Cuatro episodios primaverales II

Esta no va a ser una entrada muy larga (¡ejem, voy a intentarlo!) ya que, sencillamente, se trata de un remate necesario a esta primera parte. Más que nada, comentar un poquillo los anime a los que me he reenganchado después de abandonar otros… que son únicamente dos.

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“Cerezos en flor en Mukojima por la noche” de Kobayashi Kiyochika (1915)

Ninja Slayer

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Y aquí tenemos la serie incomprendida de la temporada. Y todo por esa famosa animación de la que casi todo el mundo echa pestes. Me parece que una mayoría no ha captado el quid ni por asomo de este anime. Queridos, esa animación cutre, es intencionada. Y no es que sea cutre, intenta rescatar el tipo de imagen y atmósfera de los videojuegos de los ochenta. ¿Nadie ha jugado al Street Fighter 1 y 2Ese es el rollo, que los japoneses no lo desprecian por ser anticuado, sino que lo homenajean con nostalgia y consideran tiene su importancia histórica; tanta como para utilizarlo de recurso estilístico en una serie. Pero es que encima no es siempre así, Ninja Slayer juega con una gran diversidad  de texturas y estilos para evocar diferentes emociones y ambientes. Experimental a tope. No es uniforme, que es lo que habitualmente se ofrece; y como no es un producto homogéneo a nivel visual, lleva un ritmo vertiginoso y aparentemente caótico… pues natural que algunos hayan puesto el grito en el cielo. Ninja Slayer es un producto netamente japonés dirigido a mentalidades japonesas. Además es como una parodia, una burla hacia la concepción típica que tenemos los occidentales sobre los ninja y los bajos fondos nipones; se están riendo de ellos mismos y, a la vez, de nosotros. Y esto solo referido al arte. A mí, personalmente, me ha gustado mucho, y lo comentaba con un buen amigo por facebook además: ¡qué cojonazos más grandes han tenido para sacar adelante una serie así!

¿La voy a seguir viendo? Pues no. Ahora mismo no estoy en el mood para esta clase de anime. Lo dejo en barbecho junto a Owari no Seraph. ¿La recomiendo? De momento sí, pero solo a amantes de las ensaladas de hostias y venganzas sudorosas. Ah, y que no falte el sentido del humor, claro, sin él el guión de esta serie se podría considerar casi como un insulto.

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Punch Line

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No las tenía todas conmigo respecto a este anime, porque el ecchi, el posible fanserviceme daban grimilla. Pero estos cuatro capítulos me han gustado. Además sale un gato cabrón, que seguro es familia de mi Isis, así que no lo podía dejar atrás. Y un osito. Me encantan los ositos. Ah, y una tortuga muerdescrotos.

Partiendo ya de la base de que tiene un argumento completamente absurdo, la comedia demente tenía que ser a la fuerza una de las grandes bazas de esta serie. Y con eso me he encontrado. Reconozco que el fanservice es comedido y no especialmente molesto, así que he podido disfrutar estupendamente en estos episodios de hemorragias nasales, bailes estúpidos, diálogos irracionales, leñazos a tutiplén y situaciones loquísimas. PERFECT. Pero además, y eso es lo mejor, resulta que Punch Line tiene un trasfondo del que, poco a poco, vamos aprendiendo. Y además hay varias líneas argumentales secundarias, que deduzco confluirán, bastante prometedoras. No es solo una comedia disparatada con bragas y tetas calentando al personal. De todas formas, estando MAPPA detrás, habría resultado decepcionante que hubiera resultado así. Lo único que está haciendo que me salten las alarmas un poco es el pastilleo de Mikatan… imagino que algo de drama es inevitable; solo espero no lo planteen muy edulcorado o le quitaría mucho encanto a esta serie.

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Bueno, al final sí que me ha salido una entrada cortita, casi no me lo puedo creer. Aunque tampoco podía enrollarme mucho siendo solo dos anime a comentar. Las segundas temporadas de Sidonia no KishiFate/Stay Night las estoy siguiendo también, a pesar de que no tenga pensado escribir sobre ellas; y, como ya sabréis los que leéis esta bitácora, no haré reseñas semanales. Únicamente cuando queden un par de semanas para finalizar la temporada, haré una razzia de las mías donde destriparé todas las series. MUAHAHAHA. Es broma.

Que paséis buen fin de semana.

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Entomología social con el maestro Tezuka

Le estoy cogiendo gusto. Y mucho. A pesar de que son entradas muy poco populares. Pero no puedo evitarlo.

Me refiero a escribir sobre mangas clásicos. No creo que me dure el arrebato tanto como para hacer una sección (soy así de voluble, qué le voy a hacer). No obstante, tras haber logrado acabar la maravilla de Utsubora después de que Milky Way haya tardado lo que me han parecido siglos en enviármela, El libro de los insectos humanos (1970) de Osamu Tezuka se ha aparecido en mi mente como un fantasma. ¿Por qué? Pues porque es evidente que Asumiko Nakamura ha encontrado inspiración en él (y en Ayako, btw). Las influencias son inevitables, necesarias también; y en el caso de Utsubora, aunque perceptibles, han servido para concebir una obra muy distinta.

Pero no voy a dar la tabarra con el manga de Nakamura, sino con el de Tezuka. Hace un par de años Astiberri tuvo el buen tino de publicarlo en España, por lo que pude hacerme con él. Y todavía no me he arrepentido de soltar los veintipico pavos que costó. El libro de los insectos humanos o Ningen Konchûki es un manga espléndido; muy representativo de esa faceta oscura de Tezuka, rendida al gekiga, y que es complicado defraude.

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A estas alturas creo que no es necesario que presente a Osamu Tezuka, ¿verdad? Si resulta ser así y eres seguidor del manganime, tienes un serio problema… muy fácil de solventar, de todas formas.

Este Libro de los insectos humanos no tiene nada que ver con sus obras iniciales, dirigidas a un público infantil o adolescente. Ante todo, se trata de una historia adulta y MUY explícita tanto en lo sexual como en la violencia física/psicológica que expresa. Quedáis avisados. El manga está estructurado en cuatro capítulos: La cigarra de primavera, El pulgón, El coleóptero y El grillo. Las transmutaciones de su protagonista. Todos muy elocuentes, sobre todo si se conocen los hábitos más característicos de estos bichitos, a los que debía ser afecto Tezuka.

Esta obra se podría describir como las andaduras de una cabronaza. Porque trata, sobre todo, de la trayectoria gloriosa y vil de Toshiko Tomura, una mujer joven que ha logrado lo increíble en un tiempo récord: ser una actriz de renombre, recibir reconocimiento internacional al hacerse con el premio anual de la Academia de Diseño de Nueva York y, finalmente, ganar el premio Akutagawa con su primera novela, El Libro de los Insectos humanos. Una verdadera proeza esta la de destacar de forma tan apabullante en tan diferentes disciplinas. La burguesía y élite intelectual nipona se encuentran arrobadas ante tal portento. Aunque no es oro todo lo que reluce, y el suicidio de una joven escritora novel, Kageri Usuba, antigua compañera de piso de Toshiko, despierta las sospechas de un periodista sensacionalista. Pero esto solo es el principio…

insects2El personaje de Toshiko, que no es muy difícil deducir que está basado en la figura de la escritora Toshiko Tamura (1884-1945), trasciende la noción tradicional de la femme fatale. Va mucho más allá, la supera con creces. Esta creación de Tezuka es realmente perversa y, lo que es peor, completamente creíble. Toshiko es un parásito que absorbe, metaboliza y destruye a sus presas. Su gran virtud es hacerlo de una manera tan perfecta que muy pocos conocen su secreto; y los que lo descubren, suelen acabar tan mal como sus víctimas. Es una artista del mimetismo, de la mentira; y muy inteligente además. Da miedo. Pero aunque ella es la protagonista, Ningen Konchûki se asienta en una galería de personajes muy interesante y heterogénea, la mayoría de ellos hombres. Tezuka traza un retrato concienzudo y despiadado de la sociedad japonesa de la época; una época donde todavía no se ha superado el fuerte golpe a su identidad nacional tras la II Guerra Mundial, que va a la deriva y se refugia en la asimilación de la cultura vencedora, la estadounidense, hasta incluso superarla. Se podría decir que El libro de los insectos humanos es una alegoría cruel pero realista, de lo que sucedió en Japón durante varias décadas. Así que tampoco es sorprendente hallar una tremenda misoginia en esta obra; no porque Tezuka fuera misógino, es que el país lo era. Pero existen muchas mas metáforas en este manga, la misma animalización de los personajes, equiparándolos a insectos, deja muy clara la disposición de Tezuka hacia su propia patria. Es una crítica mordaz y con cierto desprecio también.

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Y todo esto lo hace a través de un thriller psicológico en toda regla. Una historia que nos obliga a presenciar actos de crueldad y maldad absolutas; también observar las debilidades y la complejidad de la psique humana. La hipocresía social y la ferocidad dirigida hacia el débil. Aunque no lo parezca, esta obra es muy accesible y atrapa inmediatamente, porque Tezuka sabe desarrollar el argumento con mucha naturalidad. Logra incluso que no odies a Toshiko, aunque se trate de una mala persona. Uno puede llegar incluso a admirar esa capacidad de metamorfosis continua que posee esta mujer; surge una curiosidad morbosa por saber hasta dónde es capaz de llegar, dónde se encuentran sus límites. Y en su periplo, esta sociópata se topa con otros personajes que no son, ni mucho menos, mejores que ella.

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Aunque no os lo creáis, Toshiko también tiene su corazoncito… pero eso es algo que debéis descubrir por vosotros mismos leyendo el manga. Paso de profundizar más en el tema porque, tal como está concebido al más puro estilo cine noir, sería una enorme putada contaros más del argumento. Y eso que internet está a rebosar de reseñas con spoilers, pero yo no me uniré a ellos, no voy a cometer ese error garrafal. Ya que hablamos de cine, es evidente su influjo, lo primero que me viene a la cabeza a bote pronto es Psycho (1960), pero hay más. Y mejor no hablamos de Disney y los cómics occidentales, algunas viñetas en este El Libro de los insectos humanos son auténticos homenajes a Eisner o a Fantasia (1940). El simbolismo además que utiliza Tezuka es muy reconocible, a veces brutal, pero otras sutil y delicado. El arte aquí es el propio del autor, muy característico, y brinda concesiones a la cultura popular norteamericana como el jazz o la psicodelia. Limpieza, claridad, pero también tinieblas y manchurrones de tinta en un alarde de emotividad magistral. Es versátil y sorprendente, no se podía esperar menos de Manga no Kamisama.

