Microrreseña: Umami de Ken Niimura

Vuelven las Microrreseñas, esta vez con el primer número del esperadísimo nuevo tebeo de Ken Niimura. ¡Qué ganicas tenía ya de hincar el diente a material fresco! En esta ocasión el mangaka hispano-japonés nos presenta un cómic con la gastronomía como telón de fondo. Y ocupando un espacio también importante en su historia, claro. Su nombre: Umami.

Como todos los que me leáis a menudo ya sabréis, soy espantosa en la cocina, la destructora de los fogones, apodada también “La Carbonizadora de los Nauts Pirenèus“. Es una frustración muy grande resultar una abominación en cuestiones culinarias, y no será porque no le haya puesto ganas. Uno de mis mejores amigos, al que quiero un montón, es un chef maravilloso (y al único que le permito que me cocine carne, por lo demás podríamos decir que soy vegetariana) y se ríe mucho con mis sufrimientos. Alguna vez le ha tocado padecerlos también, con todo el estoicismo que le brinda su profesionalidad. El día que comió el bizcocho amorfo de dulce de leche que horneé no dijo ni pío, es un santo. ¿Y qué hace una criminal de la cocina como yo leyendo un manga así? Pues disfrutar, como puede hacer cualquier hijo de vecino, porque este primer episodio ha sido genial.

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Hacen falta dos para cocinar: las aventuras de una chef y una cocinera.

Dos chicas, de caracteres muy distintos, unen sus caminos para llegar a la capital del reino. Una necesita conseguir sal, pues parece que todas las poblaciones de las inmediaciones de Minas Alba, su aldea, se encuentran desabastecidas. Otra se dirige al palacio del Rey, donde tendrá el gran honor de trabajar entre sus fogones. A ambas les encanta cocinar, pero con dos puntos de vista diferentes. Mientras nuestra protagonista diminuta otorga prioridad a la diversión y la espontaneidad, su espigada compañera de viaje es una orgullosa alumna de la Academia Real de Artes Culinarias, donde se forma a los mejores profesionales de la disciplina con las últimas técnicas y deliciosas recetas. Como el agua y el aceite, sin embargo las cualidades de ambas combinadas son imprescindibles para cocinar bien. ¿Qué aventuras les esperan recorriendo el país? Ah, pues para conocerlas habrá que leer Umami, por supuesto.

Umami hace referencia al quinto de los sabores básicos, identificado científicamente en 1908 por el profesor de química de la Universidad Imperial de Tokio Kikunae Ikeda. Creó este neologismo para designar este nuevo sabor, haciéndolo universal. Su traducción al castellano sería algo así como “sabroso, delicioso”. Es el que brinda palatabilidad a los alimentos, el que nos hace disfrutar. Y también es un juego de palabras… que para poder desentrañar no hay que perderse el tebeo.

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Este primer capítulo es fresco y dinámico, realmente entretenido y con un sentido del humor muy especial, a veces absurdo, otras insolente; pero siempre luminoso. La disposición de las viñetas para su lectura en pantalla informática es buena, con mucho ritmo y acomodada a una acción trepidante que estalla en un arte lleno de fuerza y cierta ingenuidad también.  Lo que me encanta de Umami, además, es cómo acerca el mundo del cómic occidental y el oriental y los fusiona con total naturalidad. Y es que, en realidad, estamos hablando del mismo medio, así que su combinación no deja de ser algo lógico y enriquecedor.

En este enlace puedes descargar Umami (2017) desde la web de Panel Syndicate. Tú marcas el precio de su primer número. La voluntá, como diría aquel. Eh, y disponible en inglés y castellano, camaradas otacos. Umami es un cuento con ingredientes tradicionales, pero que parece que vaya a ser guisado de una manera distinta. Ha comenzado con muy bien pie. Yo le daría una oportunidad, porque la cosa promete. Y mucho. Buenos días, buenas tardes, buenas noches.

