¡SÍ!

¡Por fin he demostrado pertenecer a la raza humana y he logrado añadir enlaces a la barra lateral del blog! MUAHAHAHA!!!! muahaha

Y eso.

P.D.: Cuento cosicas de más relevancia (creo) en el anterior post. Porsiaca.

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Blue Valentine

San Valentín ya se acerca… y no es una de mis fechas favoritas del año precisamente. La gente se pone muy tontorrona y a mí me da por ver pelis de mafiosos. Es mi tradición personal, una especie de vasallaje macabro a la Matanza de San Valentín que acaeció en Chicago allá por 1929. Por eso esta pequeña entrada se la voy a dedicar a uno de mis animes favoritos de esta temática: Baccano! Y, por supuesto, me lo voy a ver por enésima vez junto a imprescindibles como Goodfellas, Mean Streets, ScarfaceDu Rififi Chez les Hommes y las que haya tiempo de que caigan. Debo organizarme bien porque tengo de nuevo apiñamiento de fechas de conciertos, los problemas en el Pirineo persisten (y lo que te rondaré, morena) y claro, mi cuerpecillo tiene sus límites. Lo sé: todo es quejarse, toooodo es quejarse.

Baccano!

バッカーノ!

baccano2

¿Quién no conoce Baccano!? Se podría considerar ya un clásico del anime. Esta serie rompió moldes, arriesgó lo suyo y se atrevió a aplicar recursos y conceptos más propios de la literatura y sobre todo del cine, pero que rara vez aparecen en la animación generalista. Por supuesto, para gustos, colores. Si lo tuyo no es la novela policíaca, el cine negro, la violencia y las trombas de sangre, esta evidentemente no es tu serie. Pero a pesar de las preferencias personales, es innegable que Baccano! es un producto original, inteligente, muy divertido y ejecutado a la perfección. Ah, y con mucha clase.

Es complicado hacer una reseña de un anime que tiene como unos 20 personajes variopintos donde son todos protagonistas. Esta es una obra absolutamente coral y existen varias tramas en casi igualdad de importancia e independientes entre sí. Por supuesto, confluyen, pero no hay un argumento unificado. A todo esto hay que añadirle que estas historias están disociadas temporalmente; la narración se encuentra llena de rupturas cronológicas (flash-backs, flash-fowards), así que el nombre de la serie, ilustra con precisión lo que podemos encontrar en ella: baccano se podría traducir algo así como follón, caterva, barahúnda, tropel, jaleo… Y es que este anime es el caos, la anarquía; pero con conocimiento. Lo que en un inicio se divisa como una obra dislocada, dando solo dos pasos atrás, se percibe en una cohesión sólida. No hay que dejarse abrumar, eso es esencial. Siempre que recomiendo este anime a alguien, le pido que se vea del tirón los tres primeros capítulos. Si lo consigue, ya se ha hecho con ella y, probablemente, esté enganchado. No falla.

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Es bastante poco lo que me atrevo a escribir sobre esta obra sin correr el riesgo de exponerla. Es una serie compleja aunque no hace falta ser Einstein para comprenderla; solo prestar un poco de atención y dejarse llevar. Es un anime que apunta directamente a las tripas. No hay sesudos estudios psicológicos de personajes, tampoco grandes reflexiones filosóficas; en ese aspecto es primario, básicamente una comedia, pero una comedia bastante salvaje. Abstenerse los que no lleven bien el humor negro. 

Resulta increíble cómo en solo 13 capítulos (y tres OVAS) Baccano! es capaz de evolucionar magníficamente sin que se eche en falta nada. No decae en ningún episodio, no da tregua. Hasta el elemento sobrenatural tiene su papel… y solo es un integrante más del auténtico aquelarre que podemos encontrar. Por supuesto, como buena obra postmoderna, encontramos múltiples referencias culturales y homenajes cinematográficos que aumentan la satisfacción de su visionado. Esa sutil ironía que a veces se olisquea en finas vaharadas es, simplemente, genial. Por si no había quedado claro, amo esta serie hasta la muerte.

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La mayor parte de las historias tienen lugar durante los últimos años de la Ley Seca, aunque no hay que perder de vista el s. XVIII. The Flying Pussyfoot, un tren que atraviesa Estados Unidos desde San Francisco hasta Nueva York, es el escenario principal (aunque no el único) que vertebra parte de la serie. Mafiosos, delincuentes, psicópatas, alquimistas en posesión del elixir de la inmortalidad y muchos más forman este elenco multiforme que depara momentos de todo tipo: absurdos, delirantes, (extremadamente) sangrientos, hilarantes, macabros, amorosos (en serio) e intrigantes. Es muy fácil encariñarse con algunos de ellos, mis favoritos son Chane Laforet y Czeslaw Meyer, pero aquí cada uno tendrá los suyos.

El tipo de animación no es de mis favoritos, pero admito que es excelente a lo largo de toda la serie. La dirección artística es sublime, capta los ambientes con verdadero esmero hasta en los más pequeños detalles, chapeau! Y qué decir de la banda sonora… aunque el opening no me acaba de convencer (tampoco me parece horroroso, que conste), es una delicia, adoro el jazz clásico.

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Baccano! es un anime que, aunque no guste el estilo, debe verse por lo menos una vez en la vida. Es realmente especial. No tengo mucho más que añadir después de este rollo patatero en el que me deshago en elogios (soy así de irracional, qué pasa). Y sí, me voy a dormir. Os dejo con mi querido Tom Waits, hale, nite nite.

