Una noche de tormenta mágica, la shirohebi (serpiente blanca) recibe forma humana. Se convierte en una doncella, de nombre Pai Niang, aunque no deja de ser un ente sobrenatural. Un yôkai en japonés, para entendernos. Y de eso va en el fondo todo, del amor prohibido entre un humano y una criatura fabulosa, y los obstáculos con los que se topan por defenderlo. El más importante de ellos, la figura del bonzo y exorcista Hokai, que en su fervor por librar al mundo de espíritus, se entromete en la vida de la pareja provocándoles serias dificultades. Todo con las mejores intenciones, pero su fanatismo resulta muy perjudicial.

Aparte de este trío, existen varios sidekicks que amenizan y brindan la chispa cómica a la película. Son un pequeño panda y un zorrito en el caso de Hsu Hsien; y para Pai Niang una doncella-pez con la que mantiene una relación senpai-kôhai. El cuento en sí es bastante interesante; no posee el típico barniz con la dualidad bien-mal que siempre se les encasqueta a los críos (hace cavilar); las desventuras de la pareja y los esfuerzos de sus compañeros por ayudarlos son atractivas; pero el desarrollo y el ritmo están descompensados. Gran parte del peso de la trama recae precisamente en estos sidekicks, porque el trío protagonista es bastante insulso, y las piezas no acaban de encajar del todo. Aun así, se visiona sin problemas y no aburre; a pesar del tono candoroso (a veces cursi) y la fragilidad argumental en algunos tramos.

hakujaden

3

Con una animación muy particular y estilizada, alejándose paulatinamente de las características de Disney, esta película es un punto y aparte con muchísima más trascendencia de la que se le concede habitualmente. Su influencia es muy patente en Samurai Jack, por ejemplo, una de mis series animadas favoritas occidentales. Los diseños, los fondos, el movimiento… el arte y la técnica de El pequeño príncipe y el Dragón de ocho cabezas son admirables. Con muchos elementos de la pintura tradicional japonesa. Los personajes llegan a ser casi una abstracción de formas geométricas y colores, de una simplicidad elegante y eficaz. Ya no interesa tanto una sensación de realismo a la hora de plasmar el dibujo, sino su expresión. Pero Disney sigue ahí, no os penséis, aunque cada vez menos.

Desde la estupenda banda sonora, del grandísimo Akira Ifukube (uno de los padres de Godzilla), la dirección de Yûgo Serikawa (Saibogu 009Mazinger Z) hasta el trabajo entre bambalinas de Isao Takahata como asistente de dirección o de Seiichi Hayashi en la animación, todo nos está hablando de que es una obra que, junto al trabajo de Tezuka, supuso el comienzo de la madurez del anime. El asentamiento de su propia personalidad.

El argumento consta de distintas adaptaciones y variaciones sustanciales de leyendas shintô, recogidas en el Kojiki (711) y el Nihongi (720), donde el dios Susanowo se ve involucrado. Están muy, muy, pero que muy suavizadas (este dios en realidad es bastante salvaje), seguramente debido a que su público objetivo es el infantil. La historia es la búsqueda, por parte de esta deidad, de su madre la diosa primordial Izanami, que ha fallecido. Susanowo, en forma de niño, no se conforma con las palabras de consuelo de su padre el dios primordial Izanagi, y decide ir a su encuentro. Como no sabe dónde se halla en realidad, visita a su hermano, el dios de la luna Tsukiyomi; y a su hermana, la diosa del sol Amaterasu, para averiguar algo más preciso sobre su paradero. Y durante esa búsqueda, se enfrentará a monstruos, dioses y vivirá peripecias de lo más pintorescas. Porque son pintorescas. Y muy previsibles. Pero es lo que tienen los mitos y las leyendas, que todo el mundo, intuitivamente, conoce su evolución y posible desenlace. Máxime si forman parte del entorno cultural. No obstante, es un bonito viaje que entretiene y sorprende por lo bien que ha envejecido.

Wanpaku-Oji-no-Orochi-Taiji-images-f478ba83-9284-455c-ada5-6bddeba6b0d

 

2

Y regresamos de nuevo a los hermanos Wan, veinte años más tarde, para toparnos con un asombroso y abrumador ejercicio de arte visual. Flipante, todo un espectáculo de color y delicadeza. Solo los asiáticos son capaces de hacer cosas semejantes. Fue un zas! en todos los morros del planeta. Su grito era: ¡estamos aquí y somos mejores que vosotros cuando nos lo proponemos! Porque Da Nao Tiangong o Caos en el cielo, fue lo mejor que se hizo en animación en su tiempo, meándose en la cara de Disney o el anime japonés. Siento ser tan soez, pero me ha salido del alma. Fue una cumbre que los chinos, al menos hasta donde yo sé y lamentándolo profundamente por mi amado Naya, no han conseguido alcanzar otra vez de forma tan demoledora. Y espectacular.