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Manga vs. Anime: Ristorante Paradiso

 

Lo prometido es deuda. Y aunque estoy pasando unos días un pelín locos a causa de la escasez de tiempo para mí misma, aquí está el Manga vs. Anime que empató en la encuesta twittera de hace una semana. Tenía la sección algo abandonadilla, con varios borradores además a medio hacer, así que debía aparecer tarde o temprano. Mi idea inicial era escribir sobre 3-gatsu no Lion, pero como tendremos segunda temporada (¡BIENREQUETEBIÉN!), lo consideré algo tonto, prefiriendo retrasar la entrada hasta que el anime finalice. ¿Qué otras opciones me quedaban? Pues una de ellas la que presento hoy: Ristorante Paradiso (2005) de Natsume Ono. Como dentro de unos días tendré la reseña de ACCA: 13-ku Kansatsu-ka para Otakus Treintañeras, me pareció adecuado elegir una obra de la misma autora y ponerme un poco… in the mood.

Natsume Ono es una mangaka que me gusta bastante, creo que es una de las mejores creadoras que hay en este momento y que goza además de cierta popularidad en Occidente. No entre el público medio otaku, ya que Ono se aleja de los parámetros comerciales, sino entre los consumidores adultos de cómic. Publicar josei continúa siendo un riesgo, aunque los lectores parece que se van abriendo más, así que Milky Way decidió apostar por Ristorante Paradiso el pasado 2015. El desafío no acabó del todo bien. Porca Miseria. En España parece que no ha gustado demasiado, una gran lástima, pero en Francia o Estados Unidos es una autora de prestigio. Lo malo es que pasará un tiempo hasta que alguien se anime otra vez a publicar algo de Ono, por lo que sus (escasos) fans en la península ibérica estaremos obligados a recurrir al extranjero (vaya novedad). Y no podremos disfrutar, por ejemplo, de la continuación-precuela de Ristorante Paradiso, Gente (2006).

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Isis, la Guardiana del Manga

Pero dejemos las cosas claras: que servidora sea admiradora de alguien no implica que, a ojos cerrados, mastique y trague todo lo que publique. Nanay, camaradas otacos. Y algo similar me ocurrió con Ristorante Paradiso, de modo que sí, lo que tenéis delante es un Manga vs. Anime de una obra que no me convence del todo. No considero que sea mala, pero en comparación con otras que he leído (y visto) de la mangaka, es flojilla. Sin más. Nastume Ono de momento tiene tres adaptaciones al anime. La primera fue esta, después la magnífica Sarai-ya Goyô (2010) cuya reseña tenéis aquí; y la última la recién finiquitada ACCA: 13-ku Kansaitsu-ka. La más destacada continúa siendo Sarai-ya Goyô, sin duda; la más endeble Ristorante Paradiso. Todas transmiten una verdad indiscutible respecto al arte de Ono: el color le sienta muy, muy bien. Mejor que el B/N clásico del manga. Esto no quiere decir que ese trazo vigoroso de reminiscencias cubistas tan característico suyo no sea suficiente por sí mismo. Nada de eso, sino que resplandece cuando se encuentra a color. Su estilo me encanta, sin embargo admito que a mucha gente acostumbrada a formas más estándar pueda resultarle chocante. Pero es su arte uno de los puntos fuertes de Ono, y el que le otorga una importante ración de originalidad. Porque sus historias también tienen un poso en común, y es cierta languidez. Una suave melancolía que sobrevuela sus narraciones sin doler, aunque a ratos se convierta en algo… insípido. Nadie es perfecto. ¿Sucede esto en Ristorante Paradiso? Un poquito, aunque concurren más elementos para que me llegara a decepcionar. No demasiado, pero… pero.