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El libro de los insectos humanos no es un manga para todos los públicos. Contiene mucho dolor y, a pesar de ser formalmente asequible, es de un salvajismo alucinante. Eso sí, muy entretenido y se lee del tirón. ¿Lo recomiendo? ¡Demonios, claro que sí! Es un clásico, una de las mejores obras de Tezuka, pionera en muchos aspectos. Pero como casi siempre advierto en obras con ciertos añitos, no hay que perder de vista jamás en qué época fue escrito y nunca juzgarlo desde una perspectiva contemporánea.

Cuatro episodios primaverales I

Lo prometido es deuda, así que tras visonar cuatro episodios de las series que tenía planeadas para esta primavera del 2015, tocan esas primeras impresiones… y esas primeras expediciones al Averno. Algunos anime serán sustituidos por otros como indico al final de cada reseña; y escribiré sobre ellos también en breve.

¡A por ellos!

“La corriente del Asazawa en primavera” de Utagawa Kuniyoshi (1828)

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Arslan Senki

アルスラーン戦記

Tengo que decirlo: la animación de esta serie me está pareciendo carroña. Pero de momento no la abandono. Van a ser 25 capítulos, así que proseguiremos. La veo venir además bastante, al estilo de lo que me sucedió con Akatsuki no Yona, pero si la acción no decae (es una de las cosas que me han gustado) y no se pierden en el sentimentalismo, es posible que la engulla completa. El príncipe Arslan, un monicaco, es de suponer vaya evolucionando para convertirse en un líder sabio y compasivo, of course. Pero hasta alcanzar esa madurez, ruego no me duerman con los estereotipos habituales del género épico. Y en cuatro semanas han exhibido una buena ristra de ellos, por eso mismo este anime me ha dejado un poquillo fría. Aun así, Daryun y Narsus me han dado buen rollo. Solo pido de rodillas que Narsus no acabe resultando el padre de Arslan, que el malvado de máscara plateada no sea un niño traumatizado por las cabestradas del rey Andragoras o alguna tragedia rocambolesca similar. También aguardo algún personaje femenino digno porque la reina Tahamine, esa merluza ultracongelada, no cuenta. Por cierto, ¿qué pasó con el muchachito salvaje del primer capítulo? I want him back!

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Kekkai Sensen

血界戦線

De momento y desde mi perspectiva, la serie más entretenida de esta temporada. La historia va creciendo a ojos vistas y se torna laberíntica; la riqueza del universo de este anime se va presentando con lucidez y, a mí personalmente, me deja en cada capítulo con ganas de más. A ver, tampoco hay que engañarse, es un shônen tradicional con trazas de sci-fi y terror; sin embargo está muy bien llevado en todos los aspectos, no defrauda. La música me está gustando (¡milagro!); es muy dispar y, cuando introducen material antiguo, encaja a la perfección para dotar a la serie de ese aire inequívocamente neoyorquino de mediados del s. XX. También, por supuesto, la ambientación es excelente; ese énfasis en la arquitectura y diseños del periodo Art Decó tan propia de Manhattan, dan a entender que están poniendo un cuidado esmeradísimo en todo lo concerniente al aspecto visual. La Metrópolis de Lang traída al presente y repleta de monstruos del Más Allá. Estos japos están zumbadísimos, los amo. Espero que la cosa no decaiga.

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Hibike! Euphonium

響け!ユーフォニアム

Un poco pesadito se me está haciendo este anime. A veces ñoño. Creo que es también ese estilo moe de KyoAni que, al contrario de como le sucede a una mayoría, no me gusta demasiado; y si no me enganchan con la historia… mal. Pero se divisan buenas ideas y no ha hecho mas que comenzar además. Hay frescura y desparpajo, y al ser de espíritu coral, puede crecer en agilidad. Creo que su punto fuerte van a ser los personajes, deseo que los desarrollen BIEN aunque, ya solo para empezar, Taki-sensei me tiene ganada. Y no es por las gafas, que conste en acta, es un badass elegante de cojones. La protagonista, Kumiko Ômae, no parece subnormal (es un gran paso) y posee bastante potencial; Asuka Tanaka me en-can-ta y tengo grandes esperanzas puestas en Reina Kôsaka y Tsukamoto-kun.  Mi sensación es de un anime de los que me atrapan lentamente, espero que esa intuición no falle.

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Ore Monogatari!!

俺物語!!

Tiene pintas de ser LA SERIE, sin más. En cantidades industriales tiene que desbarrar la cosa para que My Love Story!! se convierta en una caca. Este anime es una brillante autoparodia del género shôjo, repleto de momentazos absurdos y delirantes; con un enfoque insólito y decenas de clichés ridiculizados. No son muchos episodios todavía, pero se sobreentiende que la serie no quedará solo en una comedia de planteamiento distinto y profundizarán un poquillo más. Deseo fervientemente que me sorprendan. Ya que no me hacen reír, al menos que me emboben. Yamato es una caricatura de la tradicional heroína de este género. Ya sabéis, ruborizándose continuamente, con palpitaciones, poniendo ojitos, la lágrima fácil y cocinando pastelitos. A ratos me pone mala, pero en este contexto de medio bufonada que es la serie en sí, entra muy requetebién. Todos esos corazoncitos, estrellitas, pétalos y brillantinas flotando en el aire son perfectos; y la voz de camionero chinado de Takeo, genial.

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Kyôkai no Rinne

境界のRINNE

El que espere una serie diferente a las creaciones anteriores de Rumiko Takahashi, se llevará una decepción. No hay grandes variaciones y, como ya barruntaba, el espíritu de Inuyasha, está muy presente. Pero que muy presente. ¿Es esto malo? Bueno, de momento y con solo cuatro capítulos emitidos, es difícil ser categórico. Takahashi es una dama bastante experimentada y una de las mejores en el terreno comercial; no creo que se haya descolgado con una boñiga. Aunque también es verdad que arriesgar no lo está haciendo ni un ápice. Tampoco a estas alturas de su carrera creo que necesite hacerlo. Es un producto 100% Takahashi.  Por ahora a mí, como seguidora de esta señora, me está gustando Kyôkai no Rinne. Es agradable reencontrarse con su manera de hacer humor, esos personajes tan característicos y sus historias sencillas pero bien expresadas. Lo único que temo, siendo 25 episodios, es que pueda llegar a cansarme un poco si los recursos habituales de su estilo los clonan sin parar.

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Owari no Seraph

終わりのセラフ

El problema que tengo con esta serie es que he visto tantos anime de este palo, con el mismo arquetipo de personajes (protagonista masculino descerebrado, manantial inagotable de ira; hermano/amigo del alma, de corazón dulce pero sagaz que se convierte en su enemigo; compañero del protagonista débil mental; partenaire femenino capaz, arrogante y con cierto talante maternal), progreso de la historia similar, con las (exageradas) obligatorias pinceladas dramáticas, etc, que ya estoy harta. No dudo de que pueda divertirme, porque a pesar de que TODOS hemos visto series parecidas, normalmente se acaban disfrutando. Si dispusiera de más tiempo libre, es muy probable que la viese. Pero elijo utilizar el tiempo destinado a este anime en otras cosas. Si más adelante me sobran horas (en agosto, a lo mejor), la veré para quemar el rato. Admito que tiene un punto grandilocuente tan pasado de vueltas, que no puedo evitar reír a carcajadas, para bien y para mal. Todo es tan previsible y a la vez tan conmovedor… se le coge cariño. Además es ágil y no aburre; ese aire medio Harry Potter también resulta saladísimo. Pero ahora, pues va a ser que no la voy a ver.

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 Plastic Memories

プラスティック・メモリーズ

Han sido solo dos pares de capítulos y ya he decidido enviarla a cazar osos polares a las Svalbard. Honestamente, no aguanto ver una serie desperdiciada de esta forma. Desperdiciada en comedia idiota sin chispa (el capítulo tercero ha sido especialmente lastimoso), desaprovechada recurriendo al melodrama ramplón. Que los personajes me parecieran algo memos tenía un pase, sobre todo porque prefería centrar mi atención en el increíble potencial del argumento y sus implicaciones éticas y morales. Pero parece que la cosa tarda en arrancar. Y una se cansa de esperar, no consiguiendo mas que atisbar destellos huérfanos del trasfondo; teniendo que aguantar a la insoportable de Michiru (que alguien la asfixie, por favor) o la dinámica imbecilúpeda que está adquiriendo. El primer capítulo me sorprendió por lo despreocupado y lindo que, aparentemente, era todo. Aunque la crueldad del asunto es evidente: androides, subordinados a humanos, que se encargan de ir a buscar a otros como ellos cuando alcanzan su fecha de caducidad y… les quitan sus recuerdos. Vamos, los eutanasian. Y estos androides, que trabajan en el Servicio Terminal del fabricante SAI Corp, son conscientes de lo que hacen. Y son tan inteligentes como los humanos. Y desarrollan sus propios sentimientos como los humanos. Y sangran como los humanos. ¿Cuáles son las diferencias entre unos y otros? Hasta donde ha desvelado la serie, que los androides o giftias, son sintéticos y con una vida límite de unos 9 años. Cuando superan esta edad, sus capacidades cognitivas degeneran, perdiendo su memoria, y se convierten en wanderers: meros autómatas. ¿Entendéis la razón de que esta serie debería ser tela marinera? Y ya ni menciono las razones por las que el ser humano hace giftias de tan poca longevidad (cualquiera que haya leído ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? LO SABE) o qué narices sucede con los androides retirados (¿se atreverán a trabajar con las nociones de inmortalidad y reencarnación?). Es definir el límite entre lo que es humano o no. Y el título de la propia serie hace hincapié en un concepto importantísimo: los recuerdos y experiencias acumulados son los que construyen a las personas, artificiales o no. Espero que los guionistas de este anime no malgasten la tremenda veta que tienen a su disposición, pero servidora no soporta la pantomima frívola fuera de lugar. Y no hallo rastros de ironía. No estoy pidiendo un Ghost in the Shell, pero esa mezcla entre comedia insípida y personajes manidos, me resulta MUY poco afortunada en una temática de este tipo. Quizá más adelante el tono de la serie se torne menos estúpido y decidan cebarse con un argumento donde una mafia se hace con los giftias terminales para traficar o… whatever. Quizás. Pero Michiru continuará siendo inaguantable, con el añadido encima de tener que soportar su mal de amores. No, thanks.