Fue una suerte que se estrenara un par de años antes de la Revolución Cultural de Mao Zedong (1966-1976), porque si hubiera sido más tarde, habría resultado altamente improbable su producción. De hecho, al año siguiente ya fue censurada. La situación a la que llevó esta pretendida “revolución” a la productora de esta película, Shanghai Animation Film Studio (en su mejor momento creativo entonces), fue de una parálisis casi de facto ya que sus obras, obligatoriamente, estaban supeditadas a su ideología. No pudo ser más desastroso. Gran parte de sus animadores y creativos fueron enviados a campos de trabajo en el interior del país. Los estudios no volvieron a recuperarse del todo nunca. Por eso también es un largometraje al que homenajear, independientemente de que su calidad es indiscutible.

Da Nao Tiangong, continuando con la filosofía educativa centrada en la cultura china de los hermanos Wan, es una adaptación de los primeros relatos incluidos en el Viaje al oeste. Con Sun Wukong, por supuesto, de protagonista. Casi la podríamos considerar una especie de resarcimiento por Tie Shan Gonzhu, donde los Wan no pudieron explayarse todo lo que les habría apetecido. Con Da Nao Tiangong se quedaron bien a gusto, utilizando todos los recursos técnicos de su época sin contenerse. El ritmo de la película es el idóneo teniendo en cuenta que la música posee una presencia muy fuerte. Es un estilo muy tradicional, basado en la cadencia de la ópera china, que quizá para el espectador occidental no familiarizado se haga algo lento. Por lo demás, esta obra es, simplemente, épica. Su espíritu es clásico y, por ello, el argumento peca de candidez y cierta simpleza si lo observamos con los ojos del presente. Pero es que se trata de una obra infantil; y su objetivo, como siempre dejaron claro los hermanos Wan, era instruir. Entretener, pero instruir.

da-nao-tian-gong

1

Isao Takahata estrenándose como director y con Hayao Miyazaki ayudándole en el proyecto. Taiyô no Ôji: Horus no Daibôken no es Ghibli. Pero se perciben infinidad de ideas que luego veríamos prosperar, y no solo en obras de su productora como Castle in the sky (1986); sino en productos previos como Heidi: Girl of the Alps (1974) o ajenos como The big bear of Tallac (1977). Su influencia posterior no ha sido poca. Una solo puede sonreír, en total complicidad, conforme va viendo esta película. Taiyô no Ôji: Horus no Daibôken ya es otra cosa. Otra cosa si la comparamos con largometrajes anteriores. Continúa siendo un producto infantil, pero no tanto. La clave, sobre todo, es Hilda. Y que a Hols se le ve el pene durante dos segundos. Es broma. Bueno, es verdad, pero es broma.

Tenéis razón, empecemos por el principio. Taiyô no Ôji: Horus no Daibôken nació bajo el ala de la ya omnipotente Tôei. En realidad todas las películas japonesas que he incluido en esta lista son producciones suyas. No ha sido premeditado, os lo aseguro. Es solo la muestra de que, al menos en cuestiones de anime comercial, eran todo un referente (sin intenciones de obviar a Tezuka, que conste en acta). Y esta película tiene el honor de ser el primer pinchazo de los estudios. Y la última película que dirigió Takahata para ellos. ¿Por qué la incluyo entonces en esta lista? Por las intenciones que tenía el equipo creativo y lo que supuso. Takahata & co. deseaban sacar adelante un proyecto casi inaudito en esa época: una película de animación accesible para todos los públicos, no solo niños. Y querían experimentar también incluyendo una historia de tipo heroico con un mensaje profundo detrás. No lo lograron del todo. No porque ellos no quisieran, sino porque las circunstancias sociales del país, en Tôei y su propia inexperiencia, fueron una fuente continua de constricciones y frustración. Por eso Taiyô no Ôji: Horus no Daibôken se quedó a medio gas. Con mucho cliché y personaje trivial, aunque con un gran potencial como bien luego se pudo comprobar. El dibujo y la animación tienen esa tosquedad naïf que luego se vería tanto en la década de los 70, pero que ganó mucho en dinamismo respecto al pasado.

El argumento, inicialmente basado en una leyenda de los Ainu, cuenta la lucha de Hols, un niño del norte de Europa, por reunirse con su pueblo atacado implacablemente por el pérfido brujo Grunwald. Este nigromante quiere acabar con la humanidad (ahí es nada) y es el típico villano unidimensional más malo que la quina. En la historia tenemos también el objeto mágico que puede otorgar la victoria a nuestro pequeño héroe (la espada del sol), los habituales animalitos sidekicks y ese enigmático personaje femenino que es Hilda. Ella es, como bien dicen en el anime, “una niña triste y solitaria que ya no sabe llorar”. Pero se considera a sí misma un monstruo. Dividida entre la lealtad hacia su hermano (Grunwald) y lo que le dice su corazón, es el personaje más profundo de la película. Realmente está desarrollado como si fuera protagonista, aunque en teoría ese papel lo desempeñe Hols. Es lo mejor de Taiyô no Ôji: Horus no Daibôken, con sinceridad, ya solo por ella se disfruta la historia. Pero, a pesar de todos sus defectos, es un clásico que los amantes de la animación sabrán apreciar.