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Ristorante Paradiso evoca con su nombre esa maravilla cinematográfica que fue Cinema Paradiso (1988). No tienen mucho más en común, salvo la declaración de amor que son cada una al cine y a la gastronomía. Dos paraísos en la tierra. Y que ambas son para degustarse con tranquilidad, porque aluden con sutileza al frágil universo de los recuerdos y los sentimientos. Pero si en verdad Ristorante Paradiso conjura a un género del cine, es a la comedia romántica. Pero no a una comedia romántica cualquiera, no. En esta obra resuena con fuerza el eco de Vacaciones en Roma (1953), de Sabrina (1954), donde casi todo es posible y el mundo está poblado de buenas personas. Esa ingenuidad y elegancia de la comedia romántica clásica hollywoodiense, que en la actualidad no existe porque se ha convertido en un pastiche cursi y ruidoso, es lo que encontramos aquí. Y es algo que debemos tener en cuenta, la potente idealización que Ono aporta a su obra. Idealización de la Vieja Europa, con los clichés de la somnolienta y alegre Roma: el saber disfrutar de la vida con serenidad a través de los pequeños detalles, como una copa de buen vino o un postre delicado. Si tenemos en cuenta esto, podremos entonces saber qué pedir o no a Ristorante Paradiso. Es un drama costumbrista con romance ligero de fondo, nada más. Simple, tierno, pero no profundo. Y claro, yo esperaba una miqueta más.

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La comedia romántica es un género que me suele desquiciar bastante. Sobre todo por absurda y babosilla. Hay excepciones, por supuesto, y Ristorante Paradiso, como bebe directamente de las fuentes primigenias menos azucaradas, no me resultó demasiado indigesto. Y en lo que respecta al romance principal, es realista, lo que se agradece. Mucho. Pero sigue siendo una comedia romántica, y sus (cansinos) tópicos refulgen como la bella Rigel a los pies de Orión. Si mezclamos todo esto con las peculiaridades del manganime japonés, tenemos Ristorante Paradiso. Se trata de un reverse harem donde los muchachos no son tan muchachos, y la protagonista no es tan idiota como en un shôjo/josei tradicional. Con retranca. Ese papel (el de descerebrada) lo cumple la madre de nuestra heroína. De hecho, es una pequeña crítica por parte de Ono a toda esa infinita ristra de protagonistas femeninas medio lelas que pueblan los romances en el tebeo nipón. Pero vayamos en orden.

Nicoletta es una joven de 21 años que se ha criado junto a su abuela. Su madre, Olga, después de quedarse viuda, no tuvo mucho tiempo para su hijita pues su trabajo como abogada era muy absorbente. Además, poco después, volvió a enamorarse. Pero el hombre con el que acabó casándose no quería saber nada de mujeres que hubieran tenido hijos de otras relaciones, por lo que Olga ocultó a Nicoletta. La abandonó por el amor de un hombre y solo se ponía en contacto con ella en ocasiones puntuales. ristorante1Nuestra protagonista creció sana y bien cuidada, pero el resentimiento hacia su madre fue creciendo hasta que, por fin, decidió ir a Roma para desenmascararla. Pero las cosas no resultaron como ella pensaba. Su madre es una mujer realizada con su trabajo y, ante todo, feliz por el amor incondicional que siente hacia su marido, Orsini. Su padrastro regenta un restaurante muy peculiar, donde todos sus trabajadores son caballeros de mediana edad con gafas. Olga le pide que no la delate todavía, y Nicoletta accede, todavía sorprendida gratamente de lo que encuentra allí. Y como no puede vivir del aire, chantajea a su madre para que pueda trabajar en la Cassetta dell’Orso como pinche de cocina. Nicoletta conocerá ahí al personal y hará buenas migas con todos, en particular con Claudio, del que se enamora. Pero ella no es la única, el restaurante tiene una clientela habitual femenina que no cesa de fangirlear en torno a Luciano, Gigi,  Teo, Vito y Furio; aunque el favorito de las novatas es Claudio. Todos son extremadamente corteses y atentos, lo que embelesa a la mayoría de las comensales. Btw,  mi favorito es Gigi, el sumiller ❤ .

