TAG: 10 respuestas para una vida más allá del anime

Pues estaba yo tan tranquila ojeando twitter, cuando observé que Jean de Laberinto Invernal había sacado una entrada dedicada a los dos primeros capítulos de esta (¡por fin!) nueva temporada de Samurai Jack. Al rato, Wanda de Entre sábanas y almohadas subió unos pics de la serie que estaba viendo en ese momento, Over the Garden Wall. Poco después, en el Gato Curioso me preguntaron por South Park. En un breve lapso de tiempo, surgían ante mis atónitos ojos tres de mis cartoons preferidos. Era una señal. Y me dije: “¿es posible que los otacos seamos capaces de ver otras series de animación que no sean japonesas?”. La pregunta, ya de por sí imbécil, merecía una respuesta contundente: “¡Rayos, claro que sí!”. La frontera, que parece más complicada de traspasar con los tebeos, en los dibujos animados se difumina. Así que cavilé (no mucho rato, la verdad, convertí la señal en excusa) una buena forma de irritar a los camaradas otacos con un tag.

TAG: 10 respuestas para una vida más allá del anime es simple, directo y no sirve absolutamente para nada salvo hacer perder el tiempo: ¿cuáles son tus 10 series de animación no-japonesas favoritas? Favoritas, no las que consideres mejores (es distinto). Series, que no películas o cortos. ¿Las tienes en mente? Muy bien, pues ahora piensa en 6 blogs que estén dispuestos a continuar dispersando este miasma. Voilà. Lo has logrado, ¡hay una existencia allende los dibujitos chinos que gozar! ¡Aleluya! Ya puedes copipastear esto.

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Mis 10 preferidas creo que son muy, muy conocidas. Ha sido difícil hacer la selección, pero me he dejado guiar por las tripas y no el intelecto. Las amo a todas sin ninguna objeción, y forman parte ya de mi vida. Junto a otras muchas, claro, pero esta decena es especial. Antes de comenzar, allá van los afortunados que tienen el (ejem) honor de estar nominados a tan insigne y novísimo tag:

Las series están en riguroso orden de preferencia. Por una vez lo he hecho así. No creo que vuelva a repetirse semejante fenómeno otra vez, no obstante. Si lees esto y te apetece hacer el tag, siéntete libre de realizarlo y nominar a quien te dé la gana. La única condición es que nombres la procedencia, lógicamente. Comencemos.


10 ✪  SOUTH PARK

South Park (1997-2016) es una de las series más irreverentes y políticamente incorrectas que ha parido la televisión. Tiene un humor que roza bastante a menudo el mal gusto y la pura grosería, pero de una manera inteligente, nunca ha dado puntada sin hilo. kenny South Park no es un mero exabrupto o un colosal eructo cuyo eco resuena en las montañas. Es ya historia de la animación, un clásico. También es verdad que no está dirigido a todo el mundo, y es necesario cierto talante para poder disfrutar de su comedia negra, y ese arte que imita los cut-outs de las producciones setenteras del este de Europa. Lo que me he reído con esta obra no lo sabe nadie. Ni Isis. Es simplemente magnífica.

9  ✪  THE WIND IN THE WILLOWS

He dicho que creía que todas eran muy conocidas, ¿no? Pues bueno, The Wind in the Willows (1984-1988) quizá no lo sea tanto. Esta serie británica, basada en el enorme clásico de Kenneth Grahame del mismo nombre (y que fue uno de los primeros libros que leí en mi vida), es una joyita del stop-motion y de la delicadeza. No he encontrado ningún gif adecuado, pero sí el primer episodio de la primera temporada. Los recuerdos que tengo ligados a esta pequeña maravilla son tan tiernos como la propia serie. Sus minuciosos detalles, las historias, la ejecución, el diseño de las marionetas… TODO es admirable en The Wind in the Willows.

