La artesanía primordial de Noburô Ôfuji

No tenía muy claro qué publicar estos días en el blog. Algunas ideas me iban y venían, pero no terminaba de decidirme. Busqué consejo en la eterna sabiduría de vuesas mercedes, dilectos lectores, y en el pollo azul me respondisteis tal que así:

Me he visto en la obligación de hacer lo que más me estaba costando: escoger. Y mi elección ha sido 2017: un siglo de anime. Y es que, camaradas otacos, ¡no se cumple una centuria todos los años! De modo que he preferido darle un poquillo de prioridad. Aunque al fan promedio le importe un carajo. SOnC no os fallará nunca, siempre tratará los contenidos que menos os interesen. Aunque los hayáis votado. Por eso tenemos de protagonista a uno de los pioneros más importantes de la animación japonesa: Noburô Ôfuji (1900-1961). En el primer post de esta sección escribí sobre tres cortometrajes suyos, que se incluían en The roots of Japanese anime-Until the end of II WW (2009) de Zakka films. Hoy disertaré, para vuestro gozo y disfrute, sobre las cinco obras que me gustaron más de su catálogo. Aviso: es mi opinión, la opinión de una bloguera que encima no ha tenido la suerte de poder ver todo el repertorio del artista (ojalá); pero que desea aportar su granito de arena a la difusión de su figura y conmemorar los 100 años de anime de esta forma.

noburo
Noburô Ôfuji trabajando

Cuando pensamos en el padre de la animación nipona, automáticamente el nombre de Osamu Tezuka brota en nuestra mente. Sin albergar ningún género de duda, Manga no Kamisama fue un antes y un después. Pero pocas veces somos capaces de retrotraernos más. Da la extraña sensación de que antes de Tezuka no existiera nada, pero sí que había gente esforzándose y creando. Y fueron famosos y todo. De hecho, el primer animador que traspasó las fronteras de Cipango y logró reconocimiento internacional fue nuestra estrella de hoy, Ôfuji-sensei. Curiosamente, Tezuka fue, con Tale of a Street corner (más información aquí), el primer vencedor de este prestigioso galardón que instauró el periódico Mainichi Shimbun en honor de Ôfuji tras su fallecimiento.

Noburô Ôfuji fue, además de pionero, una de las bases fundamentales en las que está sustentado el anime actual. Merece más reconocimiento entre los camaradas otacos, al menos que suene su nombre de algo. Sin embargo, considero poco probable que el seguidor habitual de Naruto soporte ver cortometrajes en B/N, silentes y con una calidad regularcilla sin echar algún ronquido que otro. Con todos mis respetos hacia la franquicia narutense, por supuesto. No es fácil ponerse con material antiguo, máxime si no se tiene experiencia previa y lo más importante: paciencia.

tezuka4
Nunca es mal momento para colar porque sí una foto de Tezuka. Bueno, en realidad es que de Noburô Ôfuji solo hay disponible una. Meh.

Por una vez en mi vida voy a ser organizada, así que comenzaré por el principio: la vida de Noburô Ôfuji. Nació en Asakusa, un barrio del noreste de Tokio, el 1 de junio de 1900. Su familia regentaba unos pequeños estudios de sonido donde se grababa en el formato de entonces, el gramófono. Fue el séptimo de ocho hijos y criado por su hermana mayor, Yae, a partir de los seis, pues su madre falleció. Con dieciocho años, entró a trabajar como aprendiz bajo la tutela de Jun’ichi Kôuchi, responsable de que este año nos encontremos celebrando los 100 años de animación, ya que se considera el pistoletazo de salida su pequeña obra Nakamura Gatana (1917). Ôfuji comenzó su carrera profesional como animador aprendiendo de uno de los auténticos precursores del anime, que debemos recordar que en esa época era denominado senga eiga, kôngo eiga o dôga eiga. Unos pocos años después crearía su propia compañía, Chiyogami Eigasha, y empezaría a desarrollar su peculiar estilo. Ôfuji, a causa de que no disponía de una economía boyante, tuvo que hacer de la necesidad una virtud, experimentando con las técnicas que se convirtieron en su marca de agua: la animación con siluetas y, ante todo, el cut-out. Más adelante también trabajaría sobre acetato, por supuesto, pero Ôfuji será reconocido por su maestría en la animación con recortes, donde aplicará los patrones del washi chiyogami. El washi es el tradicional papel de arroz, y el chiyogami una variedad que tiene impresa una serie de patrones geométricos o naturales con colores llamativos, todo muy propio de la cultura nipona. Apareció a finales de la era Edo, y Ôfuji decidió que eran estéticamente perfectos para sus creaciones.