protoheidi
Hilda con Mauni, la protoHeidi

Después de todo este rollo patatero, aclaro por si no es evidente, que parte de este artículo es una mera labor divulgativa. No soy investigadora ni nada parecido, solo una fan que lleva un blog. Para realizarlo, a parte de acudir a Jonathan Clements, he recurrido para documentarme correctamente y no escribir alguna atrocidad, a gente como Antonio Horno López o David Almazán Tomás, que sí se dedican seriamente a estos menesteres. No os llevéis una impresión equivocada, no soy un enciclopedia con patas. Todavía.

Y eso ha sido todo por hoy. Es la entrada más larga, con diferencia, que he escrito. No sé si habrás llegado hasta aquí habiéndola leído por completo (y sin echar un par de cabezadas). Los que lo hayáis logrado incólumes, tenéis mi gratitud y admiración. En serio.

Buenos días, buenas tardes, buenas noches.

El tren nocturno de la Vía Láctea

Si algo bueno (¡milagro!) le encuentro al verano, son las noches. Concretamente las noches de agosto. Me gusta mucho mirar las estrellas y, para ello, tengo un cutre-telescopio desmontable que me suelo llevar a cuestas en la mochila allá donde proceda. El otro día estuve observando las Perseidas muy a gusto con un par de bocatas de tortilla… hasta que se echó a llover. Me cayó una tormenta encima de las guapas, pero mereció la pena. Y claro, entre cruce y cruce de cables, se me ocurrió hacer esta entrada. Son los días adecuados además. Hoy voy a escribir sobre la estupenda película Ginga Tetsudô no Yoru (1985).

galacticrailroad2

Ginga Tetsudô no Yoru ha tenido más encarnaciones, tanto en mangas como en otra película de factura más reciente, ya que está basada en la obra literaria del mismo nombre, que en castellano se ha traducido como El tren nocturno de la Vía Láctea (1927). Es una novela muy famosa y querida en Japón, escrita por el también celebérrimo Kenji Miyazawa (1896-1933). Seguro que habéis oído hablar de ella o directamente leído.

¿Por qué digo que son los días adecuados? Muy fácil: esta historia tiene lugar durante el festival Tanabata. Tanabata se suele celebrar durante el verano, las fechas oscilan entre el mes de julio y el de agosto; este 2015, tal como informa san Google, es el 20 de agosto concretamente. Pero también depende de la región, por supuesto. La Fiesta de las Estrellas o Tanabata, hace alusión a una bella leyenda de origen chino que cuenta cómo, solo una vez al año, una pareja de amantes, la princesa hilandera Orihime y el pastor Hikoboshi (Vega y Altair respectivamente) pueden reunirse atravesando la Vía Láctea, que durante el resto del año los separa. Esta festividad a veces suele coincidir con el O-Bon (que recién acabamos de dejar atrás, por cierto) dedicado a los antepasados y que comparte algunas costumbres similares, como la de echar a los ríos o al mar farolillos o deseos escritos atados en ramas de bambú. Pero no son la misma fiesta. En este libro Miyazawa aunó ambas festividades, ya que así servía mejor a sus propósitos.

“Tanabata” de Okumura Masanobu (circa 1740)

Kenji Miyazawa creo que es uno de los escritores que con más fuerza han influido en la cultura popular japonesa. Y también fuera de las islas niponas. Me viene ahora a la cabeza, por ejemplo, recordando este tag de Magrat en el que nombró Momo (1973) como una de sus recomendaciones literarias, a Michael Ende, su autor. Este alemán era un japonófilo empedernido, le encantaba Lafcadio Hearn (del que podéis leer algo en esta entrada antigua) y, por supuesto, Miyazawa. De hecho la influencia de Miyazawa-sensei es rotunda, sobre todo en su visión de la literatura ¿infantil? y esa forma de mezclar fantasía y realidad con cierta melancolía tan peculiar. No en vano, Ende estuvo trabajando con la que más adelante sería su segunda esposa, Mariko Sato, en la traducción de varios cuentos de Miyazawa. Conocía y amaba su obra. Pero donde mejor podemos reconocer el espíritu de este creador japonés es en Ghibli. Está por todos lados, Mi vecino Totoro, Pompoko, El viaje de Chihiro… qué sé yo. No es casual que Isao Takahata, antes de Ghibli, dirigiera y escribiera como proyecto personal Gôshu, el violoncelista (1982), una adaptación de un cuento corto de Miyazawa. Y ya en 2006 Ghibli produjo La Noche de Taneyamagahara, otro relato de él. Tanto Miyazaki como Takahata son sus admiradores declarados, y eso tenía que notarse.