Amores frustrados

¿Quién no ha estado siguiendo un manga con fervor, completamente prendado de él y luego se ha encontrado con que…? No hay más traducciones. Ni RAWS. En siglos. Lo han cancelado. Porque sí. El autor lo ha dejado en hiato. Le apetecía hacer surf en Honolulu. Whatever. Esta es la asquerosa realidad. Los pobres desgraciados que no dominamos convenientemente lenguas asiáticas nos hallamos en ocasiones con esta situación. A veces para consolarme de forma subnormaloide me digo: Bah, es posible que la caguen con tal o pascual y casi es mejor quedarme como estoy. UNA MIEEEERDA. Quiero saber. Y así nacen los amores frustrados. Aquí escribo de los cinco que más me han disgustado, pero tengo más, muuuchos más. Como todos los tenemos, por supuesto. Y si no es así, o has tenido mucha suerte o no has leído suficientes mangas; pero no te preocupes, todo llega. Amores malogrados son inevitables.

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“Ariko solloza mientras su bote va a la deriva bajo la luz de la luna” de Taiso Yoshitoshi (1886)

Chikutaku Bonbon

ちくたくぼんぼん

(2009-2011)

Chikutaku Bonbon de Bun Katsuta está finalizado. No es una manga largo, 3 volúmenes y 15 capítulos. Pero nada, aquí estamos, atascados en el episodio 7 desde hace milenios y sin RAWS a la vista. Mejor no hablo de licencias, claro, MUAHAHAHA (risa de amargura). Chikutaku Bonbon es un josei ubicado cronológicamente a inicios del periodo Shôwa, calculo 1930 por algunas referencias que aparecen en el tebeo. Es como un cuento, un cuento triste y luminoso.

Iwa, ya que no eres muy guapa, tendrás que esforzarte en Tokio y ser amable con todo el mundo.

Ese es el consejo que le dio su abuelo a la protagonista de este manga, de nombre completo Koiwa. Ella es una muchacha de campo bastante ignorante pero de mente despierta, que llega a la capital para trabajar de sirvienta en casa de su tía, una famosa actriz retirada. En su nuevo hogar se codeará con mucha gente interesante. La personalidad ingenua de Iwa es el filtro por el cual el lector va descubriendo las maravillas de la gran ciudad y la realidad de una sociedad en plena asimilación de la modernidad de Occidente. Es de agradecer que la moza no sea idiota, porque no hay que confundir inocencia o candidez con necedad. Allí tendrá que lidiar con su primo, recién llegado de Londres y que la trata literalmente a patadas; y conocerá, dirigida por el consejo de su abuelo, a un extraño relojero de nombre Aoki Sango, al que confunde con un vampiro. Sango siempre sonríe, tiene problemas de salud, es observador y extremadamente inteligente; pero nadie sabe qué está pensando en realidad. La relación entre Iwa y Sango es el corazón de este manga, con la bonita alegoría de los relojes ondulando en una atmósfera que tiene un no sé qué de mágico.

A ratos me recordaba al Sanshirô de Natsume Sôseki (salvando las lógicas distancias, claro) y me resultaba bastante grato de leer por su falta de pretensiones y, a la vez, enorme minuciosidad y ternura. Los eventos se van desarrollando con gracia y cierta astucia por parte de la autora, con lo que a pesar de que la historia suena, en general resulta entretenida. Por lo menos hasta el episodio séptimo… A lo mejor a partir de ahí sobreviene un cataclismo y todo degenera en una colosal avalancha de inmundicia melodramática, empalagosa y cursi. Pero claro, no lo sé, mecagoentó. chikutaku2 Ore to Akuma no Blues

俺と悪魔ブルーズ

(2005 – 2008)

Querido Akira Hiramoto:

Creo que eres un sádico de mil pares de cojones. Sin acritud. Has castigado a tus lectores de Ore to Akuma no Blues, acostumbrándonos a continuos hiatos que podían durar años. Años en los que nos acordábamos sin duda de tu madre. Pero te lo perdonamos, te lo disculpamos por lo que nos has hecho disfrutar y, sobre todo, porque después de 84 meses, parece que este 2015 va a ser el año en el que, por fin, publiques el quinto y último volumen de tu maravilloso manga. No nos defraudes, campeón, que yo ya lo daba por perdido completamente.

Me_and_the_Devil_Blues Este ha sido uno de mis amores frustrados más dolorosos. Utilizo el perfecto compuesto porque espero que este año deje de serlo definitivamente. Ore to Akuma no Blues se sirve de la figura del músico Robert Johnson (al cual VENERO y todos vosotros deberíais estar YA de rodillas al oír su nombre) para contar historias del Deep South. El Robert Johnson que aparece en Me and the devil blues está más cerca del legendario que del histórico; este manga no es una biografía, hay que puntualizar bien, aunque Hiramoto se explaya bastante en las descripciones del entorno social donde se movía el guitarrista. Ser negro en Estados Unidos en la década de los 30 y encima músico, no te colocaba en muy buena posición: malvivir, mendigar, vagabundear…

Para los que no sepan quién era Robert Johnson, solo decirles que era un tipo negro de dedos muy largos, fumaba como un carretero, grabó 29 canciones y cambió la música para siempre. Es conocido habitualmente como representante del llamado sonido del Delta del Mississippi, pero eso es restringir demasiado un estilo que rompió etiquetas e inició el comienzo de una nueva era musical. Ni más ni menos. Su pericia como guitarrista, sus innovaciones y talento, no han sido superados todavía; y sus colegas de profesión debían sentirse asombrados y frustrados ante tal exhibición. Algo parecido les debió ocurrir a los violinistas TartiniPaganini en su época. ¿Por qué nombro a estos músicos italianos de los s. XVIII – XIX? Porque tienen una cosa en común con Johnson: la leyenda del pacto con el diablo. Su extraordinario talento junto a la carestía de datos e informaciones contradictorias, colaboraron para fabricar un perfil de músico fáustico: fue el demonio el que le otorgó una capacidad sobrehumana. El intérprete de Blues era considerado casi como un chamán, su música y voz podían dominar al público. Su arte sería un intermediario entre el mundo espiritual y el físico, muy propio de las raíces africanas del estilo. Teniendo en cuenta este contexto socio-cultural, es lógico que los que habían conocido a Robert sospecharan de una acción demoníaca. Así tenemos los ingredientes necesarios para la receta del contrato; no es muy difícil de cocinar si se deja guisar en su propia salsa durante unas décadas. Y fue en los años 60 del pasado siglo, cuando los músicos de rock (blancos) comenzaron a reivindicar su figura junto a la de otros pioneros del blues. Eric Clapton, Keith Richards o Jimmy Page transmitieron su amor hacia él al público y la prensa especializada; acrecentando entre todos su leyenda y mitificándola de tal forma que actualmente es muy complicado distinguir qué es qué. Pero son este tipo de leyendas las que también hacen disfrutar al melómano; y enriquecen el folclore musical con sus propios mitos y anti-héroes.