Ristorante Paradiso es un manga sin sobresaltos, con los giros habituales de la comedia romántica más plácida y sin complicaciones. Todo gira en torno al amor, la comida y el vino. El microcosmos de la Cassetta dell’Orso está muy lograda, así como las breves pinceladas que sirven para definir a cada personaje. Se percibe muy rápido el entorno cálido y acogedor, de excelencia profesional y enorme cariño por el trabajo. Por ese lado, la ambientación y los perfiles son impecables, nada que objetar. Sin embargo, comparada con otras obras de Ono, me resultó deshilachada y algo hueca. ¿Ocurriría lo mismo con el anime?

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A pesar de los pesares, gana el manga. No muy de largo, pero el tebeo es el verdaderamente triunfador. El anime es irregular, da una de cal y otra de arena constantemente, y eso termina agotando. Por lo menos a mí. Del espanto más espantoso se puede pasar como el rayo a una escena construida con tino y buen gusto. Y así no se va a ningún sitio, camaradas otacos. No obstante, son once episodios que a nivel argumental se desarrollan con calma, sin aspavientos ni intensos melodramas. Capta muy bien la esencia del manga en general, de hecho algunos capítulos son bastante fieles; sin embargo, falla estrepitosamente en dos aspectos: el arte y el redondeo.

Natsume Ono es espectacular en color, por lo tanto era de esperar que en el anime de Ristorante Paradiso pudiéramos contemplar su estilo realzado. Y no acaba de ser así. La paleta de colores resulta demasiado apagada para la fuerza de los trazos de Ono, es casi casi preferible en el original B/N. Le falta acidez, viveza. Para rematar la faena, es meridiano que el presupuesto de David Production era muy ajustado, porque aunque los personajes están trabajados con normalidad, hasta cierto esmero a veces, los fondos, la ambientación, el mobiliario, etc, cuando caen en las garras del CGI derivan en un auténtico naufragio. Aparte de que hay una incuestionable pobreza visual en los interiores, el modelado 3D y esos horribles zooms de algunos planos pueden provocar el advenimiento del Anticristo. Hacen mucho daño, tanto por lo atroz como por el contraste que genera. En los primeros episodios me sorprendió observar cómo jugaban con las texturas de los tejidos de las ropas, un poco al estilo de Gankutsuô (2004) pero más discreto, sin embargo esos acertados detalles quedaron muy pronto eclipsados por la gran guarrería informática restante.

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El manga es muy breve, solo tiene 7 capítulos, lo que hacía un poco difícil realizar una adaptación coherente. Por lo tanto, acudieron a su precuela, Gente (2005), para tornear y ampliar el horizonte de la Cassetta dell’Orso. Esto ayudó a que conociéramos mejor a los personajes y sus vidas, la historia de la creación del restaurante, etc. En teoría una buena idea para redondear un tebeo que quizá se hace demasiado veloz y superficial. La cuestión aquí es con qué se redondeó la obra y cómo. Bueno, pues el anime de Ristorante Paradiso elevó mis niveles de glúcidos en sangre a cotas estratosféricas. Aunque añadieron más datos que contribuyeron a completar los huecos del manga inicial, esos mismos datos los adulteraron con azúcar refinado. De ese tan rico que es excelente para desarrollar una robusta diabetes. Si el manga en sí se encontraba en mi límite de tolerancia, el anime no respetó ese comedimiento tan fabuloso de la comedia romántica clásica, zambulléndose de pleno en la contemporánea. Y yo con ella no puedo. No me la creo, me parece cutre e idiota. No obstante, debo advertir que si Love Actually (2003), El diario de Bridget Jones (2001) y otros engendros infectos del mismo pelaje los disfrutaste, Ristorante Paradiso es muy posible que te guste. Por mi parte, prefiero mil veces la simplicidad casi austera del manga que un rebozado empalagoso.

Pero, ¿tiene algo de bueno el anime? Aparte de averiguar más sobre el pequeño universo de Ristorante Paradiso, la música. La música es maravillosa, y me refiero también al opening y ending. Suelo ignorarlos por sistema, pero en este caso no pude hacerlo. El conjunto resulta espléndido. La mezcla de jazz con arreglos de música tradicional italiana es prudente y elegante, muy efectiva. Un 10.