Reemplazo: Ninja Slayer.

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Vampire Holmes

Hay una palabra para definir este anime: GANGRENA. Es todo lo chungo que esperaba que fuese y más, supera con creces todas mis más locas expectativas sobre lo indignante y vil que puede resultar una serie. Tanto ha sido que, aunque soy una fan irracional del personaje de Sherlock Holmes y trago con CASI todo, esta ruindad animada me ha derrotado. He visto los cuatro episodios de rigor y sayonara! ¿Por qué malgastan tiempo y (escaso) dinero en producir estas infamias? No lo comprenderé jamás. Si Conan Doyle levantara la cabeza… ¡ay!

Reemplazo: Punch Line

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ASLFKHGBG AVHBAJHVJVHZDBVSLJBJK BG!!!!!

Vi por encima el primer capítulo de Re-kan! y se me quitaron las ganas totalmente de añadirla a la lista de posibles. Tengo el cupo de anime de nenas completo ya con Hibike! Euphonium y llevado encima con bastante más gracia e inteligencia.

Y esto es todo por hoy. Que pasen ustedes un excelente fin de semana.

Rojo Hayashi

Este pasado 23 de abril, zombi perdida, me sumergí  en ese insondable piélago de multitudes, sudorosas debo añadir, en el que se convierte uno de los paseos principales de la ciudad que me acoge. Vamos, gente apiñada al sol y comenzando a oler mal.  Se nota que estamos de cara al verano (¡¡¡NOOOOOOOOOOOOOOOOO!!!) y servidora, junto a unos cuantos amigos libreros, estábamos sufriendo estoicamente las inclemencias del astro rey. Todo por la lectura. Odio el sol, ¿lo he dicho ya alguna vez? Lo detesto. Pero ese no es el tema, estoy aquí soltando una auténtica homilía pedantorra para contar algo la mar de sencillo: encontré de pura casualidad un manga que, hace ya un tiempo, tenía incrustado entre ceja y ceja: Elegía Roja de Seiichi Hayashi. No lo estaba buscando, os juro que brotó ante mis ojos en un puesto de material de segunda mano y, claro, aullando como una loba me abalancé sobre él. Se trata de la edición de 2008 de Ponent Mon, que se encuentra descatalogada. No es la de Drawn & Quarterly, pero resulta bastante digna. Ha sido mi adquisición estrella del Día Internacional del Libro, no porque la considere mejor que mis otras compras, sino por inesperada y feliz.

Y aquí estoy, emocionada, comenzando su pequeña reseña. En vez de escribir el artículo que tengo pendiente sobre el Cao Dai, me apetece mucho más disertar sobre el manga en la década de los 70. Hurra. Sé de un par que me van a aplastar el cráneo si no envío cierto texto el miércoles… pero bueno, ¡que viva la procrastinación! Si no doy señales de vida el jueves, podréis encontrarme flotando en el delta del Ebro… sin cabeza. hayashi1

Ni que fuera Okiku

jugándose

la vida en un lance

de una o dos páginas

Hoy al este

mañana al oeste

Poco importa

ya la honra

Canto fugaz, sombra que vuela

ave migratoria, una sola pluma

Traducción de Víctor Illera Kanaya

Con estos versos empieza Elegía Roja o Sekishoku Elegy. Ojalá supiera el suficiente japonés para poder leer la composición original, porque no sé qué me da (sin menospreciar la labor del traductor) que hay más cera de la que arde. Es natural que este manga comience con una poesía porque, en realidad, Elegía Roja es un poema gráfico. Lo dice el propio título. Elegía. No es un manga al uso, así que hay que tener muy presente todo esto.

Esta obra fue publicada en la imprescindible y mítica Garo entre 1970 y 1971, una guarida donde artistas y mangakas podían dar rienda suelta a su creatividad sin cortapisas. En ella publicaron Sanpei Shirato, Tatsumi, Suehiro Maruo, Shigeru Tamura, Nekojiru… y otros tantos que seguían la estela del gekiga. Tezuka no dudó en fundar su propia revista, COM, imitando esa filosofía más experimental y adulta. La importancia de Garo, aunque no fuese ni la más popular ni comercial de las publicaciones, es indudable en la historia del manga. Y lo mismo ocurre con esta elegía carmesí, la influencia que podemos encontrar de ella en autores actuales es patente… para empezar en mi adorado Inio Asano.

“El viaje sentimental” de Nobuyoshi Araki (1971)

En Elegía Roja Hayashi plasma muy bien la sensibilidad de una época muy concreta del s. XX: el afán de ruptura y búsqueda de nuevos horizontes de la década de los 60 y la fagocitación final de este espíritu por parte del sistema provocando, paulatinamente, desengaño y tristeza en el alma. Esa aleación de esperanza que se va diluyendo y la amargura de la frustración, es lo que encontramos aquí. A través de un lenguaje visual vanguardista, expresa conceptos de tremenda pesadumbre interior; un paseo desarticulado y silente por la intimidad de dos personas atrapadas en la eterna ambivalencia idealismo/materialismo y la confusión que genera.

Esta obra no cuenta una historia en realidad, es lírica pura; expresa emociones y sentimientos. Las emociones y sentimientos de dos jóvenes enamorados, Ichiro y Sachiko, inmersos en una cotidianidad gris que los absorbe y va corroyendo. Ambos trabajan en la industria del anime y manga; tienen sus sueños y pequeñas ambiciones que chocan continuamente con la realidad, lo que les obliga a plantearse cuáles son sus auténticas prioridades vitales. Amor y frustración. Huida y soledad. Egoísmo. Y la vulgaridad del drama que deja profundas heridas.

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El uso de la metáfora es recurrente, así como el de una elipsis intencionada que disloca la presunta continuidad. Y recalco presunta porque la disposición de Elegía Roja no es lineal, es un manga deconstruido. Este tipo de recursos los encontramos en uno de los grandes ascendientes que posee este cómic, tanto a nivel estructural como ideológico: la nouvelle vague cinematográfica francesa. A mí me recuerda especialmente al espíritu de Hiroshima mon amour (1959) de Resnais o À boute de souffle  (1960) de Godard; de hecho para mí Elegía Roja es Godard hecho manga. Pero no solo la sombra de Occidente planea sobre esta obra, también son cristalinas las alusiones literarias a Yasushi Inoue o Kenzaburô Ôe.

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El arte de Elegía Roja es moderno, y refleja de manera fascinante la psicología de los personajes. Es muy simple, diáfano y elegante. A veces distingo chispas de esos fondos desnudos de Giorgio de Chirico, incidiendo en el vacío existencial que se expresa; otras percibo el cubismo íntimo de Chagall o la sencillez enigmática de Kiyoshi Saitô. Seiichi Hayashi, no obstante, sabe jugar con las texturas en los momentos de gran intensidad; y también recurre al pop-art para crear metáforas sarcásticas. Sekishoku Elegy es una verdadera montaña rusa en todas sus facetas, así que hay que agarrarse bien las tripas.

Vamos, que la lectura de esta obra es exigente. Requiere una actitud abierta, libre de las convenciones habituales del manga comercial; no es para perezosos ni mentes acomodadas. Obliga a la introspección, pero hay que ser conscientes también de la época en la que fue creado. Uno de los peores errores que se pueden cometer al encarar esta obra es aprehenderla desde nuestra mentalidad del s. XXI. Los años 70 fueron mucho más ingenuos en ciertos temas, pero también más fecundos y audaces que los actuales. Elegía Roja es un clásico de la historia del manga. Puede gustar o no, pero su trascendencia es indiscutible.

Las nuevas travesuras de Junji Itô

La portada y sobrecubierta no pueden ser más elocuentes, ya que rinden pleitesía a la serie de cuadros del pintor noruego Munch El grito (1893). Y me parece bastante acertado haber escogido esta obra, tan banalizada y desvirtuada actualmente, que ya casi nadie recuerda su esencia genuina: la expresión de la angustia, el miedo y el dolor. Esas tres emociones son las que encontramos en esta nueva recopilación de cuentos cortos de Junji Itô, después de casi ocho años de hiato terroril. Ocho años, ocho relatos; y entre 2013 y 2014, se fueron publicando en una recién reinaugurada Nemuki+.

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Ma no Kakera es el título original de lo que ECC Ediciones ha traducido como Fragmentos del mal, y ha sido una grata sorpresa encontrar este volumen publicado con tanta celeridad. Para mí ha sido uno de los mangas de este mes de abril sin duda; y, desde luego, ECC Ediciones está currándoselo estupendamente para sumirme en la más absoluta indigencia en los próximos meses. Según ha anunciado en el Salón Internacional del Cómic de Barcelona este fin de semana pasado, voy a disfrutar como una perraca y arruinarme simultáneamente con Sunny y GoGo Monster de Taiyô Matsumoto; Devorar el mundo y Oda a Kirihito de Osamu Tezuka y más títulos que van a editar del tándem Koike & Kojima, Shintarô Kago y el que en esta entrada nos compete, Junji Itô. FENEZCO YA.

Pero volvamos a Fragmentos del Mal. Para los que no lo conozcáis (me extrañaría mucho), Junji Itô es el autor de indispensables del horror moderno como Uzumaki, Gyo o Black Paradox. Este señor ha sabido conjugar como nadie la herencia recibida de maestros como Hideshi Hino, con fuertes raíces japonesas; y el arte clásico y refinado de aire occidental, inspirándose también en el extravagante universo lovecraftiano. En el epílogo de este tomo único, Itô expresa algunas dudas concernientes a una hipotética pérdida de su instinto para el terror. En fin. Una no sabe ya qué decir, sobre todo después de haber leído Ma no Kakera. Veamos (ejem):

Mi muy admirado Junji Itô, no vas a leer estas palabras en tu vida porque esto es un blogcutre colgando entre los pelillos del ojete de internet, pero te aseguro que no, NO HAS PERDIDO EL INSTINTO. Si de repente notas tu cerebro gorgotear, no te preocupes, es la brutal intensidad de mis ondas telepáticas comunicándote esta certeza. 