Robert Johnson ya es un icono pop sin duda alguna. Bien merecido tiene poseer su propio manga, y Ore to Akuma no Blues es el homenaje personal de Akira Hiramoto. Esta obra, que se arrastra a través de las penurias derivadas del racismo en el Deep South, muestra una realidad desgarrada y fantasmagórica aprovechando la veta de la leyenda del contrato diabólico. Excelente. Era una completa ignominia dejar este tebeo inconcluso. Ruego a Luzbel que este año sea el definitivo para Me and the devil Blues y deje de ser, personalmente para mí, un amor frustrado.

Blood Alone

Ya escribí sobre este manga aquí, pero eso no quita que, al enterarme de su cancelación, pensara directamente: Oh, qué estupendo, ¿puedo pegar fuego a la casa del editor de Evening? Muchas de las decisiones editoriales respecto a mangas me resultan incomprensibles; y ese es el caso de Blood Alone, que tenía una recepción bastante buena entre el público. Así que que te dejen con un palmo de narices justo comenzando el arco final, hace que el cerebro, borboteando en un cabreo al pil-pil nada recomendable, destile la solución única: gasolina y cerillas. Ni qué decir que estoy de broma. Lo que sucedió en realidad me dejó bastante triste. Otro amor frustrado, aunque este con ciertos visos de esperanza: el autor, Takano Masayuki, expresó sus firmes intenciones de publicar de manera independiente el último volumen. Ojalá sea así al final. blood alone Sekine-kun no Koi

関根くんの恋

(2009 – 2014)

El caso de Los amores de Sekine es uno de los que más me tocan las narices pero, por desgracia, no es extraño que enormes mierdas de esta clase sucedan. Desconozco si Haruka Kawachi tenía planeado desarrollar más este tebeo porque la revista Manga Erotics F donde se publicaba, chapó el pasado 8 de julio. Tampoco sé si finalizó satisfactoriamente, ya que solo hay scanlations hasta el capítulo 21… y sin perspectivas a corto plazo de que aparezcan más. Son cinco volúmenes en total y la cosa se ha estancado finalizando el cuarto. Toma maravilloso amor frustrado. Quizás Tomodomo, ya que se ha hecho cargo del Natsuyuki Rendez-vous de la misma autora, con el tiempo decida publicarlo por aquí… pero me da que eso solo es un típico delirio optimista de los míos. Agh.

Sekine-kun no Koi es un seinen de cinco volúmenes donde se nos cuentan los avatares de un tipo que si no sufre de Asperger, le falta poco. Y ese es uno de los aspectos de este manga que lo hacen tan interesante. Sekine Keiichiro es atractivo, tiene un buen empleo y posee un extraordinario talento para cada actividad que emprende, independientemente de su índole. Nada le resulta difícil. Salvo las mujeres, que no le duran. Es un verdadero imán de hembras, pero dada su personalidad disfuncional en el plano social y afectivo, se acaban desilusionando y lo abandonan. Podríamos decir que nuestro amigo Sekine-kun tiene cortocircuitada la sensibilidad; por eso transita por la vida como si fuera un tiesto de geranios. Pasivo, apático y con pequeños trastornos obsesivo-compulsivos. Resumiendo: un analfabeto emocional que siente su vida vacía, es consciente de su carencia y busca una solución como un niño pequeño jugando al lego. Torpemente.

Los personajes que lo rodean son bastante peculiares: su orondo mejor amigo, casado con una muchacha por la que Sekine sentía una atracción anómala, y a la cual es infiel sin remordimientos; el estrafalario dueño de una tienda de tejidos donde Sekine acude para aprender magia y luego hacer punto; Doujima, un conocido del protagonista que lo odia y oculta esos sentimientos para poder observarlo de cerca; y, finalmente, la nieta del amo del comercio, Sara Kisaragi, que es la persona más equilibrada de todas a pesar de su inseguridad.

El arte es fino y delicado, expresivo, con diminutas chispas surrealistas. Haruka Kawachi tiene un estilo que me gusta mucho en general. Sekine-kun no koi es un manga inesperado. No hay estereotipos. El argumento parece casi improvisado, pero no da puntada sin hilo. Es brillante. Eso sí, el que busque velocidad, nanay; es un tebeo que se recrea mucho en la psicología de los personajes y el slice of life campa a sus anchas. Me ha fastidiado lo indecible que esté empantanado precisamente porque no tengo ni puta idea de cómo puede acabar, es una obra imprevisible. Pocas veces algo capta mi atención de esta forma.

sekine-kun no koi Bitou Lollipop

微糖ロリポップ

(2006-2009)

Es raro que me tope con un shoujo que me guste de verdad, y Bitou Lollipop era uno de ellos. Al menos hasta el capítulo 16. Y son 34 en total. PARA CAGARSE. En su momento debería haber seguido comprando la edición de Delcourt (tengo el primer tomo) pero lo dejé pasar (ERRORERRORERROR) y desde hace un tiempo está descatalogada. Llevo 5 años, 5 años de mi vida siguiendo con una tozudez aberrante un manga con una media de 3 actualizaciones anuales y que lleva finalizado eones. Soy un ser enfermo. Porque este amor, aparte de ser frustrado, es completamente anormal. Snif. Con un poco de suerte, podré leer este manga completo cuando me jubile. Y hasta es posible que, mientras me cambian la sonda uretral, piense: ¿tanto esperar para este cagarro de conclusión? Entonces, con manos temblorosas, agarraré un mechero, un bote de alcohol etílico 96º y… BASTA. Que alguien me dé un golpe en la cabeza, por favor.