Pero vamos, que a este autor se le encuentra desde en el reciente Punch Line, en clásicos como Ginga Tetsudô 999 hasta en descomunales (e imprescindibles) marcianadas como Mawaru Penguindrum. La verdad es que, pensándolo bien, Ikuhara le dio un repaso fino a El Tren de la Vía Láctea. Aunque eso ya sería tema para otra entrada. Miyazawa es un poeta y escritor muy querido en Japón, no tuvo mucha fama en vida (además falleció joven), pero su reconocimiento posterior fue gigantesco. No solo por artistas, sino por millones de lectores que desde la infancia leyeron sus obras. Por eso su influencia, en muy diferentes disciplinas, es más que patente. Las adaptaciones que se han hecho de sus cuentos y poemas son abundantes, pero tampoco voy a alargarme mucho con este asunto. Creo recordar que el gran Marc Bernabé hizo un pequeño ensayo al respecto que se incluyó en la edición de Satori de La vida de Budori Guskô (2013) para los que estéis interesados (deberíais).

Aquí os dejo un corto basado en uno de sus cuentos, El mesón de muchos pedidos, que me parece GENIAL. Si tenéis un poco de tiempo, merece la pena lo veáis.

Ginga Tetsudô no Yoru quizás suene más por su versión moderna (de la que no voy a escribir, esta entrada ya está comenzando a adquirir unas dimensiones respetables y no era mi intención). También es probable que los que hayáis visto Guskô Budori no Genki (2012) conozcáis de sobra esta versión de 1985. El director, Gisaburô Sugii, es el mismo y no tuvo contemplaciones a la hora de proseguir con unos protagonistas felinos casi idénticos. Porque esa es una de las primeras cosas que llaman la atención de esta película: los personajes principales son gatos. Yo encantada de la vida, nunca hay demasiados gatos. NUNCA.

Giovanni y Campanella
Campanella y Giovanni

El argumento es idéntico al de la obra literaria, y nos traslada al Japón rural; el mismo del que procedía Miyazawa, en el que tanto afán puso (era ingeniero agrónomo) y que tanto amaba también. Ahí, en un pueblecito, residen Campanella y Giovanni. Grandes amigos desde la infancia, pero ahora distanciados. Giovanni lo echa de menos, pero sus circunstancias personales no le permiten mucho tiempo libre. Su madre está postrada en cama, enferma; y su padre, desaparecido y con fama rara entre sus vecinos. A causa de ello, su hermana y él tienen que ganarse la vida para poder alimentarse. Él aún confía en el regreso de su padre, y trabaja en una imprenta por un sueldo miserable, lleno de esperanza. Sus compañeros en el colegio se burlan de él debido a su ingenuidad, el profesor observa cómo su rendimiento académico va decayendo y en el trabajo también es objetivo de comentarios crueles. La noche de Tanabata, observa a toda la gente del pueblo reuniéndose para acudir al río y disfrutar de la celebración. Giovanni, en un primer impulso, desea unirse a ellos y, sobre todo, estar con Campanella; pero la inseguridad y la sensación de saberse un marginado, lo ahuyentan. Así, decide dirigirse a La Columna de los Deseos, situada en una colina fuera de la aldea, para ver las estrellas. Y ahí empieza el viaje.

galactic railroad4

Todo tiene su sentido en esta obra y, por supuesto, posee diferentes niveles de lectura. El simbolismo es riquísimo y las figuras alegóricas, continuas. Un niño disfruta de la historia, pero un adulto, con los conocimientos necesarios y cierta madurez, puede profundizar muchísimo más. Miyazawa hizo una miscelánea coherente de ciencia, elementos cristianos y budismo; todos ellos se combinan para crear un universo fantástico y delicadamente poético. La aventura comienza en sí en la Estación de la Vía Láctea, representada como un río a lo largo del cual, el tren recorrerá, desde la Cruz del Norte (constelación del Cisne) hasta la Cruz del Sur, un paisaje surrealista surcado de agudas metáforas. Esta Vía Láctea como curso fluvial, no es mas que el río Sanzu, que los difuntos en la tradición budista deben cruzar. También hay concesiones históricas, como una alusión implícita al desastre del Titanic que deparará momentos y conclusiones interesantes… pero no debo añadir más.

galacticrailroad3

Es una película tranquila, dejando su conveniente espacio a los silencios. Posee un aura de misticismo tenue pero que lo envuelve todo de misterio y calma; además se toma su tiempo para interpretar y describir lo que va sucediendo en el relato. Porque es conveniente leerlo antes, eso también debo aclararlo. La razón no es que sea imposible entender el film sin hacerlo; es que está dirigida a un público que ya conoce la obra. Todos los matices y guiños, que tan sutilmente están expresados, si no se ha leído antes, se pueden perder. Y sería una lástima.