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Futón

Fragmentos del Mal, desde luego, no es un manga rompedor dentro de la obra de Itô, pero sí consolida su hegemonía en el mundo del terror japonés actual; y reafirma el estilo que lo caracteriza, sobre todo respecto a su dinámica en el relato corto. En estos ocho cuentos encontramos esa noción constante de que la fuente de toda monstruosidad en realidad es casi siempre humana; hallamos ese gusto por lo enajenado y grotesco, y la representación del género femenino en esa sempiterna dualidad virgen-prostituta. La femme fatale, la trastornada, la resignada o la marioneta: no hay mujer en este volumen que no tenga un papel crucial, siempre marcado por esa dicotomía. El hombre es un niño inconsciente que, simplemente, se deja llevar por sus instintos y a causa de ello es castigado. Un poco lo que plasma también en Tomie, aunque Fragmentos del Mal es mucho menos ambiciosa y más diversa.

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La mujer que susurra

De entre todos los cuentos, destaca por ser de naturaleza muy distinta Una separación lenta. Es una historia clásica de fantasmas donde el horror realmente no juega un papel importante; y, a pesar de que pueda resultar previsible, el argumento y su conclusión no son calamitosos, más bien de una humanidad cálida y triste. El resto son ya más los habituales dentro del carácter de Itô, y me han gustado sobre todo El Ave Negra (¡qué bueno, por Luzbel! Una reinvención del mito de las harpías genial) y Espectros de madera (un caso meridiano de objetofilia). Futón y Tomio y el jersey rojo de cuello alto, están protagonizados por los mismos personajes y es la muestra fehaciente de lo que comentaba con anterioridad: las nefastas consecuencias de pensar con la polla. Miss Disección lleva a otro nivel el tema de las obsesiones patológicas y, quizá el que me ha parecido más flojo sea Magami Nanakuse, que tampoco es que carezca de interés. La historia que cierra este tomo, La mujer que susurra, tiene un componente de crítica y denuncia social muy bien dirigido a través de ese concepto dual de la mujer.

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Miss Disección

Fragmentos del Mal no asombrará al que conozca a este autor ni tampoco enloquecerá al amante del terror, pero es un buen manga. Para el que no conozca a este mangaka y desee introducirse en su trabajo, es un comienzo excelente para familiarizarse con sus peculiaridades; es un volumen muy accesible y de fácil lectura. ¿Se lo recomiendo a todo el mundo? Sí, claro, a todo el mundo que le guste el género; son relatos de desarrollo algo standard pero con el toque propio del creador, lo que los hace ya inevitablemente especiales. Si el horror con pinceladillas gore no es tu rollo, todo hay que decirlo, echar un vistazo tampoco te haría daño y es hasta posible que disfrutaras. Tal es la virtud de Junji Itô.

Buenos días.

Tag: Si te gusta…

Magrat Ajostiernos, que es un amor, me ha nominado para hacer este tag. No soy la única, también van a exprimirse los sesos estas colegas: Kagura, Paola, Jane & Umibe, Karen y Wanda; así que yo acomodaría bien el trasero y me pasaría también por sus blogs, porque el asunto es interesante y lo más importante: se puede aprender mucho. 

El tag es el siguiente: si te gusta ese anime, probablemente te podrá gustar aquel otro. El aquel otro tiene que ser menos conocido. En mi caso, y ya disculparéis, como habitualmente tengo la cabeza en la Nube de Oort, probablemente sepáis cuál es; aun así, voy a contribuir con mi enorme sapiencia (je) y por lo menos si descubrís un par de series que no hayáis visto, me daré por satisfecha. No todos los considero grandes anime, pero merecen un vistacillo. Allá van.

Cowboy Bebop – Uchû Kaizoku Captain Harlock

(1998-1999) – (1978-1979)

Superar lo que es ya de por sí inmejorable resulta complicado. Cowboy Bebop es una de mis series preferidas, tiene también uno de mis personajes femeninos favoritos de todos los tiempos, Ed; y me parece casi perfecta en todos los aspectos, incluido el musical. Y que diga yo eso último de un anime es bastante fuerte. Por eso recomendar una serie acorde a este monstruo es complicado, por lo que he recurrido a un clásico: Pirata espacial Capitán Harlock. ¿Qué tienen en común? Muchas cosas: las aventuras espaciales, un protagonista rebelde, ámbito al margen de la ley, un elenco de secundarios potente… Uchû Kaizoku Captain Harlock ha influido en multitud de animes, entre ellos Cowboy Bebop. Pero también hay que ser consciente de que es una serie de los años 70, con lo que ciertos elementos, tanto del argumento como apartado técnico, han quedado desfasados. Para mí eso no resulta demasiado inconveniente porque procuro no valorar desde el punto de vista del presente (sería injusto). Si el resultado general lo percibo bueno, disfruto sin problemas. A pesar de esto, Capitán Harlock es sorprendentemente moderna, así que los espíritus audaces que no teman enfrentarse a un producto de hace casi cuarenta años, explorarán con placer el espacio sideral acompañados de ese héroe romántico llamado Phantom Harlock.

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Seirei no Moribito – Tenkû no Escaflowne

(2007) – (1996)

Y llegó el momento de la fantasía épica. La adoro. Imagino que ya os habréis dado cuenta de que venero muuuuchas cosas; también odio otras tantas, pero de eso no va el tag. Seirei no Moribito y Tenkû no Escaflowne poseen varios nexos en común aparte de la fantasía, claro. Guerras, viajes, batallas, intrigas políticas… pero Escaflowne, a pesar de que puede gustar a los fans de Moribito, no es tan tradicional en el género; es más heterodoxa y menos austera. Aunque tiene también su buena dosis de drama, es un shôjo notorio de naturaleza mucho más ligera. Introduce mecha, cartas del tarot y una infinidad de ingredientes más que en Moribito son inexistentes. No opino que sea el mejor anime del universo, pero es toda una curiosidad que cumple su función de distracción; tira de clichés pero posicionados adecuadamente y, a pesar de que es algo previsible y el arte, típico noventoso, no resulte espectacular (esas narices… uf), se ve muy requetebién. La protagonista, Hitomi, no es demasiado inútil, y el final resulta… como tiene que ser. Creo que es un buen contrapunto porque se percibe con nitidez la evolución que han sufrido los personajes femeninos en este tipo de series. También es cierto que no hay color entre uno y otro anime, pero Escaflowne no deja de poseer sus propias virtudes que un admirador de Moribito sabrá apreciar.

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Shirobako – Ani*Kuri 15

(2014-2015) – (2007)

Creo que Shirobako no necesita muchas presentaciones, es una de las mejores series de la temporada pasada. A quien le haya gustado de verdad, seguro que Ani*Kuri 15 le interesará también. Y no porque tengan una temática similar, de hecho no pueden ser anime más diferentes a nivel formal. Ani*Kuri 15 es una serie de tres temporadas que consta de 15 capítulos autoconclusivos y la duración de 1 minuto exacto. Fue una serie concebida para emitirse de relleno entre la programación habitual de NHK. Entonces, ¿cuál es la vinculación con Shirobako? Cada episodio de Ani*Kuri 15 fue dirigido por un director distinto, donde la cadena televisiva concedió total libertad creativa. La relación entre una serie y otra existe más bien en la mente del espectador, una solidaridad especial que le hace comprender, tras ver Shirobako, tooooodo lo que implica forjar un anime… y que, por una vez, los creativos han dispuesto de 60 segundos para hacer lo que les ha salido del escroto. Dentro de un orden, claro. ¡Un aplauso! Sin recochineo. Por eso Ani *Kuri 15 es tan heterogénea y fascinante; hay de todo argumental y estilísticamente (un par de CGIs son cerdísimos, eso también hay que decirlo, ¿eh?). Los directores además no son unos cualquiera: Mamoru Oshii, Makoto Shinkai, Michael Arias, Satoshi Kon, etc. Es una serie estupenda que solo os robará quince minutos de vuestras vidas.

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Arakawa under the bridge – A piece of Phantasmagoria

(2010) – (1995)

Arakawa under the bridge es un anime disparatado que se nutre del dadá; hierve tanto en su comedia absurda que se me hizo al final vacía. Pero tuvo sus cosas buenas, y muchas de esas cosas provienen en parte de A piece of Phantasmagoria, de Shigeru Tamura. Si precisamente disfrutaste con esa faceta simbólica y surrealista, Phantasmagoria te debería entusiasmar, ya que contiene esos mismos ingredientes pero en un contexto de cimientos sólidos. Esta serie es muy cortita además, 15 capítulos de 5 minutos; y cada uno de ellos narra una pequeña y sencilla historia sobre el planeta Phantasmagoria: sus países, sus gentes, su geografía, etc. Un viaje onírico dulce y a veces lacerante, de profundas connotaciones aunque de atavío simple. Tiene mucho de poesía. A piece of Phantasmagoria es realmente una obra insólita, un viaje plácido por un mundo de fantasía y sueños.

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Hyôka – Ghost Hunt

(2012) – (2006-2007)

Me encuentro en un dilema con estos dos anime. Lalalá. No sé cuál de ellos es más célebre, así que por proximidad temporal, he decidido anteponer Hyôka a Ghost Hunt. Pero creo que los dos son muy conocidos, de hecho casi Ghost Hunt tiene más fandom. Pero bueno, da igual; que soy un desastre ya lo sabéis los pocos que me leéis. ¿Qué une a estas dos series? La temática del misterio, eso lo primero; la labor de investigación, un personaje principal masculino flemático, un catálogo de secundarios variopinto y algo de school life. Ambas se toman su tiempo para entrar en harina, aunque Ghost Hunt es más dinámica y se embarra en lo sobrenatural hasta las cachas. Si te gusta Hyôka tienes todas las papeletas para que Ghost Hunt también. Esta última introduce más personajes adultos, no obstante, y las relaciones personales adquieren mayor profundidad. Aun así, en vez de recomendar el anime, que considero regularcillo, prefiero instar a leer el manga. La serie se queda en agua de borrajas en varias facetas, comparada con el tebeo es mediocre. Resumen: ¿te ha gustado Hyôka? Lee el manga de Ghost Hunt.