Rikako Iketani escribió un shoujo con los clásicos elementos del género (comedia ligera, triángulo amoroso, vida escolar…) pero con la distorsión necesaria para ajustarla a la realidad. Porque Bitou Lollipop carece de esa típica idealización presente en el shoujo, es realista y natural. La heroína de esta historia, Madoka Gotou, no tiene, para empezar, nada de heroína. Es una mozuela de lo más normal. Ni muy guapa ni muy fea, ni muy lista ni muy tonta; con las reacciones y dudas propias de su edad y una adecuada dosis de sensatez. Porque eso es algo que llama la atención: los personajes adultos son los más irreflexivos e inconscientes, siendo los adolescentes los que cubren la cuota de madurez. Eso suele pasar en la vida real también.

Respecto al arte, me costó un poco acostumbrarme al dibujo de esta mangaka, no porque lo considere malo, sino porque es muy personal. Pero reconozco que ha acabado gustándome y es como el propio tebeo, diferente dentro de lo tradicional. Le va como anillo al dedo.

El argumento arranca con el millón de yenes que ganan los padres de Madoka en la lotería. Estos deciden dejarse llevar por la crisis de la mediana edad y ponerse a estudiar medicina, retirándose del mundo para concentrarse en sus estudios. Así que apartan a su única hija (encima en plena pubertad) del horizonte, mandándola a la casa de invitados de unos conocidos; sufragándole todos los gastos, faltaba más. Claramente a esta pareja le falta un hervor. En su nuevo alojamiento, se relacionará con el hijo de la dueña, Asagi Tomoyo; y descubrirá que un compañero suyo de instituto por el que siente atracción, Ono, es el amante de su casera. Las relaciones entre los personajes son peliagudas y, a pesar de los momentos cómicos, son llevadas con bastante seriedad. Seriedad, que no melodrama. Bitou Lollipop no es una tragicomedia.

Como podréis imaginar, una historia de este calibre corre el grave riesgo de convertirse en una cerdada putapénica en cuestión de un par de viñetas. Por momentos se tambalea a punto de desplomarse en la incoherencia, pero hasta ahora Iketani no me ha decepcionado. Pero es que no he logrado leer ni la mitad del manga, así que mi preocupación y ansiedad son lógicas. Por lo que continuaremos sufriendo este amor frustrado. bitou-lollipop Escribir pedacito a pedacito me hace parir enormes chorizos de entradas que resultan una pesadez. Mmmm. No me convence. Esto parece el puto Mahabharata, joder. Una vez y prau. Me voy a dormir, buenos días.

El pequeño Naya

A pesar de que el cansancio se me está apoderando estos días (la casa de mis abuelos ha sufrido un incendio, les Pyrénées brûlent, fuyez!) y estoy yendo/viniendo a diario por carreteras infames llenas de hielo y nieve, tengo la cabeza repleta de ideas que se golpean unas a otras por salir. ¡Tranquilas, cabronas, ahora no es el momento! Así que me lo voy a tomar con calma y restringir las entradas… hasta que la cosa se normalice un poco al menos.

Hoy quiero escribir sobre una de esas animaciones que de ternasco me marcaron. Mi hermano mayor la tenía grabada desde tiempos pretéritos y solíamos verla juntos. Y menudas lloreras me pegaba siempre.

El pequeño Nezha contra los Reyes Dragón

Nezha Nao Hai

哪吒鬧海

Nezha-Conquers-the-Dragon-King

 El pequeño Naya contra los Reyes Dragón es una película animada del año 1979. No es japonesa, sino china; en concreto fue realizada por el mítico Shanghai Animation Film Studio. Tras la Gran Revolución Cultural, la actividad intelectual, tecnológica y cultural (valga la redundancia) en China fue reducida prácticamente a propaganda del Partido y a la exaltación personal de Mao Zedong. A causa de esto, durante 10 años este estudio de animación, uno de los primeros del país, paralizó su labor hasta la llegada de nuestro amigo Naya. Fue todo un hito histórico. Esta película además fue la primera en producirse en formato panorámico en China y llegó a estrenarse hasta en el Festival de Cannes de 1980. Es recordada con bastante orgullo y cariño por el pueblo chino. Y no solo por esto, también porque se centra en una deidad taoísta muy querida y popular: Nezha. O Naya. O Nata, como la llaman los japoneses. Esta dispersión tan amplia en Extremo Oriente es debido a que realmente Nezha es de origen indostánico y se difundió a través del budismo. Esto no tiene nada de particular, ya que el Taoísmo es en esencia sincrético y fusionó a lo largo de los siglos elementos del confucianismo y, por supuesto, el budismo. No voy a entrar ahora en ello porque sería bastante farragoso, pero para los despistados, el Taoísmo podemos decir que es la religión tradicional de China por antonomasia; muy compleja, superficialmente conocida en Occidente y con una vertiente filosófica pronunciada. No existe una verdadera cohesión en él además, dependiendo de la época histórica o el grupo social, se podía entender de una manera diferente. Pero claro, existen elementos unificadores, uno de tantos es Nezha.

naya

Este largometraje es una adaptación para el público infantil de una de las proezas mitológicas de Naya más célebres del folclore chino. Esta hazaña concreta aparece en la novela épica Fensheng Yanyi, escrita en el s. XVI por Xu Zhonglin. No sería además la primera vez que esta obra literaria clásica fuera llevada luego a la animación o al mundo de los videojuegos por los vecinos japoneses.