8 ✪  BATMAN

Es la SERIE de Batman (1992-1995). Definitivamente. A pesar de que ha tenido más encarnaciones, la de Bruce Timm es la que más se ha acercado, al menos desde mi punto de vista, al Batman urbano detectivesco sin caer en lo camp. Oscuro, pero no ridículo. Poderoso, pero humano y vulnerable. batmanY sin recurrir al nihilismo recalcitrante de Nolan que, sin considerarlo malo (Luzbel me libre), se ha hecho algo cansino; y ha contagiado su saturnismo a otros superhéroes que no tenían nada que ver con esa clase de espíritu (véase Superman o Spiderman). El Batman de esta obra es equilibrado y vigoroso, más cercano al de Miller o Moore que otros que vinieron después. Un 10 para esta serie. Batman Beyond (1999-2001) en comparación se me quedó algo cojilla. Y eso que Timm le sacó un partido tremendo.

7 ✪  SCOOBY DOO, ¿DÓNDE ESTÁS?

Algunos de los dibujos animados de la lista se encuentra vinculados estrechamente a mi infancia. Es algo inevitable. Y, a pesar de que ya desde enana mostraba una preferencia muy clara hacia la animación japonesa, también había obras occidentales que me gustaban mucho. Es el caso de Scooby Doo, ¿dónde estás? (1969-1970). scoobyAún en la actualidad me veo un par de capítulos de vez en cuando, y pese a la barbaridad de años que han transcurrido desde su estreno televisivo, resultan llanos y divertidos. Anticuados (normal), pero frescos. Mis personajes favoritos eran (y son) Shaggy y Velma; Fred y Daphne, tengo que reconocerlo, me caían bastante mal. Pero todos ellos hacían un buen equipo para resolver misterios. Que eso era lo que más me gustaba de la serie, el descubrimiento y resolución de tramas y enigmas. Disfrutaba (y disfruto todavía) muchísimo viéndola. Más adelante, la llegada de Scrappy-Doo me fastidió un poco, porque nunca fue un papel que me gustara demasiado. Pero no hay problema, siempre nos quedará la etapa clásica inicial.

6  ✪ HORA DE AVENTURAS

Un clásico contemporáneo que me dolió lo indecible cuando comunicaron que iba a finalizar. ¡¿Por qué, por qué?! Todo lo que tiene un principio, tiene un final. Hora de aventuras (2010-2018) es de los dibujos animados más originales y delirantes que he visto nunca. Una parodia de los cuentos infantiles, por eso tanto niños como adultos son capaces de entretenerse con ella. ¡Y mucho! No existen tantas obras que puedan trabajar a diferentes niveles. Me siento afortunada de poder haberla seguido mientras se emitía, ser contemporánea de ella. Hora de aventuras es como el puntillo que se coge cuando se bebe cerveza, alegre, dicharachera, irónica y luminosa. ¡Ay, qué penica que vaya a acabar!

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5 ✪ BEAVIES AND BUTT-HEAD

Beavies and Butt-Head (1993-2011) era una serie sobre dos adolescentes de lo más cafre y borrego que os podáis imaginar. Muy listos tampoco eran. bbPero esos comentarios mongólicos sobre los vídeos musicales que veían, su limitado lenguaje basado en gruñidos, risitas tontas y balbuceos, los líos en los que se metían continuamente por tocar las narices al personal, etc, tienen un lugar en mi kokoro por su perfecta representación del típico adolescente asocial con evidentes problemas neurológicos. Formaban una pareja tan patética como hilarante. Me hice con todos sus cómics, que publicó Marvel en España (los tengo a buen recaudo), y aunque no añadían nada de particular a su ristra de astracanadas cotidianas, siguen aún siendo muy entrañables. Dos vírgenes idiotas, a rebosar de hormonas y malicia, no pueden traer nada bueno. Para nuestro deleite televisivo, claro.

4 ✪ OVER THE GARDEN WALL

Más allá del jardín (2014) es todo lo que los cuentos infantiles deberían ser. Con un toque de ferocidad y esa elegancia burtoniana tan comedida. Siempre es otoño en Over the garden wall (mi estación preferida), una época del año que llama a la reflexión, donde las sombras crecen. El creador es Patrick McHale, que también trabajó en Horas de Aventuras, así que cuando me enteré de este nimio detalle, no tardé mucho en sumergirme en sus bosques tenebrosos. Amo esta serie. Es divertida, surrealista y profunda, un Maravilloso mago de Oz (1900) pervertido con ternura. Y encima es musical. Lo único malo que tiene es que resulta demasiado breve, solo diez episodios. Ains.