chiyogami
Folleto del corto “Canción de primavera” (1931) con el clásico chiyogami

Aunque no fue oficialmente el primero en utilizar el color, algunas de sus obras como Kogane no Hana (1929) fueron en origen producidas en Cinecolor.  Sin embargo, debido a la falta de medios en ese periodo, tuvieron que ser proyectadas en B/N. Más adelante, desarrollaría un procedimiento único en el que, motivado por las vidrieras de las catedrales, colorearía sobre celofán, y usaría las sombras de las siluetas (utsushi-e) para crear escenas de claroscuro muy curiosas. Lo encontramos en las admiradas Kujira (1952), un autoremake que se llevó las alabanzas de Jean Cocteau y Pablo Picasso en el Festival de Cannes de 1953; y Yûreisen (1956), también triunfadora entre la crítica en el festival de Venecia de 1956. Ambas están inspiradas en el trabajo de Lotte Reiniger (amo, AMO a esa mujer, siempre lo digo, es la verdad ❤ ) y  son la cúspide de su trabajo tanto a nivel técnico como de sutileza argumental. No voy a adelantar más porque sobre una de ellas escribo un poco más abajo.

Ôfuji posee en su inventario muchas, pero muchas obras que gracias a su afán por la experimentación e ingenio, se han convertido en historia del anime. Kuro Nyago (1929), por ejemplo, jugueteó con el sistema de grabación de sonido Tôjô Eastphone a pesar de que en origen fue muda (podéis verlo aquí). Si tengo que ser honesta, son tantas sus producciones que es imposible alcanzarlas todas. Al menos en Occidente. Me he quedado con las ganas de ver (¡agh!) su adaptación de Kumo no Itô (1946) de Ryûnosuke Akutagawa, que ganó el primer premio en el Festival de cine internacional de Venezuela. O la primera versión que realizó de su Kujira (1927), que ofrecía interesantes propuestas técnicas. Espero que con el tiempo podamos llegar a verlas. Snif.

songoku
A Mickey Mouse le zurran la badana en “Journey to the West” (1934). Aparece también uno de los primeros Son Goku del anime, btw, con nube y todo.

Ôfuji representó una manera de concebir la animación opuesta a la de algunos de sus contemporáneos como el gran Kenzô Masaoka, que apostaba por un sistema de producción colectivo. Ôfuji era un individualista, cosa bastante singular en las islas, y solía trabajar en solitario, autofinanciándose. Comenzó a introducir además ciertos elementos eróticos en sus obras que no acababan de gustar al público japonés, el cual todavía contemplaba la noción del dibujo animado como algo ligero para toda la familia. Ôfuji en realidad se dirigía a un sector adulto, y todavía era un poco pronto para lograr que esa filosofía, de la animación como arte y no solo entretenimiento, se pudiera comprender. Y para muestra, un botón: a continuación tenéis un vídeo con un popurrí de varios trabajos suyos.

Y sin más dilación, os dejo con el quinteto de cortos que he seleccionado como introducción a su obra. De los que he logrado ver son mis favoritos, y si no se conoce a Ôfuji, creo que es una buena manera de familiarizarse con sus creaciones. Y cogerle el pulso, porque este artista era bastante particular. Siguen orden cronológico, para poder advertir la evolución del artista. Que aproveche.

kemurigusa

Obviando el asunto de que Kemurigusa Monogatari (1924) es de un misógino que echa p’atrás, es un corto de lo más divertido. Ya sabéis, no es buena idea juzgar las obras del pasado en base a los valores éticos y morales del presente. Aparte de injusto, nos impediría observar y disfrutar la pieza en sí. Una historia sobre tabaco es el segundo cortometraje que realizó Ôfuji por sus propios medios, recurriendo a la mezcla de imagen real y cut-out. Podéis verlo íntegro en este enlace, son unos tres minutos aproximadamente.