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Uta Koi – Genji Monogatari Sennenki

(2012) – (2009)

Para los amantes de la literatura clásica japonesa, Uta Koi supuso una agradable sorpresa; para los que no, quizás se quedara en algo más gris. Sin embargo, es una obra introductoria bastante decente que acerca autores imprescindibles al neófito con datos biográficos (algunos no del todo confirmados) bastante sugerentes. Una de las escritoras que aparecen, Murasaki Shikibu, es la responsable de la que se podría considerar la primera novela de la literatura humana, Genji Monogatari (s. XI), de una importancia capital a nivel planetario. Y Genji Monogatari Sennenki es su adaptación a serie televisiva animada. Ante todo, os recomiendo leer el libro. Y esta versión a ser posible. Las traducciones en español, hasta donde yo sé, no son directas del japonés, por lo que carecen de la precisión que debieran… y ya de por sí es una obra compleja de narices. Pero si no tenéis ni tiempo ni ganas, este anime es una buena intentona. El trasladar a lenguaje visual una obra de la magnitud del Genji Monogatari es tarea ciclópea si se pretende realizar con dignidad; así que, cuando vi por primera vez esta serie, lógicamente hubo algunas cosas que hicieron me cagara en la perra. También comprendí que no podía ponerme muy exquisita. Y, la verdad, en conjunto Genji Monogatari Sennenki es un producto honesto para el que conoce la novela, pero que se puede hacer muy pesado para el que no. Requiere paciencia, entender muy bien la noción de miyabi, las intrigas palaciegas y las relaciones personales intrincadas. Ah, y no olvidar jamás que estamos ante la adaptación de un libro medieval. La mentalidad y sociedad de esa época no es la del s. XXI, got it? El arte es delicado y elegante, acorde al clasicismo de la obra original, aunque a veces ciertas atmósferas vaporosas me parecían bastante molestas.

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Bishôjo Senshi Sailor Moon – Tongari Bôshi no Memole

(1992-1997) – (1984-1985)

Sailor Moon es, junto a la primigenia Sally the witch, uno de los titanes que consolidaron el mahô shôjo. Es un género que ha resultado más dúctil y atractivo de lo que podría haberse esperado, con una descendencia caudalosa y muy variada. Pero no es esa vertiente de Sailor Moon la que puede hacer que guste Tongari Bôshi no Memole. Este anime de mitad de los 80’s es un slice of life de duendecillos repleto de aventuras, que habla sobre la importancia de la amistad a pesar de las diferencias, el crecimiento personal, la lucha por un bien común y el aprender a estimar la magia de lo cotidiano. Y no solo en lo cotidiano, los personajes de Little Memole son unos extraterrestres cuya nave se ha estrellado en los Alpes suizos de la Tierra; su tecnología es asimilable a lo que llamaríamos magia, y su aspecto y filosofía vital la podríamos identificar con la de hadas, gnomos y demás criaturas feéricas: respeto y simbiosis con la naturaleza. Es una serie con un arte además realmente kawaii y singular, con mucha acuarela en los fondos, muy  tierna. Es un shôjo extremadamente candoroso. Las protagonistas son la diminuta alienígena Memole y la humana Marielle, que vive recluida en una casa en las montañas a causa de su débil salud. Existen también ciertos paralelismos con el clasicazo Heidi, sobre todo por la orientación infantil, pero La pequeña Memole es un producto mucho más sofisticado.

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Mushishi – Mononoke

(2005-2014) – (2007)

Mushishi es una de las grandes obras de los últimos años, las sutilezas y abismos que plasma hacen de ella una creación casi perfecta, porque además puede cautivar a todo tipo de público con un mínimo de sensibilidad. Mononoke no es Mushishi, pero comparten muchas características que al fan de lo sobrenatural pueden gustar. No obstante, hace más hincapié en el horror; es más afilado y cruel, pero no carente de belleza. Posee un arte fascinante, diferente al de Mushishi, y que arriesga muchísimo más; es innovador y ácido en la paleta de colores. Apabullante. Si Mushishi es lirismo y melancolía, Mononoke es crudeza y asombro. Tampoco, a causa de que son únicamente 12 capítulos, puede profundizar tanto como Mushishi; pero los pequeños relatos de terror que cuenta siguen siendo deliciosos, extraños, impactantes. El componente de folclore japonés, su ambientación en el período Edo y el grueso zócalo filosófico, conforman un anime extraordinario. Su protagonista, un “vendedor de medicinas” errante, es un exorcista que busca y estudia a los mononoke para luego exterminarlos. La variedad de personajes con la que se topa, sus actitudes, respuestas, sentimientos turbios… es amplia y psicológicamente penetrante. En definitiva, el forofo de Mushishi, si no ha visto todavía Mononoke, debería hacerlo as soon as possible.

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Como no tengo muy claro si eran al final 8 ó 10 y es fin de semana (ley del mínimo esfuerzo ON), añado los dos restantes, por si fuese pertinente, de manera escueta. Bueno, en realidad es que me muero por abrirme una cervecita de jengibre, no os voy a mentir. Me está llamando desde el frigorífico. La oigo.

Si te gustó Nana (2006-2007) deberías probar Perfect Blue (1998). O viceversa. Perfect Blue  es una película, pero me permitiréis esta licencia porque se trata de una auténtica joya. Ambas tienen de trasfondo mi amada música y las protagonistas son femeninas… con abundantes obstáculos personales que van floreciendo de manera diferente. Drama, violencia y problemas mentales en bandeja. Apetitoso, yummy!

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Si viste Hakuôki (2010) y te pareció un truñaco (dista un abismo con Hakuôki Reimeiroku) no puedes dejar pasar Rurôni Kenshin: Tsuiokuhen (1999) para resarcirte con una buena historia de samuráis. Kenshin (las OVAS, no la serie) es una de mis pasiones animescas de siempre. Una épica historia de amor y venganza à la japonaise que todo el mundo, sin excepción, debería ver una vez en su vida.

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Y fin. Bueno, se supone que tengo que nominar a alguien, es un poco marronazo para mí, que me como la cabeza por cualquier gilipollez… pero estos son: Cuatro torbellinos parlantes, El Kafé Khalil, Los animes de Kick y El rincón de Kuroneko. Por supuestísimo, mis queridos elegidos, podéis pasar de mi culo.

Hale, voy a por mi cerveza. Buenas noches.

Boo! Los fantasmas de las CLAMP: xxxHolic

Aquí cada uno va a su marcheta, yo más que nadie. Aunque voy viendo, poco a poco, los anime que se van estrenando de esta nueva temporada, me gusta, mientras el tiempo me lo permite, perderme en otras cosillas. No tengo prisa en dar primeras impresiones, prefiero de hecho ver unos cuántos capítulos más, dado que no hago reseñas semanales. Y observando como esta primavera se me llenan los anime de entes sobrenaturales, vampiros y demás, me ha dado por repasarme una serie que tenía pendiente desde hace eones: xxxHolic de las celebérrimas CLAMP.

xxxHolic

×××ホリック

(2006- 2008)

En realidad esta serie de animación no va solo de fantasmas, esa es la primera toma de contacto. xxxHolic (24 capítulos) y su secuela xxxHolic Kei (13 capítulos) son una adaptación mediocre de lo que me parece un buen manga sobre el universo sobrenatural japonés. Recalco lo de me parece porque lo que he leído de él es poco y apenas lo recuerdo. En estos dos anime hay médiums, yûrei, yôkai y demás fauna del folclore de las islas niponas para dar y regalar, lo que considero maravilloso.

Soy consciente de que tiene un ejército de devotos talifanes, así que si te encuentras entre ellos, no offence, pero lo que hay escrito más abajo no te va a hacer ni pizca de gracia. Así que lo mejor que puedes hacer es ver este vídeo y salir del blog. No hay necesidad de sufrir o enfadarse sin motivos de peso.

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Creo que a estas alturas no hace falta presentar a las damas que conforman CLAMP, pero si eres una rara avis que desconoce quiénes son, te remito aquí y Santas Pascuas. No son unas mindundis precisamente. Ellas son las creadoras del manga original y sus personalidades e ideas son lo bastante fuertes como para subrayar este hecho. xxxHolic además es una obra transversal, que fue concebida para conectar otros tebeos de estas mangaka como Tsubasa: RESERVoir CHRoNiCLEse sirve del concepto de los universos paralelos para ello. Un manga ambicioso y con cierta originalidad, por eso ha sido triste encontrar una adaptación animada tan chapuzas. Pero no nos adelantemos, que hay matices.

Aclaro: escribo de la serie y sus dos temporadas, no de la película ni las OVAS. Eso otro día quizás.

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Yûko, Kudakitsune y Watanuki

xxxHolic nos narra la historia de un muchacho huérfano, Kimihiro Watanuki, que desde niño ha podido observar cosas raras y se ha visto incluso acosado por los espíritus que rondan allá donde va. Un día especialmente engorroso, se tropieza casualmente con una extraña casa donde reside Yûko Ichihara. Esta vivienda en realidad es una tienda donde esta señora, que resulta ser una excéntrica y misteriosa bruja, vende deseos. Esta tienda además está protegida por una especie de barrera que solo hace posible la encuentren aquellas personas que realmente alberguen un deseo; para el resto es invisible. Así que ahí entra dando tumbos Watanuki, solicitando a Yûko que lo libere de las molestias de su don sobrehumano. La bruja accede pero, a cambio, para abonar su deseo, deberá trabajar a media jornada en su negocio. Por supuesto, es un eufemismo: Watanuki acaba convirtiéndose en su esclavo más que nada, ya que encima se le da genial cocinar (qué envidia). Y su especial facultad tampoco desaparece.

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Yûko atendiendo a la clientela

Y, a partir de ahí, las aventuras de Watanuki comienzan. Como imaginaréis, no las disfruta en solitario: no pueden faltar su amor platónico, Himawari Kunogi, una tontalaba de sonrisa perenne y actitud irritantemente alegre; y su, ¡ejem!, mejor amigo, el imperturbable Shizuka Dômeki, heredero de un templo shintô, con la habilidad innata de bloquear espíritus y… la expresividad de un mejillón. Este trío y Yûko, que es una borracha glotona de las que marcan época (si os gusta la gastronomía japonesa con esta serie vais a gozarla), mueven los hilos principales del anime. Otro terceto de secundarios que también juega un papel interesante: las gemelas sin alma Maru y Moro y el malicioso conejobollosuizo de Mokona. Existen otros personajes recurrentes, cimentados en el sintoísmo, como la repelente Ame Warashi (sus pintas de loli gótica me superan), su protégée Zashiki Warashi, que es una completa incapaz enamorada de Watanuki (sigh), la familia kitsune que regenta un pequeño puesto de delicioso oden, y algunos pocos más. La galería de criaturas fabulosas que aparecen es amplia: nekomusume, jorôgumo, karasu tengu, el dios Raijin hasta un hyakki yagyô en toda regla tiene lugar en uno de sus episodios más destacados.