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3 ✪ SAMURAI JACK

Samurai Jack (2001-2017 ) es otro de esos clásicos contemporáneos que nadie, absolutamente nadie, con un mínimo de interés en los dibujos animados, debería perderse. El año pasado tenía planeado escribir una reseña sobre sus primeras temporadas, samuraijackademás creo recordar que algunos lectores votasteis esta opción en la pertinente encuesta que hice en twitter. Pero el disco duro donde la tenía se fundió y desapareció junto a diverso material inencontrable (todo bastante antiguo, y si digo antiguo quiero decir de principios del s. XX) que ya no podré volver a recuperar… porque no se vende en ningún sitio. Fue un golpe duro, me cagué mucho en los antepasados de Toshiba, pero las cosas suceden así. Quizá más adelante la escriba, pero prefiero terminar de ver ¡la actual temporada de Samurai Jack! ¡Ha vuelto, ha vuelto! Jack is back!

2 ✪ AEON FLUX

Sobre Aeon Flux (1991-1995) escribí largo y tendido en esta entrada, así que no voy a añadir mucho más. Al igual que Beavies & Butt-Head, representa una época dorada en la MTV que, oteando el actual horizonte, parece increíble que haya existido en algún momento. Pero así fue, la gran M estuvo a la vanguardia en muchos aspectos. Y luego se fue a la caca. Larga vida al reality show, larga vida a la cochambre televisada. Junk food para la mente.

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1 ✪ EL SHOW DE LA PANTERA ROSA

El show de la Pantera Rosa (1969-1976) es una obra maestra. Es, por ejemplo, todo lo que yo no soy: elegante, sofisticada, ingeniosa, sutil, divertida… por eso la amo con locura. Es el “menos es más” de van der Rohe elevado a la surrealista potencia. Una maravilla sin diálogos donde la música de Henry Mancini lleva la batuta; un rosario de gags de comedia sencilla pero chispeante. pinkpantherY el arte, ¡ah, el arte! Todo en El show de la Pantera Rosa es de un minimalismo estentóreo. Es curioso cómo las casualidades se convierten en imprescindibles de forma involuntaria. Porque aunque la película donde apareció por primera vez, The Pink Panther (1963), merece un vistazo (o más), ese diamante felino que solo tenía un propósito decorativo, se convirtió en un icono pop que la superó en fama. Y bien merecida. Mil gracias, Freleng y DePatie, por esta criaturita tan singular


Podría haber colado también Vaca y Pollo, Looney Tunes, Ren & Stimpy, PopeyeEl laboratorio de Dexter, Dragones y MazmorrasLas Supernenas, Los Simpsons… pero los que he puesto han significado más para mí. Y, exacto, he procurado ser breve. Esa es la intención del tag, no dar excesivas explicaciones, sino lo justo para aclarar las decisiones tomadas. Directo y conciso, las propias elecciones deberían ser ya lo suficientemente elocuentes. Espero no haberos aburrido mucho y que así hayáis conocido algo más sobre mí.

A los nominados: no es obligatorio realizar el tag, tampoco hay una fecha límite (solo faltaría). Sin embargo, no voy a negar que me gustaría verlo circular y saber así más de lo que se cuece, fuera del anime, en las cabecitas de otros camaradas otacos. Buenos días, buenas tardes, buenas noches.

Siúil A Rún o la niña del otro lado

La verdad es que hacer una valoración sobre un manga del que solo he leído 7 capítulos es algo arriesgado por muchos motivos. Lo admito. No se tiene una visión panorámica completa, eso para empezar. Con probabilidad faltarán datos de suma importancia que aparecerán conforme se desarrolle más la obra, y la conclusión puede resultar indispensable en su evaluación. Pero Totsukuni no Shôjo me ha embrujado totalmente, así que no he podido evitar redactar esta entrada que, para ser más ecuánimes, podéis considerar la presentación de un tebeo que ya en su primer tankôbon promete muchísimo. La publicación de siguientes episodios, tengo entendido, se reanudará en septiembre; así que estamos en ese lógico e insoportable parón veraniego que los lectores ávidos solemos padecer durante estos meses.