“Las mujeres nacieron del tabaco, por eso son como cigarrillos”. Esta es la sentencia con la que un diminuto hombrecillo inicia el corto. Así que la muchacha que aparece, con cierto aire de geisha, decide aprisionarlo bajo un vaso de cristal. El resto es un tira y afloja entre los dos con un final algo abrupto. El argumento es casi lo de menos, de Kemurigusa Monogatari lo que importa es su realización. Es evidente que a Japón todavía le quedaba un trecho para lograr alcanzar el nivel norteamericano; los recortes son algo toscos y sus movimientos parece que no se encuentran bien sincronizados con el FPS de la película, siendo en algunos momentos demasiado rápidos para resultar naturales. Sin embargo, es interesante observar también esas limitaciones que muestra la obra, que son los primeros pasos además del futuro genio Noburô Ôfuji.

noburo3
El mini-macarra amenazando a la mozuela

kokoro

Hace mucho tiempo, lejos en el sur, había un castillo rodeado de cerezos. Y en él vivía una princesa más bella que una flor. Kokoro no Chikara (1931) es un relato infantil que contó con el apoyo del Ministerio de Educación y fue presentado como un chiyogami eiga. Es el cortometraje más largo de la lista, con una duración de dieciocho minutos, y podéis verlo subtitulado en este enlace.

En la ciudad de ese castillo sureño vive Dangobei, un hombre conocido por su cobardía y al que no paran de gastarle bromas pesadas. La última, unos niños azuzando a un perro para que lo ataque. Pero esta chanza tiene un desenlace insólito pues, mientras aterrorizado reza en un templete solicitando auxilio, su petición es concedida en forma de amuleto de la suerte. Con él será el hombre más fuerte de Japón. Toda su vida cambia. Gracias a ese talismán Dangobei se convierte en todo lo que no ha sido: una persona segura de sí misma y valiente, capaz de enfrentarse a cualquier situación. Acompañado por el perro y el gato que antes lo acosaban, decide presentarse a un concurso que el rey está celebrando: quien salga vencedor de los duelos se casará con la princesa y se convertirá en su sucesor. ¿Qué ocurrirá? ¿Se alzará Dangobei con la victoria? Ah, las cosas no van a ser tan fáciles.

Fuerza de voluntad tiene los habituales recursos cómicos para niños, con referencias al béisbol o también a monstruos del folclore japonés. Todo fácilmente reconocible para el público. Derrocha expresividad y energía; y al contrario de lo que se pueda olisquear a causa de los clichés, es una obra muy entretenida. Además contiene su mensaje, no es vacua. Técnicamente es una de las mejores representaciones de la especialidad de Noburô Ôfuji: el chiyogami. Sigue siendo en B/N y muda, pero la exuberancia visual con la que el autor dotó Kokoro no Chikara consigue que se echen poco de menos. De todas formas,  no hay que olvidar que era proyectada con el apoyo de una grabación musical ad hoc.

noburo4
Dangobei luchando contra sus rivales

kokka

Kimigayo es el himno oficial de Japón, y su letra es un waka compuesto en la era Heian (circa 905), lo que le procura una antigüedad bastante significativa. Kokka Kimigayo (1931) es un corto de cuatro minutos, concebido para ser cantado, que hace hincapié en el yamato-damashii o virtudes nacionales del país. En esos años de expansión del Gran Imperio, con la inminente invasión de Manchuria (y lo que te rondaré, morena), el nacionalismo nipón estaba completamente on fire. Y es lo que tenemos en Kokka Kimigayo, una exaltación de los valores patrióticos con un ingrediente fundamental de hilo conductor: su himno.

El motivo central, y que se repetirá al inicio y al término, es el shiragiku o flor de crisantemo, que representa la figura del emperador, ya que es su escudo de armas. La leyenda del nacimiento de Japón o Kuniumi, con Izanagi e Izanami de protagonistas, también aparecen; junto al episodio de ocultamiento de Amaterasu, el monte Fuji y los símbolos del mítico primer soberano Jimmu, el arco y el cuervo yatagarasu. Noburô Ôfuji une el chiyogami y la animación de siluetas con sabiduría; pese a carecer de medios más modernos, pues fue una modesta autoproducción, Kokka Kimigayo resulta muy digno. Y bonito.