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Ame y Zashiki Warashi en lo suyo, hacer llover y… lo que sea que haga Zashiki aparte de gimotear.

La primera temporada está planteada con capítulos autoconclusivos donde se presentan diversos casos de índole mágica y paranormal que, más que resolverse, alcanzan por sí solos un desenlace. La actitud de Yûko hacia sus clientes es pasiva, teñida de un fatalismo enigmático; y a pesar de que Watanuki toma el rol activo, su capacidad de influir en los acontecimientos de manera positiva es bastante relativa. Los recovecos de la mente humana, los atascos emocionales, las enfermedades del alma, tienen su expresión en los fenómenos sobrenaturales: son sus metáforas y alegorías. Mediante unas historias muy sencillas, se plasman complejos problemas humanos. En los primeros capítulos las historias se llevan con una puerilidad sonrojante. A pesar de que los temas que se tocan poseen profundidad, la manera de tratarlos es superficial y estridente. Conforme avanza el anime, el tono se modera un poco; a los personajes se les va cogiendo algo de cariño y las historias, a los que nos gusta el género, se nos hacen amenas. Pero importante: no cautivan. Eso sí, ayudan a mitigar la sensación de cutrería suma que sobrevuela continuamente. Esa cutrez ignominiosa a la que me refiero, proviene de la animación atroz y pobreza visual que tiene esta serie. No estoy hablando de los diseños manieristas de los personajes; te pueden gustar o no esas proporciones anómalas, pero no dejan de ser licencias artísticas que, además, ya aparecían en el propio manga. Tampoco del estilo casi unidimensional y de colores planos, esa simplicidad puede llegar a ser seductora. No me refiero a eso. Es un trabajo sin facetas ni cuidado, ni detalles, ni ná: paupérrimo. Un tochazo de hormigón que te lanzan a la maldita cara. No todos los episodios han sido igual, claro, pero los niveles detectados oscilan entre “vulgar aceptable” a “puta mierda”. Os podéis hacer una idea de la media total.

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Ejemplo de nivel “puta mierda”

Todo el rato dudaba entre abandonarla o no; pero finalmente he proseguido con ella porque el trasfondo, aunque no es muy original, sí es reflexivo y penetrante. Y que tengo debilidad por el folclore japonés, para qué negarlo. Pero me ha costado, me ha costado aguantar también, por ejemplo, la personalidad de Watanuki. Muchas veces se me hacían insufribles esas contorsiones y acrobacias, esos chillidos, esa sobreactuación en definitiva. Cuando toda la caricatura cesaba, el chico ganaba un montón (es un megane-kun, coñe, me gustan).

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Que alguien le administre ketamina al muchacho, por favor, dosis para elefante africano, que le va a explotar la cabeza al final.

La segunda temporada ya es otro cantar. La animación mejora MUCHO, a pesar de que tampoco sea algo extraordinario; pero siguiendo el estilo minimalista y liso de la etapa previa, gana en encanto sobre todo porque los diseños se enriquecen en lindos juegos geométricos a ratos art déco, a otros modernista, por momentos ukiyo-e. Yûko, con su furisode, a veces parece sacada de un póster de Alphonse Mucha. Que metieron parné y fueron más escrupulosos, resumiendo. Los episodios son menos infantiles, el histrionismo del protagonista, aunque presente, se hace más llevadero ya que Watanuki madura bastante como persona. Ya no se trata solo de episodios autoconclusivos, existen pequeños arcos argumentales que engarzan unos con otros y se dejan ver con tranquilidad. No se hace tanto hincapié ya en el cuento de miedo buscando el susto, sino que las raíces filosóficas afloran de forma muy agradable. El capítulo dedicado al mahjong es muy revelador. No obstante, debo aclarar que a partir del capítulo 8, todo lo que me había parecido correcto incluso encantador, se me empezó a estomagar por la exageración in crescendo de algunos aspectos. Esto llevó a que surgieran pequeñas incoherencias y ridiculeces varias desperdigadas por los episodios restantes, un fastidio, que deslució un tanto el resultado final.

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Yûko  demandando sake a su esclavo Watanuki

Respecto a los personajes, Himawari me siguió pareciendo insoportable, con esa alegría y despreocupación tan antinaturales… Esa moza es inhumana, del tipo que es capaz de abrirte en canal y exprimirte el páncreas con una hermosa sonrisa, mientras se disculpa además. En realidad la relación entre el trío adolescente me ha parecido bastante ortopédica, aunque no carente de cierta química: la adoración mentecata de Watanuki por Himawari (toooonto, eres toooonto); la inquina y celos de Watanuki por Dômeki (acompañados de continuos insultos) frente la impasibilidad irónica de este último… Las interacciones habituales que ocultan profundos vínculos de amistad, aunque se pueden hacer también cansinas. Yûko es lo mejor de la serie, a pesar de que la mayor parte del tiempo se lo pase fumando, beoda perdida o exigiendo comida. Es su ambigüedad, su erotismo de baja intensidad y comentarios crípticos, los que aportan la sal a este anime; en todo ello podemos encontrar meditaciones fuertemente amarradas al karma y lo inevitable. Cualquiera que vea esta serie se dará cuenta de que en ella solo se esbozan planteamientos que en el manga se desarrollan más. Y ni mucho menos se desvelan incógnitas de verdadero calado.

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Mokona, el conejobollosuizo

La segunda temporada es superior a la primera, aunque le falte el entrañable espíritu del típico relato de terror. Es más madura, menos frívola y está mejor ejecutada. La primera, si obviamos la espantosa animación (es francamente difícil sortear esa amorfia), se queda en mera curiosidad para el fan del género. No mucho más. ¿Se puede ver la segunda temporada saltándose la primera? NO. ¿Merece la pena ver el anime completo? Si te gusta la temática, pues vale. Pero es meh y lo idóneo imagino es hacerse con el manga… que tengo pensado retomar en breves.

Buenos días, buenas tardes, buenas noches.

Bonjour, printemps

Me han regalado una hervidora nueva, qué feliz me siento. Solo los que traguéis té en cantidades industriales como yo podréis entender mi alegría. La que tenía era pequeña y estaba ya muy cascada. Ahora puedo hacerme 2 litros de golpe ¡¡¡VIVA!!!

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“Hanami en la colina de Asuka” de Kitao Shigemasa (1776)

Esta temporada de primavera comienza muy fuerte comparada con la pasada invernal. La cosa ha sido tan exagerada para mí que me he visto forzada a apartar anime ya que, dado el tiempo del que dispongo, no puedo pegarme la vida con la nariz pegada a una pantalla. Aún así he seleccionado 9 series, no todas con el mismo nivel de interés y, como siempre, abandonaré unas cuantas. Voy a otorgarles 4, y no más, capítulos de prueba. Aunque aborrezca el primer episodio. Si leo argumentos entre mis colegas bloggers que me convenzan, quizás haga alguna excepción, pero voy a llevar esto a rajatabla. Así que, a pesar de que internet está ya a rebosar de previews de este tipo, servidora hace la suya no como labor informativa (es inútil a estas alturas), sino para organizarme mejor; verlo escrito en una entrada me ayuda bastante, sobre todo en estos tiempos de regurgitaciones emocionales. ganazas Estos son los anime hacia los que me voy a tirar de cabeza, embistiendo todo lo que se me ponga por delante. Los espero con mucha avidez y son los más susceptibles de que me decepcionen considerablemente si acaban derivando en un comistrajo ponzoñoso. Pero tengo confianza, ¡esto no ha hecho más que empezar, leñes!

Kekkai Sensen

血界戦線

Esta es una de las series que posee todos los ingredientes para que empiece a salivar a borbotones con los ojos en blanco: ciencia ficción distópica, vampiros, hombres-lobo, super-poderes, rollo sobrenatural y acción a raudales. Solo pido lo más básico: personajes no demasiado subnormaloides, una historia firme, animación que no decaiga y que, porfavorporfavorporfavor, no se exceda con el CGI. ¿Es quizá demasiado? Nah, que es Bones, joder, qué menos que reclamarles estas menudencias

Míralos qué bonicos todos... y el que luce patillotes me recuerda a mi amado Lobezno
Míralos qué bonicos todos… y el que luce patillotes me recuerda a mi amado Lobezno… pero metro y medio más alto

Ore monogatari!!

俺物語!!

Ya hablé del manga hace un tiempo y, a pesar de que no consigo conectar con su sentido del humor, es de lo mejor que hay en shoujo ahora mismo. Al modificar de manera tan sustancial la óptica del argumento, todo cliché del género que se aplique provoca que el resultado sea, como mínimo, muy fresco y sugerente. Estoy ansiosa por ver el trabajo de Madhouse, aunque ya percibí que las semejanzas en el arte con Chihayafuru son de escándalo. No considero que sea algo grave y prefiero mantener una visión global. Son buenas noticias también que vayan a ser 24 episodios (¡ahí, claro que sí, dándolo todo, hostias!), así que me estoy preparando para una primavera y un veranito repletos de las enternecedoras sandeces amorosas de Takeo y Rinko. Lo vamos a pasar muy rebién, ¿VERDAD?

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Knights of Sidonia: War of the ninth planet

シドニアの騎士 第九惑星戦役

Sidonia no Kishi no logró convertirse en uno de mis anime favoritos del año pasado. Me habría gustado ubicarlo entre Ping Pong: the animation o Hôzuki no Reitetsu, por ejemplo, pero aún así lo vi con bastante satisfacción y considero que fue más que decente. Las únicas cosas que me chirriaban eran el maldito CGI y la inexplicable adoración de casi todas las féminas por Tanikaze (a veces se hacía muy molesto), pero el argumento, sin ser el colmo de la originalidad, supo mantener mi atención con mucha eficiencia. De la segunda temporada de Knights of Sidonia espero lo mismo o incluso más. El tema de los Gauna me parece de lo más interesante y espero que profundicen en su naturaleza. Que no se quede todo en el típico enemigo lovecraftiano monstruoso que da mucho repelús; y las Quimeras me resultan fascinantes también. Se quedaron muchos temas colgando… veremos qué derroteros toman ahora. En ascuas estoy.

sidonia

merodear Con merodeando me refiero a que espero grandes cosas de estos anime, pero tampoco me ilusionan tanto como los anteriores. Y que, a priori, no me joderá demasiado tener que mandarlos al cuerno. Pues eso. Al tajo.