Entonces, ¿recomiendo el manga, el anime, ambos, ninguno…? Pues vosotros mismos. No me arrepiento de haberlo visto ni de haber comprado el manga, Natsume Ono es una autora de la que siempre se puede sacar algo en limpio, hasta de sus obras más normalitas. Me ha gustado sobre todo el que haya buscado inspiración en las comedias románticas de los años 50-60, tenían un no sé qué difícil de lograr ahora. También los gustos de la gente cambian, y actualmente el hedor postmoderno más sentimental lo envuelve todo (es una plaga). Habrá que esperar a que cambien las tendencias, aunque la demora está siendo larga desde hace ya un tiempo.

Y como en todos mis cumpleaños, siento la extraña necesidad de hacer algo, ser útil, no dejar pasar el día sin haber realizado algo de provecho o que me llene. Escribir lo hace, así que este es mi regalo para vosotros. Gracias por estar ahí. Buenos días, buenas tardes, buenas noches.

¿Y ahora qué toca? Invierno 2016

La nueva temporada invernal 2016 comienza en pocos días y, para variar, he estado remoloneando con la entrada de mi selección personal. Me da bastante perezón escribirla, aunque para cuestiones organizativas no viene mal. Aun así, os adelanto que va a ser un post escueto con la información mínima. Ni sinopsis ni detalles técnicos. Páginas especializadas y colegas blogueros ya aclaran, con bastante eficacia además, los pormenores de cada anime. Como siempre, proseguiré con la costumbre de solo indicaros las series que voy a empezar. Únicamente estrenos, nada de continuaciones o enésimas temporadas.

"Invierno en Tsuruga-jyo Aizu Wakamtasu" (1967) de Kiyoshi Saitô
“Invierno en Tsuruga-jyo Aizu Wakamtasu” (1967) de Kiyoshi Saitô

En el MAL, hace unos días, me puse en modo becerro con el plan to watch (¡voy a ver todo, WEEEEEEEEE!); luego, por supuesto, me arrepentí y reflexioné un poco. A veces lo hago, no os penséis. Y tras la criba, esto es lo que compré.

nifunifa

Lo dice el nombre (no lleva tilde pero en el dibujito quedaba mejor así). Son anime en los que no pongo muchas ilusiones, aunque les otorgo la ocasión de conquistarme. Qué magnánima soy, jojo. Es difícil saber, solo mediante trailers y sumarios promocionales, qué es lo que esconden en realidad estas series. El asunto es muy flexible, por lo que espero fogosa y ardorosamente que me sorprendan para bien. Siempre para bien.

Sushi-Police

Admito que ya por utilizar 3DCG, mi sensación es la de enfrentarme a un anime de potentes efectos laxantes. Pero el argumento me ha parecido tan irracional, que no lo podía dejar pasar. Al menos probar un par de episodios, qué menos. Sé perfectamente que mi curiosidad innata hacia lo absurdo me acarrea muchas decepciones y encontronazos con montañas de auténtica basura, pero no puedo evitarlo. También me ha hecho disfrutar de lo lindo, así que es un riesgo que no me importa correr. Esta serie de tres policías idiotas que se dedican, ante la llegada inminente de las Olimpiadas de Tokio, a capturar criminales culinarios que osan mancillar el sagrado arte del sushi mediante adulteraciones, mala praxis y otros sacrilegios, puede llegar a hacerme reír mucho. Eso si el tipo de personajes no está demasiado trillado ni los chistes muy sobados.

Hai to Gensô no Grimgar

Este anime lo he seleccionado simplemente por esos fondos tan maravillosos que he visto en el trailer. La acuarela me conquista casi siempre, y me han parecido taaan bonitos y tan old school, que los cuatros episodios de rigor se los voy a conceder. Vale, que sean aventuras y fantasía (ouyeah!) también cuenta… y si me sirve para cubrir el hueco del género al nivel de Hitsugi no Chaika como mínimo (soy consciente de que no puedo exigir un Shingeki no Bahamut), proseguiré con él. Pero sí, el aspecto visual fue el que hizo que se inclinara la balanza. Espero no defraude.