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Shiva y el maestro

Totsukuni no Shôjo es un manga insólito y enigmático. Parto de la base ya de que no sé quién o quiénes son los autores siquiera: Nagabe. No he oído hablar de ellos nunca, lo que he rastreado me ha llevado a otro manga, de género yaoi y temática bastante loca, que tampoco he podido leer. Así que se trata de un estreno total y sin referencias de ningún tipo, lo que no me desagrada, más bien lo encuentro emocionante porque encima el descubrimiento no ha podido ser mejor.

El título del manga está acompañado de estas palabras: Siúil, a Rún. Es el nombre de una canción tradicional de la Isla Esmeralda, y se podría traducir algo así como “Ve, mi amor”. No es casual que Nagabe haya recurrido a una apostilla en gaélico irlandés, pues todo lo referido a ese mundo celta idealizado, hijo del Romanticismo del s. XIX, refleja muy bien el espíritu fantástico y brumoso de este tebeo. En la carrera me tocó hacer unos cuantos trabajos dedicados a lenguas goidélicas, grupo al que pertenece el irlandés moderno y, por cierto, relacionado con el antiguo celtibérico, aunque este se encuentre ya extinto y sea mucho más arcaico, claro. El tema es realmente interesante y se siguen varias líneas de investigación, pues los restos de celta continental no son tan abundantes y tenemos en España una auténtica mina filológica al respecto. La documentación que hemos descubierto de celtibérico, como los Bronces de Botorrita (Zaragoza), el Bronce de Luzaga (Guadalajara) o la epigrafía rupestre del santuario del dios Lug en Villastar (Teruel), son realmente joyas filológicas que nos cuentan muchas cosas de ese antiguo pueblo ya desaparecido, el celta. Esto, como podéis comprobar, es pura deformación profesional, ya disculparéis. Es que me emociono yo sola, jo.

Pero volviendo al tema de las influencias decimonónicas occidentales en Totsukuni no Shôjo, es algo con lo que nos vamos a topar continuamente, pues este tebeo intenta (y logra) cristalizar la esencia de los cuentos clásicos infantiles de ese siglo de diferentes maneras.

Shiva, una niña de unos 6 años, vive en una tierra donde existen dos regiones, dos países, dos mundos. Aparentemente son iguales, pero las gentes que los habitan no. El mundo de fuera es solitario, agreste y poblado de gente infectada por una maldición. Un leve roce es suficiente para contaminarse irreversiblemente, y tornar en un ser de profunda negrura y noche. El mundo de dentro lucha contra la paranoia y el avance de la maldición, y lo hace con crueldad, justificando cualquier atrocidad en nombre del bien común. Nadie sale fuera, salvo la soldadesca en su guardia y vigilancia de los límites, porque lo que se encuentra fuera de ellos no se considera humano siquiera.

Shiva no sabe mucho, salvo lo que su abuela y el Maestro le han dicho. Ella no está maldita, pero ha sido abandonada fuera y acogida por el Maestro, que procura cuidarla y protegerla a pesar de sufrir él mismo la maldición. Y es a través de los ojos de Shiva, principalmente, que vamos aprendiendo y desenmarañando el misterio que envuelve esta tierra y sus habitantes; y que va adquiriendo tintes legendarios. La inocencia y pureza naturales de la niña, así como su ignorancia, son un tesoro que pronto chocará contra la realidad tozuda, de la que el Maestro no puede mantener a Shiva apartada para siempre. Él mismo ignora muchas cosas, por lo que su cometido es difícil.

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Totsukuni no Shôjo es un cuento. Un cuento que se nutre de los tradicionales folktales. En el s. XIX, con el auge del Romanticismo, las historias fantásticas y fabulosas fueron muy apreciadas entre el gran público, que con los trabajos de los hermanos Grimm, Hans Christian Andersen e incluso las aportaciones de Lewis CarrollOscar Wilde o Rudyard Kipling, impulsaron la literatura para niños a una Edad de Oro hasta entonces desconocida. Y ahí tenemos en The Girl from the Other Side ese aire confuso, entre medieval y victoriano/eduardiano, que vuelve a remitirnos de nuevo a los cuentos de hadas que durante esa época fueron tan queridos. Pero como todo märchen, tiene su reverso tenebroso. Y en Totsukuni no Shôjo es como una corriente submarina fría que, desde la primera página, se nota fluyendo entre los dedos de los pies. Y va creciendo, creciendo, lentamente, aumentando su intensidad hasta acariciar las lindes del cuento gótico. ¿Se adentrará en él? No lo sé, pero tampoco resultaría extraño, de hecho sería una evolución coherente.