Arslan Senki

アルスラーン戦記

Fantasía épica, ¡VEN A MÍ! Batallas sin fin , reinos perdidos, villanos retorcidos y poderosos, magia a raudales, la búsqueda del conocimiento o la gloria… ¡grandilocuencia hasta el infinito! Eso le exijo a esta serie. Ah, y que no me aburra. La historia no puede ser más tópica, por eso también sería deseable que los personajes se salieran un poquito de los roles tradicionales de este género y, por supuesto, que el CGI fuera discreto. No hay nada que me parezca más cochino que una ambientación medieval de excesivo olor informático. Puaj.

Arslan-Senki

Kyôkai no Rinne

境界のRINNE

A ver, estamos hablando de una de las grandes: Rumiko Takahasi. A esta dama le debo mis idolatrados Ranma 1/2 e Inuyasha. Solo por eso ya tendría que estar lamiendo el suelo que pisa. Pero tampoco debo evitar ser crítica, una cosa no quita a la otra. Sinceramente, no he leído el manga de Kyôkai no Rinne, pero lo que he olisqueado sobre él, es una historia con los particulares y típicos componentes que suele manejar Takahasi, así que no creo que me decepcione mucho: comedia sobrenatural con elementos del folclore japonés. Me gustaría que, en general, no me llegara a recordar a otras obras anteriores suyas (la sombra de Inuyasha es alargaaaaada), no obstante lo veo harto difícil: voy a ver Kagomes y Shippôs everywhere. Con tal de que no la encuentre muy repetitiva o me entren unas ganas irresistibles de pegarme una siesta mientras la veo, me daré por contenta.

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Hibike! Euphonium

響け!ユーフォニアム

Todo lo que tenga relación con la música lo engullo sin masticar. P’adentro. No siempre consigo una adecuada eupepsia a causa de mi glotonería musical, eso es verdad, pero espero que el caso de Hibike! Euphonium no finalice en indigestión. También admito que hay un par de cosillas que no me gustan de este anime: el tufo a harem y las pintas moe de las mozuelas. A pesar de ello, tendrá sus 4 capítulos de prueba y deseo con todas mis fuerzas que esos dos inconvenientes iniciales logren diluirse en lo que pueda ser una buena serie.

Mucho enseña las garras usted, señorita Kumiko... ¿fanservice para el personal?
Mucho enseña las garras usted, señorita Kumiko… 

bof Anime que me dan igual, ni fú ni fá, pero a los que quiero dar su oportunidad porque el argumento me atrae lo suficiente. No espero gran cosa de ellos y si resultan ser estupendos, me alegraré profundamente. Pero no voy a esforzarme ni un ápice para encontrar sus bondades. ¿Que bien? Genial. ¿Que mal? A cavar zanjas.

Plastic memories

プラスティック・メモリーズ

La temática de la IA y los replicantes, como buena fanática de la sci-fi que soy, me gusta de entrada aunque esté trilladísima. Que el argumento beba de Phillip K. Dick (amo a este autor) también es un plus a tener en consideración, pero… temo que este anime acabe desvariando al estilo Gokukoku no Brynhyldr. Le daremos su oportunidad, por supuesto.

plasticmemories
¿Esa es Sakura Chiyo?

Owari no Seraph

終わりのセラフ

Otra serie de temática sobrenatural y tintes apocalípticos. Y van… Pero hay vampiros, adolescentes desbarrados y matanzas. Mi faceta más primaria debería sentirse colmada, aunque vamos, un poquito de jugo tampoco vendría mal, ¿eh? Que algunos personajes femeninos tengan pinta de lolis pseudo-góticas no me hace mucha gracia precisamente, aunque el rollo de que aparezcan katanas me gusta más. No tengo muchas esperanzas de que sea un anime memorable, aún así le echaremos un ojo.

owari

Vampire Holmes

Sherlock Holmes y vampiros. No digo más. Para mí esas dos variables son como un electroimán superconductor de esos que se utilizan para los experimentos de fusión nuclear. Va a ser una serie de episodios cortos y tiene pinta de ser una cerdada de las que hacen historia; pero mi deber como talifan del personaje de Conan Doyle es verlo. La mascotita, Kira, a pesar de que es un gato, creo que me va a poner de los nervios. Veremos.

Vampire-Holmes

Tengo anime en reserva, claro, como Lupin III, Re-kan!, Ninja Slayer y alguno más, pero estos son, por ahora, los que tengo intenciones de comenzar hasta que mi paciencia diga PRAU.

Gracias por los ánimos y a los que felicitasteis. Abrazos y nos leemos pronto.

El caminante de Jirô Taniguchi

Estas fechas están siendo complicadas, se me están acumulando muchas cosas por dentro. Un día estás hablando con un amigo con normalidad y al otro, de repente, se ha ido para siempre. Así que, para no variar, la huida hacia delante ha sido mi remedio: atiborrarme de trabajo, aumentar el ritmo de los ensayos, dibujar doscientos mil carteles para el festival… pero las costuras tienen un aguante, claro. Y antes de estallar, diría que ha sido providencial que me regalaran El caminante de Jirô Taniguchi. El domingo es mi cumpleaños y, aunque mis escasas amistades nunca saben qué regalarme (con la música hace años que no lo intentan), hoy mi mejor amigo se ha marcado un bullseye que se lo agradeceré toda la vida. Lo he leído con voracidad y la calma que me ha invadido después, a pesar de que no ha reducido el dolor, me ha permitido llorar. Para mí ha sido un gran paso. Así que, sin más preámbulos que no vienen a cuento, allá va mi reseña sobre esta obra.

El caminante

歩くひと

1990-1998

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He aquí una de mis viñetas favoritas de este manga. Y describe muy bien la esencia que intenta transmitir: disfrutar al máximo de los diminutos placeres de la vida, que se deben saber buscar también. 

Es curioso, porque hace unas semanas hablaba con Magrat sobre Taniguchi además.

Para empezar, este tebeo no tiene argumento en sí. Son pequeñas historias donde no se relata nada en particular, pero a la vez se dicen muchas cosas. Odiseas cotidianas. El protagonista no tiene nombre, es un hombre anónimo que se dedica a pasear (en ocasiones con su perro) y, a través de su mirada, podemos descubrir las maravillas de lo que se considera ordinario. No existen grandes diálogos, a veces no hay ni texto; es un cómic de silencios, el poderoso lenguaje visual de Taniguchi lo expresa ya todo.

La simplicidad argumental de este manga (literalmente va de un hombre que camina, el título no es ninguna metáfora rebuscada), contrasta a su vez con un arte bastante prolijo. Un arte que nos induce a poner en práctica lo mismo que el propio personaje principal: examinar con cariño y quietud todo pequeño detalle que surja ante nuestros ojos. Los que conozcáis a este autor, ya sabréis que su estilo es muy clásico, limpio, de reminiscencias occidentales; y en El caminante no hay grandes variaciones al respecto. Presta una atención especial a la arquitectura, muy precisa y que estampa perfectamente los escenarios que se pueden encontrar en una pequeña ciudad japonesa. Permite al lector sumergirse por completo, como si él mismo deambulara por ella.

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Es muy interesante observar los procesos mentales del protagonista, que se ven perfectamente plasmados en sus acciones: el vagar y dejarse llevar por los pies como forma de meditación. No se trata de ninguna psicología tortuosa, es espontánea y sosegada, con la que fácilmente uno puede sentirse identificado. Se trata de un hombre inteligente, de carácter tranquilo y algo juguetón, que se adapta con afabilidad a las circunstancias y hace sus propias elecciones también, no es un pelele de las eventualidades. Tiene una admirable e innata curiosidad por todo lo que le rodea, así como un profundo respeto. Sus caminatas son casi todas solitarias, pero cuando aparece alguna interacción con otras personas, es siempre sutil y llena de significado. No sabemos mucho más de él, tampoco es relevante, salvo que tiene una esposa bastante hacendosa y un hogar que es mi ideal: yo quiero vivir en una casa como la suya. Idéntica. Algún día…

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De todos los relatos que aparecen, ha habido algunos que me han gustado especialmente: Paisaje borroso, Amanecer, El sueño continúa y Noche de luna. Los dos últimos no aparecieron originalmente en El caminante, pero en esta edición definitiva que Ponent Mon acaba de publicar, decidieron incluirlos también para redondear la obra.

Paisaje borroso me hizo mucha gracia, porque hace tiempo me pasó algo similar a lo que narra. Al hombre se le rompen las gafas después de un pelotazo, y descubre una nueva e interesante perspectiva mediante sus vidrios resquebrajados. Servidora se pasó casi un mes sin cambiar los cristales rotos porque, precisamente, me gustaba ver las cosas así. Puedo llegar a ser muy excéntrica, lo admito. Por eso esta historia concreta me ha hecho sentir cierta camaradería entre chalados.

Noche de luna es un precioso homenaje al Sanshirô de Natsume Sôseki, con viaje a través del tiempo incluido y en esta edición, a todo color encima. Es divertida, con bonitos guiños para los que hayan leído el libro original y un misterioso gato como catalizador de la extraña aventura. Qué más puedo pedir.

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El caminante es un manga hermoso y reflexivo, repleto de instantes inolvidables. Va más allá de lo que se pueda considerar como slice of life, así que los impacientes, los que reclamen drama o algo de acción, si desean acercarse a este tebeo, deberán reducir las revoluciones de su motor. El caminante es una obra plácida, que condensa lo más característico de su autor y que, lamentablemente, puede dejar a muchos lectores indiferentes. No es un manga fácil a pesar de que sea formalmente simple. But it’s worth a shot.

Voy a darme unas mini-vacaciones de esto. Nos leemos pronto.