katsura

Katsura Hime (1937) fue el primer corto en color (kodachrome) oficial de Noburô Ôfuji, pero no lo hizo solo. Colaboró junto a Shigeji Ogino (1899-1991), un alma valiente como él sin miedo a la experimentación; siempre desafiando los recursos técnicos de la época. Ogino fue un auténtico visionario del cual no he podido ver gran cosa, aunque me muero de ganas por hincarle el diente a su Hyakunen-go no aruhi (1933). De ideas afines, Ôfuji y Ogino sacaron adelante este corto de apenas cinco minutos que tiene dos partes bien diferenciadas. La primera es una somera exposición de lo que era la animación en color en esos momentos. Un documento de gran interés que nos acerca al cómo, asombrando por su meticulosidad y necesidad de talento. Las herramientas que usaban eran sencillas, pero el tesón y la pericia marcaban la diferencia. Muy educativo, la verdad, historia del anime 100%. La segunda parte es la aplicación práctica de lo que nos esbozaron minutos antes, una historieta donde un oni rapta a una princesa que viaja con su cortejo en un palanquín. Realmente espectacular. Aparecen algunos de los diseños clásicos que Ôfuji usaba en sus personajes, y el chiyogami gana en esplendor gracias al color. Los paisajes y la ambientación son estupendos también (esa cascada, ¡qué preciosidad!) y el movimiento general está muy logrado. Una pequeña maravilla tanto a nivel visual como documental.

Como el vídeo de youtube carece de subtítulos, os dejo el enlace del Archivo Nacional de Cine de Japón que sí los incluye en inglés. Tampoco son imprescindibles, no obstante los recomiendo para entender mejor el proceso de creación del eiga a color que se muestra en los minutos iniciales.

Yûreisen

He estado dudando hasta este momento con la selección del último corto. ¿Kujira o Yûreisen? Al final me he quedado con El barco fantasma por una mera cuestión cronológica, pero ambos me han gustado muchísimo. Grabada en Fujicolor, Yûreisen (1956) es una de las cimas artísticas de Noburô Ôfuji. Y él mismo sabía que lo iba a ser, por lo que desde un principio resolvió darle la misma proyección internacional que había otorgado a Kujira con tan buenos resultados. Y su plan funcionó, por supuesto, ya que logró su exhibición triunfante en varios festivales europeos. En el de Venecia de 1956 consiguió la Honorable Mención por Película Experimental. Toma ya.

Yûreisen es una experiencia profundamente tétrica de once minutos; pero también posee una belleza inigualable. Está a la altura de las obras de su mayor influencia, Lotte Reiniger, superándola incluso al introducir las delicadas texturas de los celofanes. Un stop-motion sombrío de fluidez maravillosa, con el espíritu del exquisito wayang kulit sobrevolándolo todo. La música de Kôzaburô Hirai exalta todas esas sensaciones de pavor y excelencia. Perfecta. El argumento no es muy complejo, es la manera de narrarlo lo que resulta fascinante. El corto comienza con las manos de Ôfuji en plena faena, al modo kirigami, recortando ese ominoso Mar Amarillo donde tendrá lugar la acción. Y menuda acción, Yûreisen es realmente dinámico. Es la historia de un barco pirata a la deriva, destrozado y con sus tripulantes asesinados, ¿cómo ha podido ocurrir algo semejante? Ôfuji revive a los muertos para contárnoslo con solemnidad y rica imaginación.

La próxima entrada, rompiendo brevemente el orden de lo que elegisteis en twitter, estará dedicada a los estrenos de la temporada de primavera 2017. La siguiente ya será todo un señor manga vs. anime, que lo tenía olvidado al pobrete. Había que recuperarlo. Por cierto, ¡gracias de nuevo por vuestra colaboración en la votaciones! Buenos días, buenas tardes, buenas noches.

Anuncios

¡Vete, verano, vete!

“Danza rural durante el O-Bon” de Shôtei (1936)

Hola, verano. Eres asqueroso. Quiero que acabes. Venga, dilo conmigo: aaadiióóóós. Bah, qué flojo, un poco más fuerte: AAAADIIIÓÓÓÓS. Nada. No hay manera. Debo seguir aguantándote unas semanas más.

El Caballero Estío me convierte en una especie de endriago, diabólico y muy difícil de gobernar. Entre la ira y la melancolía, basculo en una bipolaridad intolerable hasta para mí misma. Me gustaría permanecer en hibernación hasta octubre (es mi mes favorito). Lógicamente, no es posible. Tengo los anime de temporada para consolarme una miqueta. Algo es algo.