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Nijiiro Days

El manga de esta serie lo comencé hace unos meses y, sinceramente, me aburrió bastante. Lo dejé aparcado, por si más adelante me apetecía retomarlo, pero ha pasado tiempo desde entonces y, a no ser que el anime me convenza, el barbecho se convertirá en cruel (merecido) abandono. No tengo muchas expectativas puestas en él; me pareció un tebeo insulso y tan repleto de topicazos, que me entristeció desperdiciaran la idea de la perspectiva exclusiva masculina (los protagonistas son todos chicos) y se limitaran a recrear trivialidades shôjescas sin ningún aporte distinto. Ni un ápice. Y que el school life ahora me fatiga cosa mala (son etapas). ¿Por qué voy a darle una oportunidad? Pues porque van a ser episodios cortos y el material lo conozco. Quizá verlo en pantalla le dé más vidilla, quién sabe. Aunque se encuentra al filo del drop desde el primer capítulo.

nijiiro

He dudado con varios anime como Haruchika: Haruta to Chika wa Seishun Soro, Shôjo-tachi wa Kôya wo Mezasu o Myriad Colors Phantom WorldPero entre que estoy hasta el moño de los entornos escolares y he olisqueado por ahí fanservice de lo más cerdo, las he apartado temporalmente. Siempre estoy a tiempo de reengancharme porque, seguramente, mande al cuerno algunas. Y, desde luego, siempre estoy abierta a vuestras sugerencias, ya que disto mucho de ser omnisciente y se me ha podido pasar alguna serie majeta que merezca la pena catar.

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Shôwa Genroku Rakugo Shinjû

Este es el anime que con más ganas espero esta temporada. He visto una OVA previa (por lo visto hay dos, pero solo he hallado una) con mi japonés macarrónico y he logrado enterarme de algo y todo. Me siento hasta orgullosa (que alguien me abofetee, por favor). El arte es un poco justito pero eficiente. Es lo que me echa un poco hacia atrás, porque en las OVAs se suelen esmerar bastante más que en las series. Aunque si me lo compensan con una buena historia y personajes interesantes, no me quejaré demasiado. De momento el protagonista, Yotarô, me ha caído muy bien y esa sonrisa tan marciana que tiene me ha hecho mucha gracia. El resto del elenco, si es el mismo, también promete.

Creo que en el día del estreno también van a emitir un especial para contextualizar un poco la cosa. Con algo de suerte serán las OVAs (ojalá), que siempre será mejor enterarse completamente del asunto con los subtítulos correspondientes… Eeeeh, ¿pido demasiado?

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Dimension W

Ciencia ficción. PUNTO. Esa es mi razón para ver este anime. Ciencia ficción a priori no muy mongólica ni tampoco con protagonistas menores de edad. La trama evoca muuuuuchas cosas que ya se han hecho antes, así como los arquetipos de los personajes son bastante reconocibles. Vamos, nada del otro mundo, al menos eso es lo que se desprende tras ver los trailers. Pero a poco que me distraiga y la animación no resulte una guarrería, me tendrá en el bote. Es lo que tiene sentir amor por según qué temáticas y géneros. La carne es débil.

P.D.: El CGI que he observado es cochinete y los diseños de los personajes femeninos muy infantiloides. Exacto, odio el prototipo loli.

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Ajin

Mi dosis de terror y acción de la temporada es esta. No obstante, la animación de Polygon me da un poco de miedo, con Sidonia no Kishi lo pasé a ratos muy mal y Sanzoku no Musume Ronja directamente la dropeé. No logro acostumbrarme, me resulta muy artificial y con demasiadas aristas. Si la historia consigue absorberme un mínimo, es probable que ese CGI solo se convierta en una molestia menor; pero si no es así, me ocurrirá como con la segunda temporada de Sidonia, que la mandé a escaparrar sin remordimientos.