Hay bonitos detalles que hablan del cariño y respeto que existe en esta película hacia Miyazawa, como el incluir toda escritura, tanto en el colegio, la imprenta, nombres de comercios, etcétera en esperanto. En esta lengua el autor tenía puestas muchas ilusiones y era su fervoroso defensor. El film se permite algunas licencias, pero en general es bastante fiel al cuento original. Capta muy bien esa inocencia y desdicha que emana de él, también ese amor por la naturaleza de la que Miyazawa se rodeó en vida. El drama está plasmado con suavidad, no hay afectación de ningún tipo, sino una gran dulzura contenida. Pero eso sí: es una historia triste. Elegantemente triste.

galacticrailroad1

La animación en la película es muy sencilla y propia de la época, pero no por ello un cagarro. Los colores, las texturas, recuerdan al mundo infantil; con trazos gruesos pero bien definidos. Esa “tosquedad” (que no es tal) naïf, brinda un encanto muy adecuado a la historia, y no deja de ser hermosa y profundamente espiritual. Acorde con la atmósfera, no esperéis mucho dinamismo; Ginga Tetsudô no Yoru desgrana de manera pausada una colección de instantes, casi como fotografías, que prefieren ahondar en la intensidad filosófica y emocional más que en la acción. Los cagaprisas tendrán que beberse una tila.

galacticrailroad5

En definitiva, es una película que nos habla de la amistad, de la búsqueda de la felicidad, la soledad, el egoísmo, la crueldad humana y el miedo a la pérdida. Miyazawa la escribió con su hermana desaparecida en mente, y el dolor que sentía lo expresó de una manera bellísima y, además, valiosa para la posteridad… aunque esa no fuera su intención. La recomiendo sin dudar. No es un obra convencional, claro, pero que eso no os pare los pies.

Buenos días, buenas tardes, buenas noches.

Adieu l’hiver

Tsuchiya_Koitsu-Spring_Snow_Kyoto_Maruyama
“Nieve de primavera en Maruyama, Kioto” de Tsuchiya Kiotsu (1936)

La temporada invernal ya está casi finiquitada. Una temporada bastante floja, pero que ha tenido también sus cosas buenas. Como indicaba en la anterior entrada, para mí ha sido algo agitada porque he ido abandonando series y subiéndome al carro de otras. Por probar. ¡Es bueno experimentar, carallo! Así que comenzaré por lo fácil: los adioses.

paiscacas

Rolling☆Girls

ローリング☆ガールズ

Uy, esta la envié a la mierda muy pronto, al tercer capítulo. Es lo que tiene pasarse de rosca con las absurdeces, que se vuelven vacías si no hay algo de chicha detrás. Y yo no capté ni chicha ni hostias en vinagre. Que las protagonistas me parecieran medio mongers tampoco ayudó demasiado. El chicle de fresa ácida perdió el sabor muy, muy rápido. Y eso que el apartado visual es sensacional… pero no, no quise morder ese anzuelo porque no es suficiente. El problema de esta serie en realidad se puede sintetizar en una sola palabra: narcolepsia. Así que… sayonara. Me gusta dormir, pero no cuando veo anime.

rolling1

 Akatsuki no Yona

暁のヨナ

No voy a encontrar ningún tipo de comprensión o empatía por mi decisión de abandonar esta serie. Lo sé perfectamente. Todas las semanas leo como la gran mayoría disfruta con este anime, y lo disfruta de verdad además. Comprendo también las razones por las que está gustando tanto. Pero yo al final me he rendido y he preferido apartar una serie que no me hacía sentir nada. A mí me gustaba el malo, joder, y casi no le he visto el pelo. Me parecía un personaje muy intrigante y complejo, un mal bicho con mucho potencial… pero nada, ardillitas y una heroína sobreprotegida por un harén de machos rendidos a sus pies. Ains. Que sí, que las aventuras están bien hilvanadas, que la protagonista va creciendo, que tiene momentos muy emotivos (a veces demasiado) y tal… pero Akatsuki no Yona no es para mí. A este anime lo veía venir desde lejos, y si me pasa eso y además no logro simpatizar con los personajes principales, acabo con un hartazgo monumental. Me habría encantado poder gozar de esta serie y no habrá sido porque no le haya dado oportunidades, ya que tiene los ingredientes necesarios para gustarme pero… c’est fini.

ao
Tú también me caías bien, ¿por qué no te han hecho hablar más, joder? La shirohebi es un pesadillas. Bueno, tu ardillita tampoco me gusta NADA.