Hay algo que me gustaría apuntar y que me molesta: el abuso de la ternura y/o la comedia blandita cuando se introducen niños pequeños en los mangas o anime. Bueno, para ser sincera, me enerva like hell el tratamiento que se les suele dar casi siempre a los críos, como si fueran todos algodoncillos de azúcar flotando como nubes, dispersando millones de esporas de lo kawaii por el planeta, infestando nuestras vidas de candor rosa chicle y risas plateadas. Qué le voy a hacer, soy alérgica a eso. Por lo que fue un alivio no hallarlo en The Girl from the Other Side. En ese aspecto es comedida y elegante; y aunque Shiva sea muy mona e ingenua, no hay reparto de pasteles pasados de fecha. En realidad no hay pasteles. Punto. ¡Bien!

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The Girl from the Other Side está repleto de arquetipos (la niña el más reconocible), símbolos y alegorías, que nos hablan del ancestral miedo a la Oscuridad, a lo diferente; y la perentoria necesidad de proteger la tribu, a la familia de la amenaza de lo extraño. Lo familiar y lo ajeno, civilización y barbarie, luz y sombra; la dualidad habitual de los cuentos que, conforme avanza la lectura, en Totsukuni no Shôjo se va difuminando. Caperucita viviendo con el Lobo Feroz tras ser abandonada por la Abuelita. Pero no va a ser todo tan diáfano como en los fairytales; se barruntan laberintos morales atractivos y sutiles tinieblas de las que congelan el alma. Boira que se enreda entre las piernas, traspasa el pecho como un fantasma y deja sin respiración a pesar de su belleza. Como comprenderéis, ¡quiero más!

It is a story full of sadness.

From now let’s recite

a slow and beautiful

story from long time ago.

¿Y qué decir del arte? Nagabe vuelve, de nuevo, a invocar el espíritu del pasado. Las influencias de magníficos creadores e ilustradores como Beatrix Potter (1866-1943) o Edward Gorey (1925-2000) son muy patentes y otorgan ese clasicismo que contrasta en cierta manera con su trazo fino y desaliñado, casi como si fuera un boceto. Las caracterizaciones de los dos personajes principales son casi esquemáticas, pero dotadas de gran fuerza expresiva, sobre todo el Maestro. Los contrastes de luz , el uso del negro o blanco totales, son puro simbolismo. Sin embargo, encuadres y planos se alzan contemporáneos, con un dinamismo que marca un rumbo y movimiento de forma muy acertada. Un conjunto armonioso y mesurado, acorde con la historia que narra.

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“The doubtful guest” (1957) de Edward Gorey

Totsukuni no Shôjo es lirismo. Esas similitudes superficiales con The Ancient Magus’ Bride son eso, superficiales. Ni el argumento, ni el trasfondo, ni los personajes, ni el arte se parecen. Lo que tienen en común es una pareja protagonista desigual, uno de ellos con aspecto demoníaco; y que la ambientación y elementos mágicos son tomados de Occidente. Poco más. Mientras The Ancient Magus’ Bride es un tebeo standard, con un dibujo de estilo clásico manga y un desarrollo de la historia muy bien delimitado dentro de los parámetros de su género; Totsukuni no Shôjo es una rareza delicada, discreta  e imprevisible. No es mala obra The Ancient Magus’ Bride, quiero dejarlo muy claro, pero The Girl from the Other Side es, simplemente, otra cosa. Muy distinta.

¿Lo recomiendo? Sí, fuerte. Pero fuertefuertefuertefuerte. Es hermoso, es melancólico, es inusual. ¿Cabe la posibilidad de que se convierta en algo que no espero o una decepción? Pues también, pero para averiguar si Totsukuni no Shôjo muta en bosta de cabra o continúa fascinándome, habrá que esperar hasta el otoño. Mi querido otoño.

Buenos días, buenas tardes, buenas noches.