He comenzado con ellos bastante tarde y con algunos llevo una semana de retraso. Advierto que he sido más crítica de lo habitual. Cuando una no está de humor, no está de humor. Así que, no offence. Que este blog no es la Biblia ni mucho menos.

lagrimaslluvia

Y mejor que sea así. Estas son las series que, hablando sin tanta alusión philipdickianapiratesca, he mandado a cavar zanjas a Eritrea. Os mola el dibujito, ¿eh? Es un horror, lo sé, pero a veces me gusta hacer el imbécil con el paint.

AKAGAMI NO SHIRAYUKIHIME

赤髪の白雪姫

Este anime es mongolo, sin más. Abordé la temporada estival con esta serie, deduciendo que sería un aperitivo ligero que me estimularía a proseguir con el resto… y consiguió el efecto contrario. Mala elección hice. La fantasía, el folclore y las aventuras siempre son bienvenidos en mi ordenador; tontorrona de mí, pensé que sería un anime sin mucha sustancia pero que depararía alguna que otra sorpresa agradable. Pero no. Akagami no Shirayukihime es un muermo de los gordos. Coge los elementos propios de los cuentos de hadas infantiles y los convierte en una pastelada incomestible. Que sí, ahí está esa ingenuidad tan propia de ellos… pero coño, no trates al espectador como si fuera subnormal. Situaciones inverosímiles, conflictos que se resuelven de manera ridícula, personajes que caen del cielo porque sí… Y todo muy bonito y todo el mundo muy bueno y (casi) todos los machos encandilados con la heroína. No puedo decir que la moza sea del tipo lerdo porque no lo es; pero casi todo en este anime está llevado de una forma tan sumamente cursi y empalagosa, que se me hace completamente indigesta. No me aporta nada y está plagado de clichés. Me recuerda un poco, aunque argumentalmente no tengan mucho que ver, a otra serie del año pasado: Soredemo Sekai wa Utsukushii. Tienen esa melosidad pastosa de un caramelo toffee blandurrio, que cuesta horrores masticar y se te queda pegado en los dientes. Cierto es que solo he visto cuatro capítulos (después del primero se me quitaron las ganas, pero debía hacer la reseña apropiadamente); y a lo mejor el temita se anima un poco no haciéndose tan vacuo como hasta ahora. Pero lo siento, sobredosis de azúcar las justas. Esta especie de blancanieves con pelo rojo y sus trabajos de herboristería no son para mí.

shirayukihime

SHIMONETA

下ネタという概念が存在しない退屈な世界

Esta es una de tantas series que no entiendo por qué empiezo a ver. He logrado tragar dos episodios… y medio. No dudo de que a mucha gente este anime le esté gustando ya que es dinámico, ameno y a los personajes se les ve pinta de que vayan a estar bien enfocados (sobre todo porque son arquetipos bien reconocibles). Es una serie dirigida al público joven masculino japonés; es muy específica y se nota. Con esto quiero decir que, ese grado de represión sexual en el Japón distópico de esta obra, que supera con creces a la sociedad victoriana inglesa del s. XIX, solo puede asimilarlo para lograr una suspensión de la incredulidad adecuada, un sujeto adolescente que todavía no tenga mucha idea del tema y/o viva en un entorno conservador. Por otro lado, no puedo evitar percatarme de que este anime es un reflejo de la propia sociedad nipona, donde las relaciones personales suelen ser extremadamente pudorosas y cerradas. De ahí que el objetivo de la ¿villana? ¿heroína? de la serie, sea conseguir una libertad plena en la comunicación y expresión de la sexualidad. Pero de una sexualidad donde la mujer es un objeto, he de decir. Es curioso que todos los esfuerzos que realiza la moza, se centran en estimular la curiosidad del hombre: a través de típicas revistas porno masculinas o diluvios de fotografías eróticas donde solo aparecen chicas ligeras de ropa. Parece que la mitad de la población de ese Japón hipotético deba conformarse únicamente con eso. ¡Café para todos! Se trataría de una revolución sexual sesgada y aparente. No es casual tampoco que la única muchacha en la obra (aparte de la protagonista), que siente un afán sincero por conocer todo lo relativo al sexo, sea tratada como una demente a la que encima no se le brinda ni pizca de información. ¿Me sorprende todo esto? Pues no. En realidad Japón es así, por lo que es natural que se plasme de esta forma, como igualmente se hace en otros tantos miles de anime ecchi. Así que, a pesar de que contiene elementos interesantes, Shimoneta me ha provocado gigantescos bostezos con lagrimones incluidos. Más de lo mismo.