Adieu l’hiver

Tsuchiya_Koitsu-Spring_Snow_Kyoto_Maruyama
“Nieve de primavera en Maruyama, Kioto” de Tsuchiya Kiotsu (1936)

La temporada invernal ya está casi finiquitada. Una temporada bastante floja, pero que ha tenido también sus cosas buenas. Como indicaba en la anterior entrada, para mí ha sido algo agitada porque he ido abandonando series y subiéndome al carro de otras. Por probar. ¡Es bueno experimentar, carallo! Así que comenzaré por lo fácil: los adioses.

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Rolling☆Girls

ローリング☆ガールズ

Uy, esta la envié a la mierda muy pronto, al tercer capítulo. Es lo que tiene pasarse de rosca con las absurdeces, que se vuelven vacías si no hay algo de chicha detrás. Y yo no capté ni chicha ni hostias en vinagre. Que las protagonistas me parecieran medio mongers tampoco ayudó demasiado. El chicle de fresa ácida perdió el sabor muy, muy rápido. Y eso que el apartado visual es sensacional… pero no, no quise morder ese anzuelo porque no es suficiente. El problema de esta serie en realidad se puede sintetizar en una sola palabra: narcolepsia. Así que… sayonara. Me gusta dormir, pero no cuando veo anime.

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 Akatsuki no Yona

暁のヨナ

No voy a encontrar ningún tipo de comprensión o empatía por mi decisión de abandonar esta serie. Lo sé perfectamente. Todas las semanas leo como la gran mayoría disfruta con este anime, y lo disfruta de verdad además. Comprendo también las razones por las que está gustando tanto. Pero yo al final me he rendido y he preferido apartar una serie que no me hacía sentir nada. A mí me gustaba el malo, joder, y casi no le he visto el pelo. Me parecía un personaje muy intrigante y complejo, un mal bicho con mucho potencial… pero nada, ardillitas y una heroína sobreprotegida por un harén de machos rendidos a sus pies. Ains. Que sí, que las aventuras están bien hilvanadas, que la protagonista va creciendo, que tiene momentos muy emotivos (a veces demasiado) y tal… pero Akatsuki no Yona no es para mí. A este anime lo veía venir desde lejos, y si me pasa eso y además no logro simpatizar con los personajes principales, acabo con un hartazgo monumental. Me habría encantado poder gozar de esta serie y no habrá sido porque no le haya dado oportunidades, ya que tiene los ingredientes necesarios para gustarme pero… c’est fini.

ao
Tú también me caías bien, ¿por qué no te han hecho hablar más, joder? La shirohebi es un pesadillas. Bueno, tu ardillita tampoco me gusta NADA.

Junketsu no Maria

純潔のマリア

Esta serie la comencé poco después de haber renunciado a Rolling Girls, animada además porque Rizen la estaba siguiendo. Y debo decir que, más que enviarla al País de las Cacas, la tengo en barbecho. Ahora no es su momento. Hay muchos elementos que me chirrían de este anime, muchos, pero por otro lado me sorprendió porque he encontrado una profundidad inusitada en su argumento; un argumento que, a priori, me parecía bastante imbécil. Hasta un poco insultante por anodino y repetitivo. PERO NO. Y la he tenido que dejar descansar porque empezaba a hacerme sentir fatal el tipo de injusticias y maldades que refleja. Nada del otro jueves, los humanos siempre hemos sido unos completos hijos de la grandísima puta, pero ver brotar todo esto delante de mis narices justo ahora… pues no hay ganas. Dentro de unos meses, quizá. Me ha pillado torcida al respecto. El varapalo que le mete a la Iglesia católica (y al cristianismo en general) este anime es de órdago, no obstante. Eran otros tiempos, claro, pero los mecanismos que se plasman en la serie no han cambiado. La animación muy chula, por cierto.

maria

Saenai Heroine no Sodatekata

冴えない彼女の育てかた

El motivo principal por el que me animé a ver esta serie es de lo más estúpido: el protagonista masculino lleva gafas. Veo a un megane-kun y pocas veces me resisto. Y claro, luego pasa lo que pasa. El capítulo 0 me dio una impresión nefasta: típico anime para otakus pajeros a rebosar de fanservice, un típico harem femenino libidinoso y personaje principal con un problema de discapacidad intelectual severo. La razón de que, a pesar de esto, luego viera el primer episodio, para mí sigue siendo un misterio. Pero por lo menos la cosa cambió ostensiblemente: de parecerme un mojón pestilente pasó a cosita curiosa desustanciada. Un gran paso, he de decir. Que el argumento orbitara en torno a un dôjin de adolescentes dedicado a la creación de un videojuego, me llamó la atención. No esperaba algo a la altura de Shirobako, pero el capítulo 1 supuso un alivio tras ese castañón introductorio. El vigor del ecchi petardo se redujo y el mozuelo protagonista se convirtió en simplemente un otaku apasionado, aunque su C.I. continuara siendo el equivalente al de un cactus. La animación es justa y con detallitos cromáticos peculiares; la comedia ligera y los personajes, aunque muy tradicionales, bien rematados. Vamos, un producto nada del otro mundo pero entretenido.

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¿Qué me hizo abandonarlo? Muchas cosas, pero en general la sensación de que estaba perdiendo el tiempo a pesar de que no me pareciera un anime cochambroso (ni mucho menos). De hecho, lo recomiendo si se desea una serie liviana, que se ríe abiertamente de los clichés y sin pretensiones.

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Kamisama Hajimemashita

神様はじめました◎

Me he quedado un poco plof con este anime pero no porque me haya decepcionado en sí (todo lo contrario), sino a causa de que esperaba más capítulos o que se metieran en harina con el pasado de Tomoe. Los que han leído el manga saben de lo que hablo. Pero esta segunda temporada se ha centrado en el arco argumental tengu. No es mi relato favorito de Kamisama Hajimemashita; pero tampoco creo que haya sido mala opción porque la serie en conjunto, con una historia así, ha ido creciendo de manera paulatina y equilibrada. Todo esto lo razono contando con una futura tercera temporada, por supuesto. Si no es así, mi plof ya se convierte en megaplof. Pero dejando de lado los desvaríos y anhelos de la forofa acéfala, esta segunda etapa animada de Kamisama ha sido lo que esperaba, cubriendo deliciosamente mis necesidades nutricionales de shoujo. Ha sido muy lindo recordar cómo va madurando Nanami y extremedamente placentero observar a Tomoe reconocer sus sentimientos y joderse vivoquel merveilleux cadeau! (sí, soy un pelín sádica). La cita semanal con este anime ha sido siempre relajante y cálida, a pesar de la previsibilidad y sus carencias.

mmamoru

Yuri Kuma Arashi

ユリ熊嵐

No daba ni un duro por esta serie, sobre todo tras ver los dos primeros episodios, pero entre desconfianza y una sensación continua de WTF?!, continué dándole ahí. Y no me he arrepentido. A escasos dos capítulos del final, puedo decir que, a grandes rasgos, es una buena serie. Se encuentra a parsecs de Mawaru Penguindrum o Shoujo Kakumei Utena, pero aún así  ha quedado claro que una obra mediana de Ikuhara todavía resulta francamente seductora. Como ya percibí al inicio, Ikuni ha ido reciclando recursos estilísticos y argumentales de obras anteriores; el diseño de los personajes me sigue pareciendo de una inexpresividad infantil desoladora (no me gustan), pero poco a poco me he ido acostumbrando. El argumento, que al principio consideraba loquísimo (YES!), ha ido ganando en consistencia de forma meteórica; las alegorías y juegos léxicos que aparecen, las referencias a obras clásicas del cine de terror y muchos más pormenores que seguramente se me escaparán, han enriquecido la serie de manera bestial. Como siempre sucede con Ikuhara, este anime posee distintas lecturas y a diferentes niveles; pero como se halla sin finalizar y estoy procurando ser breve, no me voy a poner a disertar ahora en plan lerdo-filosófico.

yurikuma

Death Parade

デス・パレード

Sin asomo de duda, este es mi anime favorito de la temporada. Una obra aguda y mortalmente divertida, que ha sabido recrearse en las intensidades de forma magistral. Por ella proliferan todo tipo de sensaciones y sentimientos, porque no deja de ser una ventana que se asoma al frondoso paisaje de las emociones humanas. No hay que negar que, en general, es una serie tenebrosa, y han desgranado, con bastante flema y exactitud, todos los misterios que envuelven el lugar y a sus personajes. Una serie que obliga a la reflexión, cosa que se agradece en estos tiempos de inmediatez y veleidad. Porque de lo que habla, al fin y al cabo, es de la vida y la muerte, una materia sobre la que se ha especulado desde que los seres humanos comenzaron a reventarse los cráneos los unos a los otros con pedruscos. Por supuesto, este anime da sus propias respuestas que, a pesar de que son ficción, no impiden que los espectadores juzguen los acontecimientos y las actitudes/acciones de todos los personajes (y hostia con los personajes, no hay desperdicio) que aparecen. Juzgar. Otra palabra clave con la que retoza esta serie, un juicio además maniqueo, que no otorga concesiones a la infinita gama de grises de la existencia. ¿O sí? Veremos qué nos depara la conclusión de Death Parade.

Death-Parade

Shirobako

Otro de los animes que comencé por recomendación (gracias, Jeweelm), continué sin que me excitara especialmente y por el que no apostaba ni de coña, se ha ido convirtiendo en un compañero entrañable todas estas semanas. Se lo ha currado sin prisa pero sin pausa, porque dudaba seriamente que esta serie pudiera aguantar con solidez 24 soberanos capítulos. Pero lo ha hecho, sin estridencias. Chapeau! Como ya comenté en las primeras impresiones, esta obra es un auto-homenaje que se han cascado los del gremio; y está dirigida sin duda a los fans de la animación. Todos los guiños, tirones de orejas y pullas que se han expresado han sido un bonito presente para aquellos que hemos logrado verlos. Aparte de lo que se puede aprender de la creación y parto de una serie (con todo lujo de detalles), la historia del grupo de chicas está siendo también estupenda. No me he aburrido (y es lo que me temía) ni se me ha hecho pesada. Shirobako es realmente memorable. Discreta, aunque memorable; anime de los que se vuelven a ver. Un caramelito.

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Menuda chistorra interminable de entrada me ha salido de nuevo. Ugh. Y no, no me he olvidado ni de Parasyte ni de Shigatsu wa Kimi no Uso. Es que merecen su entrada individual. Que llegará. En un siglo de estos, imagino.

Buenos días.