El argumento nos cuenta, para empezar, su extraño nacimiento de un huevo tras tres años y medio de gestación (pobre madre); y cómo su padre el general Li Jing, frustrado y a la vez temeroso, lo golpea con su espada. El huevo se abre como una flor de loto y de ahí surge un diminuto Naya capaz ya de caminar y hablar. Poco después, es visitado por Taiyi Zhenren, un sabio inmortal (típica figura del taoísmo, en este caso reencarnación del primer emperador de la dinastía Shang) que lo adopta como discípulo y le hace dos presentes: una cinta roja armilar y el aro del universo. Estas son dos armas poderosas que Nezha no dudará en utilizar a lo largo de la película. Transcurrido un tiempo, los territorios donde vive Naya sufren una terrible sequía a pesar de las cuantiosas ofrendas que se le hacen al Rey Dragón del Mar del Este, Ao Guang, para que les procure lluvia. Este, a pesar de que es consciente del sufrimiento de los humanos, le resulta indiferente e incluso envía a un horrible demonio para secuestrar y matar a los niños del lugar. Nezha ahuyenta con sus armas al monstruo pero eso no evita que Ao Guang continúe con su actitud malvada. La violencia va en escalada hasta la muerte del hijo del Rey Dragón a manos de Naya. Y hasta ahí puedo contar sin joderos demasiado la historia.

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Esta película es un verdadero tesoro. Y no es por la inevitable nostalgia infantil que todo lo idealiza. Me he reencontrado con ella ya muchas veces y siempre me maravilla su elegancia, fluidez y riqueza visual. Los diseños son refinados, los paisajes reflejan ese ideal de la naturaleza melancólico, quietista y suavemente difuminado del Taoísmo (buscad fotos de Guilin y sabréis de lo que hablo). La dinámica se inspira claramente en la Ópera China, con una música apropiada y emotiva.

Es una animación old school, eso que vaya por delante; y su público objetivo es el infantil aunque está planteada para toda la familia. Tiene momentos bastante crueles y duros, pero todos los cuentos los poseen. Si se consideran estos posibles óbices, es una obra que no es que se pueda disfrutar, es que uno se deleita en ella.

Si algún día sucede un horrible accidente y tengo un hijo/a (no tengo intenciones de propagar mi ADN en el planeta, no lo considero beneficioso), El pequeño Naya contra los Reyes Dragón formará parte de su dieta audiovisual sí o sí.

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Me voy a desayunar, que dentro de un rato me espera un voraz Yeti agazapado en cada curva. À bientôt!

Vampiros para haters

Los vampiros son de las criaturas sobrenaturales que más me han fascinado desde siempre. No soy la única persona del planeta que se ha dejado seducir por su influjo, pero también reconozco que en los últimos años hemos sufrido una sobre-exposición a estos seres que hasta a mí me ha tocado la moral. Tiempos de crisis, tiempos de vampiros. Es una una ley casi inmutable. Por eso me he animado a hacer una pequeña entrada dedicada a todos aquellos que están saturados de tanto chupasangre. Una entrada sobre los mangas que he leído y considero podrían gustar a los que detestan, se aburren o no se sienten cómodos leyendo historias sobre ellos. La lista que he confeccionado es bastante reducida, de solo 3. Como en esta temática hay mucho topicazo y también exceso de mierda, he pasado la cosechadora despiadadamente. A saco.

Yo también, Kônosuke, yo también
Yo también, Kônosuke, yo también

Omae ga Sekai wo Kowashitai Nara

おまえが世界をこわしたいなら

1999

Honestamente, cuando empecé a leer este manga me pareció una cosita más bien mediocre aunque de dibujo muy particular (extremadamente femenino), pelín anticuado pero precioso, feérico. En los primeros capítulos distinguí reminiscencias escandalosas de Anne Rice, algunos clichés obligatorios de la temática vampírica… nada de particular. Pero me equivocaba. Y mucho. Lo que comenzaba como un shoujo en realidad era un josei. Un josei sutil, de gran profundidad y alcance filosófico; oscuro pero de una forma etérea y cruel.

El argumento arranca con el flechazo de una adolescente, Kanna Koizumi, por uno de los clientes que acuden a su trabajo habitualmente. Lo que desconoce Kanna es que este hombre es un vampiro. Un vampiro que, muy a su pesar, siente también atracción hacia ella. Cuando sus padres la recogen a la salida de su jornada, preocupados por unos crímenes sangrientos acaecidos por la zona, sufre un grave accidente de tráfico y, al despertar de su inconsciencia, se encuentra en el apartamento de su amor platónico. Pero ha dejado de ser humana.

El resto del manga se va desplegando con gran complejidad y delicadeza. Aparecen más personajes que acrecentan la sensación de estar bajo un hechizo; poco a poco todo se va reduciendo a un mínimo común múltiplo que es el Destino en su noción más fatalista. El ser humano como su juguete y creación imperfecta. La psicología de algunos de los protagonistas es turbia y bañada en un sentimiento de impotencia muy intenso. No es que sea esta obra la alegría de la huerta, pero dentro de ese eterno crepúsculo en el que se mueve, no hay ni melodrama ni cursilería. El tema vampírico es accesorio, en realidad este manga es una reflexión sobre el amor, el odio y la búsqueda del significado de la existencia. Pero todo contado de manera ágil y atractiva.

Kaoru Fujiwara concibió un tebeo enigmático que es imposible deje indiferente. Son solo 17 capítulos de re-lectura garantizada.

omai na sekai

Le Théâtre de A

2009

Long Along Alonging –  Leçon Un – Highland Walker  (5-7-9)

Es uno de los mangas más deliciosamente absurdos que he leído. El dibujo es abrumador, pero era de esperar de Asumiko Nakamura. Es una autora a la que conozco sobre todo por obras de yaoi y shounen-ai, de hecho actualmente Tomodomo está publicando sus Doukyusei y Sotsugyosei en España.