Efectivamente, LLEVA UNA BRAGA EN LA CARA
Efectivamente, LLEVA UNAS BRAGAS EN LA CARA
nifunifa
Sé que no llevan tilde, pero en el dibujito queda mejor así

CHARLOTTE

シャーロット

Partiendo de unos planteamientos bastante prometedores, Charlotte por el momento pincha y se queda como una pelota de baloncesto fofa. El desarrollo de las premisas es completamente infantil  y superficial, de una simplicidad casi ridícula; y los capítulos me acaban aburriendo un poquillo. La base del equipo principal, que recuerda lejanamente al de Suzumiya Haruhi no Yûutsu, dedicado a la reclutación de adolescentes con poderes especiales para “salvarlos” de los “malvados” científicos, tiene su gracia por ese regustillo comiquero. Las historias, hasta ahora de corte autoconclusivo (he visto hasta el episodio cinco), se despeñan más que fluir… pero. Pero. ¡Que no hemos alcanzado ni la mitad del anime, amiguitos! Aunque la presentación general de la serie me haya convencido poco, el trasfondo y varias tramas secundarias propuestas continúan ahí, no están para nada descartadas. Y son tentadoras. ¿Desarrollará la insoportable hermanita del protagonista algún tipo de poder? Es lo lógico, y espero que sea una habilidad bien chunga. Por darle algo de vidilla al tema, que de momento los poderes mostrados no han supuesto grandes problemas, todo muy inofensivo. ¿Quién es ese familiar misterioso (¿hermano mayor? ¿padre? ¿tío?) que aparece en la cabeza de Otosaka? ¿Por qué no es recordado convenientemente? ¿Tiene poderes también? ¿O es un “malvado” científico? Lo que en realidad deseo es que sepan jugar esas manos con inteligencia y que la serie adquiera, de una vez, una tonalidad más oscura. Lágrimas y crueldades a raudales, por favor. Charlotte lo está pidiendo a gritos.

Meganes del mundo, venid a mí
Meganes del mundo, venid a mí

Por cierto: AMO al tipo bizarro ese chorreante al que no se le ve la cara tras su increíble melenón. Quiero más personajes así. El megane también me gusta salvo cuando está en modo fanboy, entonces es un pesao.

ROKKA NO YÛSHA

六花の勇者

Rokka no Yûsha es el anime épico que está cubriendo mis necesidades actualmente del género. Mucho mejor que Arslan Senki. Pero tiene defectos… como todo en el mundo. Solo para empezar, la animación es mierder, PERO MUY MIERDER, SEÑORES. El CGI quema las retinas. Y ESAS TETAS, WTF??!! ¿Por qué esas tetas? ¿A qué viene diseñar una princesa guerrera como una Playboy Bunny? ¿Y la peliblanca? ¿Qué significa esa horrorosa flor de la cabeza? ¿Es carnívora? Si tiene algo que ver con la Santa de la Flor, podrían haberle dado un aspecto menos propio de las carreras de Ascot. ¿Y el grandullón? ¿Por qué se parece a la Dama de Elche?

Bueno, ya vale de chorradas por mi parte. Pero sí, los diseños de algunos personajes me parecen bastante esperpénticos. Aunque la ambientación, una combinación de civilizaciones mesoamericanas, me gusta mucho. Desde luego, no es Shingeki no Bahamut, pero tiene un ritmo muy bueno y sabe mantener la intriga al estilo Agatha Christie con perspicacia. No he leído ni las novelas ligeras ni el manga, así que ignoro si están haciendo alguna barrabasada; solo puedo decir que la historia me agrada y retiene con agilidad mi atención. Lástima esa animación tan desastrosa, a ratos dan ganas de apagar directamente el ordenador.

rokka

ñam

KURAYAMI SANTA

暗闇三太

Me hago cargo perfectamente de que esta serie la seguiremos en total tres y el de la guitarra. Pero es realmente especial, una rara avis que disfruto bastante a pesar de su sencillez formal. Santa, un servidor del rey Enma del Infierno, es enviado a la tierra para tratar de mantener el equilibrio entre el mundo espiritual y el humano. El Inframundo está empezando a tener un problema de superpoblación a causa de la creciente maldad de los vivos. Santa, como criatura infernal que es, no entiende de ética o moral. Él está destinado a cumplir su misión, que es contrapesar, nivelar. Nada más. Y a ella se ajusta con fría precisión; Dark Santa y su martillo son implacables. Su actitud, en escasos tres minutos, obliga a la reflexión con acciones singulares y breves moralejas de una ironía cruel. La estética, inspirada en la cuna del anime (Tetsujin 28-gô, Astroboy) unida a fragmentos de imagen real de mediados de la era Shôwa, otorgan una atmósfera inquietante, casi apocalíptica, muy atractiva.