Junketsu no Maria

純潔のマリア

Esta serie la comencé poco después de haber renunciado a Rolling Girls, animada además porque Rizen la estaba siguiendo. Y debo decir que, más que enviarla al País de las Cacas, la tengo en barbecho. Ahora no es su momento. Hay muchos elementos que me chirrían de este anime, muchos, pero por otro lado me sorprendió porque he encontrado una profundidad inusitada en su argumento; un argumento que, a priori, me parecía bastante imbécil. Hasta un poco insultante por anodino y repetitivo. PERO NO. Y la he tenido que dejar descansar porque empezaba a hacerme sentir fatal el tipo de injusticias y maldades que refleja. Nada del otro jueves, los humanos siempre hemos sido unos completos hijos de la grandísima puta, pero ver brotar todo esto delante de mis narices justo ahora… pues no hay ganas. Dentro de unos meses, quizá. Me ha pillado torcida al respecto. El varapalo que le mete a la Iglesia católica (y al cristianismo en general) este anime es de órdago, no obstante. Eran otros tiempos, claro, pero los mecanismos que se plasman en la serie no han cambiado. La animación muy chula, por cierto.

maria

Saenai Heroine no Sodatekata

冴えない彼女の育てかた

El motivo principal por el que me animé a ver esta serie es de lo más estúpido: el protagonista masculino lleva gafas. Veo a un megane-kun y pocas veces me resisto. Y claro, luego pasa lo que pasa. El capítulo 0 me dio una impresión nefasta: típico anime para otakus pajeros a rebosar de fanservice, un típico harem femenino libidinoso y personaje principal con un problema de discapacidad intelectual severo. La razón de que, a pesar de esto, luego viera el primer episodio, para mí sigue siendo un misterio. Pero por lo menos la cosa cambió ostensiblemente: de parecerme un mojón pestilente pasó a cosita curiosa desustanciada. Un gran paso, he de decir. Que el argumento orbitara en torno a un dôjin de adolescentes dedicado a la creación de un videojuego, me llamó la atención. No esperaba algo a la altura de Shirobako, pero el capítulo 1 supuso un alivio tras ese castañón introductorio. El vigor del ecchi petardo se redujo y el mozuelo protagonista se convirtió en simplemente un otaku apasionado, aunque su C.I. continuara siendo el equivalente al de un cactus. La animación es justa y con detallitos cromáticos peculiares; la comedia ligera y los personajes, aunque muy tradicionales, bien rematados. Vamos, un producto nada del otro mundo pero entretenido.

saenai1

¿Qué me hizo abandonarlo? Muchas cosas, pero en general la sensación de que estaba perdiendo el tiempo a pesar de que no me pareciera un anime cochambroso (ni mucho menos). De hecho, lo recomiendo si se desea una serie liviana, que se ríe abiertamente de los clichés y sin pretensiones.

super

Kamisama Hajimemashita

神様はじめました◎

Me he quedado un poco plof con este anime pero no porque me haya decepcionado en sí (todo lo contrario), sino a causa de que esperaba más capítulos o que se metieran en harina con el pasado de Tomoe. Los que han leído el manga saben de lo que hablo. Pero esta segunda temporada se ha centrado en el arco argumental tengu. No es mi relato favorito de Kamisama Hajimemashita; pero tampoco creo que haya sido mala opción porque la serie en conjunto, con una historia así, ha ido creciendo de manera paulatina y equilibrada. Todo esto lo razono contando con una futura tercera temporada, por supuesto. Si no es así, mi plof ya se convierte en megaplof. Pero dejando de lado los desvaríos y anhelos de la forofa acéfala, esta segunda etapa animada de Kamisama ha sido lo que esperaba, cubriendo deliciosamente mis necesidades nutricionales de shoujo. Ha sido muy lindo recordar cómo va madurando Nanami y extremedamente placentero observar a Tomoe reconocer sus sentimientos y joderse vivoquel merveilleux cadeau! (sí, soy un pelín sádica). La cita semanal con este anime ha sido siempre relajante y cálida, a pesar de la previsibilidad y sus carencias.

mmamoru

Yuri Kuma Arashi

ユリ熊嵐

No daba ni un duro por esta serie, sobre todo tras ver los dos primeros episodios, pero entre desconfianza y una sensación continua de WTF?!, continué dándole ahí. Y no me he arrepentido. A escasos dos capítulos del final, puedo decir que, a grandes rasgos, es una buena serie. Se encuentra a parsecs de Mawaru Penguindrum o Shoujo Kakumei Utena, pero aún así  ha quedado claro que una obra mediana de Ikuhara todavía resulta francamente seductora. Como ya percibí al inicio, Ikuni ha ido reciclando recursos estilísticos y argumentales de obras anteriores; el diseño de los personajes me sigue pareciendo de una inexpresividad infantil desoladora (no me gustan), pero poco a poco me he ido acostumbrando. El argumento, que al principio consideraba loquísimo (YES!), ha ido ganando en consistencia de forma meteórica; las alegorías y juegos léxicos que aparecen, las referencias a obras clásicas del cine de terror y muchos más pormenores que seguramente se me escaparán, han enriquecido la serie de manera bestial. Como siempre sucede con Ikuhara, este anime posee distintas lecturas y a diferentes niveles; pero como se halla sin finalizar y estoy procurando ser breve, no me voy a poner a disertar ahora en plan lerdo-filosófico.