Le Théâtre de A es una colección de one-shots bastante curiosa con historias que tocan distintos géneros; algunas de ellas comparten los mismos protagonistas y otras son huérfanas. Pero todas tienen en común ese gusto tan característico de Asumiko por los pequeños detalles. De ellas son tres las que están dedicadas a un incompetente vampiro al que una dulce muchachuela, con pintas de loli gótica, ruega la haga su discípula. Son cuentos muy simples y escuetos, de un fino humor idiota y con vuelta de tuerca argumental. Nada espectacular, pero tan insensatos que no se puede evitar sonreír. Como comentaba al principio, el arte es magnífico, barroco, estilizado; ya solo por eso merece la pena echarle una ojeada.

Inciso: aunque  no tenga nada que ver con la temática, sugiero leáis de este mismo volumen I am a piano. Lloré mucho. Snif. Qué bonito. Todo.

Long Along Alonging

Blood Alone

2005-2014

Takano Masayuki comenzó esta historia como un doujinshi. Kodansha decidió su publicación y luego llegó la cancelación repentina, hace un año aproximadamente, en el episodio 35. Eso es algo que debe saberse de antemano. Una lástima, me entristeció bastante.

Blood Alone es un seinen atípico. Su argumento, en un primer vistazo, no ofrece nada fuera de lo corriente, es en su progreso donde brilla. Los dos protagonistas principales son Kuroe Kurose, un escritor novel que trabaja de investigador privado; y Misaki Minato, una vampiresa recién llegada a la adolescencia. Cómo llegan a conocerse, vivir juntos y las razones de sus circunstancias, forman parte de la historia que, evidentemente, no voy a desvelar. Misaki es una niña de carácter inocente y dulce pero decidido. Por supuesto, está enamorada de Kuroe, que no la percibe de la misma manera. Kuroe es un hombre responsable y de personalidad equilibrada, con un pasado bastante interesante y algo lento en cuestiones amorosas. Pero Blood Alone es una obra coral, hay más personajes importantes que contribuyen a crear un laberinto de relaciones personales muy sugestivas y, sobre todo, realistas.

Algunos capítulos olvidas completamente que Misaki es un vampiro; olvidas que estás ante un manga de misterio porque tienden a centrarse en el día a día, en pequeños sucesos ordinarios, en los sentimientos. Todo contado con una sencillez encantadora. El dibujo es clásico, casi minimalista; se pueden distinguir rastros de lápiz.

Lo considero estupendo para aquellos que no sean muy afectos a lo sobrenatural porque, a pesar de que está enclavado en ese género, es un manga tierno y profundo. Tiene momentos realmente inolvidables sin una sola gota de afectación. Todo es conducido con calma y sosiego, a pesar de que se presencian y conocen auténticos dramas. No aburre ni empalaga porque el autor supo cómo jugar sus cartas, desgranando cuidadosamente toda la información de los personajes y desarrollando las tramas con sinuosidad. Reconozco que a veces se me hacía algo lento, pero es que el ritmo del manga es apacible… ¡hasta en las escenas de acción!

Un manga hermoso de verdad pero desgraciadamente inconcluso.

bloodalone2

Buenos días, me piro a la piltra. またね!

Niimurae Metamorphoseon

Antes debería haber hecho esta reseña… pero como soy un poco (bastante) tarambana, se me ha ido pasando de manera imperdonable. Cuando salió publicado Henshin, lo compré inmediatamente y absorbí cual esponja. Tenía además muchas ganas de que Niimura me lo firmara porque oportunidades iba a tener, pero las circunstancias no me acompañaron en absoluto. Cuando pasó por mi ciudad me encontraba en Vietnam (con un brote de sarpullidos apocalípticos debo añadir, PUTO CALOR); y la siguiente ocasión más o menos factible, que habría sido en el Salón del Manga de Barcelona (aunque creo que no firmaba libros), andaba esos días de conciertos hasta las cejas. La frustración que he generado por ello ha sido de dimensiones ciclópeas. Pero ya me resarciré, ya… algún día, espero. Por cierto, lamento el titulaco de la entrada, pero es que los de clásicas somos un poquito asín. No es que se me haya ido el perol ya de manera absoluta (que podría ser también); Henshin significa transformación y he aquí que mi cabecita repleta de conocimientos inútiles, lo ha relacionado con otras metamorfosis más antiguas, las de Ovidio o Apuleyo.

Esta es mi gata Isis que tiene la curiosa costumbre de abrazar libros y mearse  en mi cama cuando tardo en cambiarle la arena
Esta es mi amiga Isis que tiene la curiosa costumbre de abrazar libros y mearse en mi cama cuando tardo en cambiarle la arena. También le gusta cazar palomas y desparramar las hojas de té por toda la casa.

Henshin, que no es la primera obra ni muchísimo menos de este autor, es uno de mis mangas favoritos de este pasado 2014. Y sí, es un manga. De cabo a rabo, aunque el arte pueda despistar a algunos. Se trata de un volumen que compila diferentes relatos autoconclusivos e independientes entre sí; cada uno de ellos con un final bastante despejado. Son como pequeños fragmentos en movimiento de la vida de sus protagonistas, extirpados con pulcritud y formando un mosaico dispar con el nexo común de la especial mirada de Niimura. Y esa visión, aunque las historias tengan un aroma inequívocamente nipón, es occidental; lo que ofrece un análisis del país aguzado y sereno.

Las temáticas que se tratan son muy variadas; hay algo de autobiografía, realismo mágico, slice of life, super-héroes, qué sé yo. Heterogéneo a tope; algunas historias son muy divertidas, otras introspectivas, unas sorprenden y otras son crueles. Hay vituperios muy elegantes xD a la sociedad japonesa (Las mentiras están más que vetadas), poesía sin necesidad de palabras (La primera nevada) o reflexiones bastante duras (Merci). Las pinceladas escatológicas sueltas, por ejemplo, me encantan, pero es que soy un poco soez yo en el fondo. En general son cuentos muy cercanos con un poso de ternura en los que es fácil sumergirse a pesar (y no es pesar, en realidad es virtud) de su sencillez formal. En escasas páginas y a veces sin casi letra, Niimura bosqueja con precisión sus cuentos y personajes. Toda una hazaña.