En sí es una serie muy simple, tanto a nivel argumental como de animación; pero es un caramelito para todo aquel que disfrute con lo tenebroso y quiera saber algo más sobre la época en la que se produjo el “Milagro japonés”. De momento, sus “aventuras” tienen todas lugar al sur, en Kyûshû; y sabemos de dos criaturas más que, como Santa, ejercen la labor de enviar almas al infierno con sensatez (¡ejem!). ¿Las malas noticias? Solo hay cuatro episodios disponibles y las actualizaciones son leeeentas. Es de esperar dado que no es el anime más comercial del mundo. Pero merece MUCHO la pena.

santa2

GANGSTA

ギャングスタ

Es mi anime preferido de la temporada. Hasta el OP me gusta (bueno, la música NI HABLAR), con esas influencias del cómic occidental tan pop art que puede recordar al de Cowboy BebopNo es una serie tan espectacular como Kekkai Sensen (mi favorita de la temporada pasada A PESAR DE LOS PESARES), pero las comparaciones son odiosas, teniendo en cuenta además que tocan palos distintos. Encuentro lógica esa mayor austeridad y contención en Gangsta, ya que se mueve por los bajos fondos urbanos. Es sórdido, es noir; la glorificación de la violencia es constante. Las referencias inevitables van desde el Sin City de Miller hasta Black Lagoon. El nombre de la ciudad es muy elocuente: Ergastulum. Para el que no lo sepa, las ergástulas eran un tipo de cárcel subterránea bastante cruel, donde iban a parar los esclavos rebeldes o prisioneros de guerra en la Antigua Roma. Son gentes de malvivir, mafiosos y marginados los que habitan Ergastulum, en definitiva. La animación me ha sorprendido gratamente, sobre todo por el aire vintage, muy noventoso; así como la caracterización totalmente individual de cada personaje. Se agradece ese tipo de detalles en las series de tipo coral, gran trabajo. Porque, aparte de una buena historia y sus pertinentes ramificaciones, el elenco que conforma la obra es fenomenal. Ni uno tiene desperdicio, hasta los personajes más insignificantes están perfilados con cuidado.

El desarrollo de la serie, hasta el episodio 5 que he visto, es apropiado y natural: a través de los ojos de Álex, que desconoce casi todo lo concerniente a Ergastulum; con los flashbacks oportunos que nos descubren el contexto pasado y las vidas de Nick y Worick. La información se raciona a conciencia para mantener la intriga con lo que, progresivamente, la perspectiva del espectador se amplía para hacerlo testigo de una realidad compleja, brutal. Intuyo que todavía no sabemos ni la mitad, y espero que esté a la altura de mis expectativas, que son MUY altas.

Por supuesto, me encanta el gatito negro. Miaow!

gangsta

Prosigo con Ore Monogatari!!, Arslan Senki, Kyôkai no Rinne y Durarara! x2 Ten, aunque no las comentaré a no ser que observe algo que merezca mención. No estoy viendo más series porque ninguna, aparte de las referidas, me atraía en exceso. Quería evitar un poco también los entornos escolares (es difícil) y huir de lolis lo máximo. Seguramente estén emitiendo alguna más que pueda gustarme, pero con ocho he cubierto el cupo. Tengo muchísimas ganas, pero ya en formato película, de ver Bakemono no Ko, que se estrenó en julio. No sé cuándo podrá caer en mis manos, pero la espero con ansias.

bakemononoko

Debo añadir que tenía esta entrada programada y se me olvidó por completo, ya que tenía previsto finalizarla a tiempo. JAJA. No fue así, por lo que salió a la luz como vil aborto durante un rato este lunes. Khalil fue de los “afortunados” en presenciar este despiste, uno entre los millones que infestan mi vida, dejando prueba de ello con su oportuno comentario. Sin él, ni me habría dado cuenta del desaguisado. En fin, no será la última vez que suceda. 

Buenos días, buenas tardes, buenas noches.