A pesar de esta contrariedad, estoy ansiosa por comenzarla. Lo que he leído del manga me parece bastante aceptable y me muero de ganas por verlo en acción. ¿Me decepcionará? ¡Espero que no, cónchale!

Boku Dake ga Inai Machi

Ah, las incógnitas y dilemas que entrañan los viajes en el tiempo siempre son interesantes si se saben trabajar. Este anime tiene pintas de caramelito… amargo. Así que al buche directamente. El misterio, el thriller y los entresijos psicológicos me encantan. Tiene pintas de ser una de las series de la temporada, aunque también pueden meter el patón a tutiplén y abusar de la tragedia.

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Siempre he pensado que este tipo de temáticas exigen cierta sobriedad si se quiere ser certero en la transmisión de las emociones. Muy pocos (Osamu Tezuka, por ejemplo) han logrado no caer en el ridículo al empozoñarlo todo con sentimentalismo y melodrama. Pero no nos adelantemos, que desconocemos casi todo de esta serie para hacer una valoración adecuada todavía.

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lo sé, mis experimentos con el Paint son… mierder

No sé muy bien todavía si continuar la sección. Por un lado ayuda mucho a mantener activo el blog semanalmente; por otro puede llegar a hartar, sobre todo si la serie evoluciona de mierder a excremento de Satanás. Esta temporada tengo en mente dos que pueden cubrir el papel de animierderNorn9 y Dagashi Kashi. Por supuesto que hay engendros con peor aspecto, pero no me considero en exceso masoquista, y la salud hay que cuidarla. Veré un par de episodios de cada una y entonces decidiré si hay sección y por cuál de ellas me decanto. Norn9 parece un reverse harem típico lleno de bishies y Dagashi Kashi, con la loli tetona, augura raudales de fanservice. Pero el argumento que presentan ambas me agrada, así que ya veremos qué ocurre.

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Ay, qué calor

Aunque he anticipado que no iba a escribir sobre continuaciones y enésimas temporadas, estoy muy contenta con el regreso de Yami ShibaiEs un anime muy japonés que recoge y moderniza el legado de los históricos kamishibai callejeros: verdaderos precursores del manganime. Un bonito detalle para los que amamos las tradicionales historias de terror niponas; con esa simplicidad y crudeza que las caracteriza. Reconozco que la segunda temporada me gustó menos, pero esta tercera está repleta de buenos presagios.

También me engancharé a Haikyû!! pues tras ver la primera temporada, qué menos que continuar la serie. Los que me leáis habitualmente, ya sabéis que el spokon me cansa muchísimo y, salvo contadas excepciones, no suelo seguir series del género. Haikyû!! la comencé en su momento y la abandoné porque me pareció más de lo mismo. ¿Por qué volví a ella? Pues porque pensé: solo vi tres episodios y si personas con criterio que respeto la consideran una buena serie, debería darle una nueva oportunidad. Y así lo hice. No me arrepentí, pero siendo honesta, me sigue pareciendo más de lo mismo. Eso sí, los personajes son tan encantadores y las historias están tan bien llevadas, que no tuve tiempo de aburrirme. Resumiendo: es otro de los escasos spokon que tolero, pero no el mejor que he visto. Quizá cuando vea la segunda temporada me desdiga, pero en mi opinión no tiene nada que hacer frente a Ashita no Joe (lo amo) o Ping Pong. Aun así, las comparaciones son odiosas por lo que mejor ignora esto último que he puesto.

Continuaré descargando Durarara!! para verla de golpe una vez finalice del todo, pues la tengo en hiato. Me empezó a saturar un poco y preferí darle un respiro antes de enviarla a cavar zanjas. Me ha deparado los suficientes buenos momentos en el pasado como para no mostrarme radical. Le tengo cariño.

Y esto ha sido todo por hoy. Buenas noches, buenos días, buenas tardes. Ah, y felices fiestas.