yurikuma

Death Parade

デス・パレード

Sin asomo de duda, este es mi anime favorito de la temporada. Una obra aguda y mortalmente divertida, que ha sabido recrearse en las intensidades de forma magistral. Por ella proliferan todo tipo de sensaciones y sentimientos, porque no deja de ser una ventana que se asoma al frondoso paisaje de las emociones humanas. No hay que negar que, en general, es una serie tenebrosa, y han desgranado, con bastante flema y exactitud, todos los misterios que envuelven el lugar y a sus personajes. Una serie que obliga a la reflexión, cosa que se agradece en estos tiempos de inmediatez y veleidad. Porque de lo que habla, al fin y al cabo, es de la vida y la muerte, una materia sobre la que se ha especulado desde que los seres humanos comenzaron a reventarse los cráneos los unos a los otros con pedruscos. Por supuesto, este anime da sus propias respuestas que, a pesar de que son ficción, no impiden que los espectadores juzguen los acontecimientos y las actitudes/acciones de todos los personajes (y hostia con los personajes, no hay desperdicio) que aparecen. Juzgar. Otra palabra clave con la que retoza esta serie, un juicio además maniqueo, que no otorga concesiones a la infinita gama de grises de la existencia. ¿O sí? Veremos qué nos depara la conclusión de Death Parade.

Death-Parade

Shirobako

Otro de los animes que comencé por recomendación (gracias, Jeweelm), continué sin que me excitara especialmente y por el que no apostaba ni de coña, se ha ido convirtiendo en un compañero entrañable todas estas semanas. Se lo ha currado sin prisa pero sin pausa, porque dudaba seriamente que esta serie pudiera aguantar con solidez 24 soberanos capítulos. Pero lo ha hecho, sin estridencias. Chapeau! Como ya comenté en las primeras impresiones, esta obra es un auto-homenaje que se han cascado los del gremio; y está dirigida sin duda a los fans de la animación. Todos los guiños, tirones de orejas y pullas que se han expresado han sido un bonito presente para aquellos que hemos logrado verlos. Aparte de lo que se puede aprender de la creación y parto de una serie (con todo lujo de detalles), la historia del grupo de chicas está siendo también estupenda. No me he aburrido (y es lo que me temía) ni se me ha hecho pesada. Shirobako es realmente memorable. Discreta, aunque memorable; anime de los que se vuelven a ver. Un caramelito.

shirobako3

Menuda chistorra interminable de entrada me ha salido de nuevo. Ugh. Y no, no me he olvidado ni de Parasyte ni de Shigatsu wa Kimi no Uso. Es que merecen su entrada individual. Que llegará. En un siglo de estos, imagino.

Buenos días.

冬 2

Here I go again. Después de comentar sobre los estrenos, vamos a enzarzarnos en las continuaciones de anime otoñales. Generalmente este tipo de apreciaciones tienen un interés casi anecdótico, porque internet está a rebosar de ellas entre otras cosas; pero no voy a negar que es una buena manera de ordenar las ideas y siempre es interesante (y se aprende un montón) leer las percepciones de otras personas. Las mías son unas más, simplemente.

"Invierno en Nikko (Jyogyodo)" de Kiyoshi Saiton (1969)
“Invierno en Nikko (Jyogyodo)” de Kiyoshi Saito (1969)

Parasyte -the Maxim-

寄生獣 セイの格率

Habiendo rebasado ya el ecuador de la serie, esperaba una evolución de los acontecimientos algo más rápida. Me sigue pareciendo una serie fabulosa pero como todo, nada es perfecto.  Me habrían gustado más concesiones a lo grotesco, por ejemplo. Los dos personajes femeninos principales (Murano y Kana) me estaban poniendo ya un poquito de los nervios; desperdiciadas por completo en muchos aspectos al enfocarlas únicamente en el plano sentimental. Qué hastío, joder. No estoy pidiendo un ejército de Ellen Ripleys, pero sí un poquito más de imaginación en el anime. Así que por un lado ha sido un alivio que las hayan relegado… pero habrá más Murano, desde luego. Menudo paquete de tía. Por lo demás, resulta muy estimulante observar cómo los parásitos van asimilando características humanas y viceversa; Reiko de hecho me parece el personaje más interesante de todos, con un afán de conocimiento y experimentación admirables, valentía y gran inteligencia. Aunque sea todavía una auténtica psicópata incapaz de empatizar… ¡pero ya empieza a reírse! Aunque sea con la desgracia ajena, claro. Ese es un rasgo completamente humano, señores, el ser un hijoputa. Lástima que… vale, no spoilers. A Migi, por supuesto, también le está sucediendo algo similar. Ahora deseo que la serie coja más ritmo; espero la llegada de Uragami con ansiedad.

parasyte2

Shirobako

Capítulo decimocuarto y pensaba sinceramente que me encontraría ya cerca de estar hasta las narices de esta serie. De momento la estoy disfrutando a gusto. Es una serie relajada y sin altibajos; sigue a su marcha y ofreciendo cada semana la retahíla de contrariedades y pequeños éxitos del negocio del anime. La fórmula parece que todavía no ha alcanzado su límite de elasticidad. Es un producto bastante inocuo y a ratos se me hace un pelín anodina, pero eso me suele ocurrir con muchos slice of life. Continuaré viéndola, aunque no es una serie que emocione ni a la que haya cogido cariño. Vamos, que no pienso esforzarme; a la mínima que me empiece a aburrir la abandonaré sin remordimientos.