Henshin

Hay mucha capacidad de observación y sensibilidad en Niimura, está claro; ha creado una obra sutil pero muy directa también. Henshin es a ratos candoroso y a ratos insolente, pero de lectura espiritosa sin duda.

El dibujo, nada que ver con el estilo convencional de los mangas comerciales, es AMOR. Adoro esos trazos aparentemente desmañados, infantiles; pero concisos, dinámicos y muy elocuentes. Parece que vayan a saltar de las páginas; hay viveza y frescura. También tengo claro que este manga no es para todo el mundo, aunque en general resulte completamente accesible. Solo prejuicios muy arraigados pueden impedir disfrutar de este tebeo. Como diría mi querida mamá, c’est trop bien, trop génial! Y eso. Que muy bien este manga, coño, que lo leáis.

Para los que quieran más información: los capítulos de Henshin se fueron publicando inicialmente en Ikki, perteneciente a Shogakukan. Para un mangaka no nacido en Japón eso es una proeza casi inconcebible, pero aquí tenemos a Ken Niimura que lo ha logrado para alegría de todos. ¡Buen trabajo, chavalote!

henshin2

Podría haber hecho una entrada más larga, pero son más de una docena de relatos, cada uno el esbozo de un diminuto universo contenido, y habría sido alargar el tema de manera innecesaria. Lo que se debe hacer con Henshin es gozar, esta mini-reseña es más que suficiente para presentar la obra.

Y sí, lo habéis adivinado: me voy a dormir. Buenos días.

冬 2

Here I go again. Después de comentar sobre los estrenos, vamos a enzarzarnos en las continuaciones de anime otoñales. Generalmente este tipo de apreciaciones tienen un interés casi anecdótico, porque internet está a rebosar de ellas entre otras cosas; pero no voy a negar que es una buena manera de ordenar las ideas y siempre es interesante (y se aprende un montón) leer las percepciones de otras personas. Las mías son unas más, simplemente.

"Invierno en Nikko (Jyogyodo)" de Kiyoshi Saiton (1969)
“Invierno en Nikko (Jyogyodo)” de Kiyoshi Saito (1969)

Parasyte -the Maxim-

寄生獣 セイの格率

Habiendo rebasado ya el ecuador de la serie, esperaba una evolución de los acontecimientos algo más rápida. Me sigue pareciendo una serie fabulosa pero como todo, nada es perfecto.  Me habrían gustado más concesiones a lo grotesco, por ejemplo. Los dos personajes femeninos principales (Murano y Kana) me estaban poniendo ya un poquito de los nervios; desperdiciadas por completo en muchos aspectos al enfocarlas únicamente en el plano sentimental. Qué hastío, joder. No estoy pidiendo un ejército de Ellen Ripleys, pero sí un poquito más de imaginación en el anime. Así que por un lado ha sido un alivio que las hayan relegado… pero habrá más Murano, desde luego. Menudo paquete de tía. Por lo demás, resulta muy estimulante observar cómo los parásitos van asimilando características humanas y viceversa; Reiko de hecho me parece el personaje más interesante de todos, con un afán de conocimiento y experimentación admirables, valentía y gran inteligencia. Aunque sea todavía una auténtica psicópata incapaz de empatizar… ¡pero ya empieza a reírse! Aunque sea con la desgracia ajena, claro. Ese es un rasgo completamente humano, señores, el ser un hijoputa. Lástima que… vale, no spoilers. A Migi, por supuesto, también le está sucediendo algo similar. Ahora deseo que la serie coja más ritmo; espero la llegada de Uragami con ansiedad.

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Shirobako

Capítulo decimocuarto y pensaba sinceramente que me encontraría ya cerca de estar hasta las narices de esta serie. De momento la estoy disfrutando a gusto. Es una serie relajada y sin altibajos; sigue a su marcha y ofreciendo cada semana la retahíla de contrariedades y pequeños éxitos del negocio del anime. La fórmula parece que todavía no ha alcanzado su límite de elasticidad. Es un producto bastante inocuo y a ratos se me hace un pelín anodina, pero eso me suele ocurrir con muchos slice of life. Continuaré viéndola, aunque no es una serie que emocione ni a la que haya cogido cariño. Vamos, que no pienso esforzarme; a la mínima que me empiece a aburrir la abandonaré sin remordimientos.

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Akatsuki no Yona

暁のヨナ

Tras haber visto hasta el capítulo catorce, sostengo que me parece una buena serie. Cada episodio está bien desarrollado, tiene una animación más que decente e incluso el opening me ha resultado cautivador con esa épica tan académica. Aunque este anime yo lo relacionaba con Saiunkoku Monogatari porque tangencialmente poseen cosas en común, me ha alegrado enormemente confirmar que NO, no se parecen en casi nada. El género de aventuras siempre me entusiasma… pero. Son mis peros, que conste, mis objeciones personales. Y es que me pasa un poco como con Shirobako. No me emociona. Los reverse harem me suelen cargar bastante para empezar. Y eso que los personajes hasta ahora considero están maravillosamente esbozados. Pero son prototipos demasiado reconocibles.  El argumento también es pronosticable; puedo ver los raíles de la historia, al lugar que conducen. La arquitectura de la serie tampoco es para nada original; me pongo a calcular cuántos capítulos utilizarán para el reclutamiento de los otros dragones, que me repatea ver al pobre de Hak friendzonear, que tengo ganas de aplastar la ardillita esa de los huevos… cosillas así (lo sé, doy pena). Esto no es nada bueno, porque me impide centrarme en lo que es el viaje en sí, que es lo que importa. Por supuesto que he tragado multitud de animes que para nada me han parecido frescos o innovadores, que he advertido de inmediato su dirección; no obstante aún así, he logrado concentrarme en la historia. Y muchos de esos animes eran infinitamente peores que Akatsuki no Yona de largo. Pero no los percibía tan evidentes, siempre surgían elementos aunque fueran terriblemente estúpidos que distraían mi atención. Aquí apenas lo consigo, y quizás sea porque es una serie tan clásica que no acabo de conectar con ella; y mejor no entro en el tema de la suspensión de la incredulidad. Ah, y Yona es una miaja Mary Sue de la vida, ¿eh? (no las aguanto), echo de menos personajes femeninos de sustancia aquí, que las mujeres son la mitad de la población del planeta, por Luzbel.