shirobako2

Akatsuki no Yona

暁のヨナ

Tras haber visto hasta el capítulo catorce, sostengo que me parece una buena serie. Cada episodio está bien desarrollado, tiene una animación más que decente e incluso el opening me ha resultado cautivador con esa épica tan académica. Aunque este anime yo lo relacionaba con Saiunkoku Monogatari porque tangencialmente poseen cosas en común, me ha alegrado enormemente confirmar que NO, no se parecen en casi nada. El género de aventuras siempre me entusiasma… pero. Son mis peros, que conste, mis objeciones personales. Y es que me pasa un poco como con Shirobako. No me emociona. Los reverse harem me suelen cargar bastante para empezar. Y eso que los personajes hasta ahora considero están maravillosamente esbozados. Pero son prototipos demasiado reconocibles.  El argumento también es pronosticable; puedo ver los raíles de la historia, al lugar que conducen. La arquitectura de la serie tampoco es para nada original; me pongo a calcular cuántos capítulos utilizarán para el reclutamiento de los otros dragones, que me repatea ver al pobre de Hak friendzonear, que tengo ganas de aplastar la ardillita esa de los huevos… cosillas así (lo sé, doy pena). Esto no es nada bueno, porque me impide centrarme en lo que es el viaje en sí, que es lo que importa. Por supuesto que he tragado multitud de animes que para nada me han parecido frescos o innovadores, que he advertido de inmediato su dirección; no obstante aún así, he logrado concentrarme en la historia. Y muchos de esos animes eran infinitamente peores que Akatsuki no Yona de largo. Pero no los percibía tan evidentes, siempre surgían elementos aunque fueran terriblemente estúpidos que distraían mi atención. Aquí apenas lo consigo, y quizás sea porque es una serie tan clásica que no acabo de conectar con ella; y mejor no entro en el tema de la suspensión de la incredulidad. Ah, y Yona es una miaja Mary Sue de la vida, ¿eh? (no las aguanto), echo de menos personajes femeninos de sustancia aquí, que las mujeres son la mitad de la población del planeta, por Luzbel.

¿Voy a continuar viéndola? No lo sé. Proseguiré con un par de episodios más y si continúo queriendo descabezar a la ardilla para dársela de comer a mi gata, me rendiré definitivamente. Soy consciente de que es una serie bonita de aventuras, epopeya, magia, romance y demás. Pero no todos estamos cortados por el mismo patrón. Si fuera así el mundo también sería muy aburrido.

yona

Shigatsu wa Kimi no Uso

四月は君の嘘

Sobre esta serie he leído tantas pestes y a la vez tantas alabanzas desmedidas que da la sensación de que casi nadie la entiende del todo. Y no es que sea una obra intrincada. Pero da igual. Seguramente yo tampoco haya logrado comprenderla. Pero desde el agujero de mi intelecto, solo puedo decir que amo este anime. Todas las semanas me tiene pendiente y la hermosa animación me absorbe. Si no gusta la música, si no gustan los vericuetos psicológicos y si no gustan los dramas, evidentemente esta serie no es para ti. Y si te gustan todos esos ingredientes y aún así no te has hecho con ella, seguramente se deba a que esperabas otra cosa. Porque no es un anime especialmente novedoso, para qué engañarnos. Pero al contrario de lo que me ha pasado con Akatsuki no Yona, conecté con Shigatsu de manera inmediata. Y no me ha decepcionado hasta ahora en ningún capítulo. La música y yo: nada más que decir. Cierto que lo de la enfermedad de Kaori me da bastante miedo porque dos dramas (y este último ya de la hostia porque lo vamos a presenciar en vivo y en directo) ya me parece tirar demasiado de la cuerda. Pobre Arima, joder, salir de una para meterse de cabeza en otra. Una pequeña tregua, ¿no? Pero lo bueno que tiene de todas formas es que, a pesar de la carga dramática, no es ni cursi ni pastelosa. Y de momento tampoco excesivamente lacrimógena. Al menos desde mi perspectiva, pero a lo mejor es que tengo la sensibilidad de un tablón de cochiquera, que también puede ser. Tampoco quiero prodigarme demasiado hablando de este anime porque el amor que siento hacia él me hace imprudente y tengo la mosca detrás de la oreja por lo que he comentado antes. ¡Me dolería tanto una decepción! Aunque no sería la primera vez. Para mí, hasta el capítulo 13, es una serie memorable, bien articulada y con una temática detrás verosímil y atractiva. Seguiré viéndola, por supuestísimo, y si cuando acabe tengo que cagarme en San Pedro Bendito, pues lo haré, cojona.

shigatsu2

A dormir.