¿Voy a continuar viéndola? No lo sé. Proseguiré con un par de episodios más y si continúo queriendo descabezar a la ardilla para dársela de comer a mi gata, me rendiré definitivamente. Soy consciente de que es una serie bonita de aventuras, epopeya, magia, romance y demás. Pero no todos estamos cortados por el mismo patrón. Si fuera así el mundo también sería muy aburrido.

yona

Shigatsu wa Kimi no Uso

四月は君の嘘

Sobre esta serie he leído tantas pestes y a la vez tantas alabanzas desmedidas que da la sensación de que casi nadie la entiende del todo. Y no es que sea una obra intrincada. Pero da igual. Seguramente yo tampoco haya logrado comprenderla. Pero desde el agujero de mi intelecto, solo puedo decir que amo este anime. Todas las semanas me tiene pendiente y la hermosa animación me absorbe. Si no gusta la música, si no gustan los vericuetos psicológicos y si no gustan los dramas, evidentemente esta serie no es para ti. Y si te gustan todos esos ingredientes y aún así no te has hecho con ella, seguramente se deba a que esperabas otra cosa. Porque no es un anime especialmente novedoso, para qué engañarnos. Pero al contrario de lo que me ha pasado con Akatsuki no Yona, conecté con Shigatsu de manera inmediata. Y no me ha decepcionado hasta ahora en ningún capítulo. La música y yo: nada más que decir. Cierto que lo de la enfermedad de Kaori me da bastante miedo porque dos dramas (y este último ya de la hostia porque lo vamos a presenciar en vivo y en directo) ya me parece tirar demasiado de la cuerda. Pobre Arima, joder, salir de una para meterse de cabeza en otra. Una pequeña tregua, ¿no? Pero lo bueno que tiene de todas formas es que, a pesar de la carga dramática, no es ni cursi ni pastelosa. Y de momento tampoco excesivamente lacrimógena. Al menos desde mi perspectiva, pero a lo mejor es que tengo la sensibilidad de un tablón de cochiquera, que también puede ser. Tampoco quiero prodigarme demasiado hablando de este anime porque el amor que siento hacia él me hace imprudente y tengo la mosca detrás de la oreja por lo que he comentado antes. ¡Me dolería tanto una decepción! Aunque no sería la primera vez. Para mí, hasta el capítulo 13, es una serie memorable, bien articulada y con una temática detrás verosímil y atractiva. Seguiré viéndola, por supuestísimo, y si cuando acabe tengo que cagarme en San Pedro Bendito, pues lo haré, cojona.

shigatsu2

A dormir.

音楽

Hace ya un tiempo Froaude tuvo la imprudente ocurrencia de sugerirme una entrada dedicada a mis OP favoritos del anime. Eso sería como despertar a Cthulhu de su profundo sueño delante de las mismísimas puertas de R’lyeh. Parafraseando al famoso mago, ¡corred, insensatos! MUAHAHAHAHAHAHA!!!!

Bueeeeeno, tampoco es para tanto. Pero después de estarle dando vueltas, con sinceridad, hay MUY pocos openings que realmente me hayan gustado de verdad. Ya no me meto en los planos, edición, etc. porque un OP es como un pequeño planeta; un mini-videoclip donde se presenta la serie. Debe aspirar a ser lo más atrayente posible y sintetizar el espíritu del anime. Por eso en teoría se intenta cuidar al máximo… pero a mí no me suelen ganar por ahí. Si hubiera tenido que depender de los openings, no habría llegado a ver ni tres series en toda mi vida. Muchas de mis favoritas las habría mandado a escaparrar directamente. Y el motivo es principalmente musical. Ya me desfogué un poquillo en la entrada Doremifasolasido, así que no insistiré más; por eso mismo en vez de hacer una selección de OPs, lo que voy a confeccionar es una lista de mis piezas predilectas aparecidas en la animación japonesa. En general. Así mi perspectiva se amplía, de otra forma me habría resultado imposible. No va a dejar de ser una lista bastante chorra y basada en mi visión personal, pero bueno, de eso va este blog, de mi perspectiva de todo este mundillo.

El orden no es indicador de nada, aviso. Y son solo 5, no os voy a torturar en exceso.

"Joven doncella con koto" de Katsushika Hokusai (ca. 1800)
“Joven doncella con koto” de Katsushika Hokusai (ca. 1800)

Ghost in the shell (1995)

M01 I – Making of Cyborg

Kenji Kawai

El compositor es uno de los buenos, tiene tras sus espaldas trabajos para Ranma 1/2, Miyu, Ringu, Death Note o Barakamon. Y esta pieza creo que es una de las más valoradas y especiales que se han hecho jamás. Todo el puto mundo la conoce porque ya es un CLÁSICO, con mayúsculas, sí. Esa coral, cantando en jôdai nihongo y con reminiscencias del folclore búlgaro (no es broma, suena a eso), aporta una fuerza tremebunda a un tema de esencia tribal y solemne. La percusión, que diría incluye tambores taiko, potencia ese aire primario. Los arreglos son sobrios y elegantes, ofreciendo como resultado una composición de gran simplicidad y vigor contenido. El contraste de su sonido tradicional Min’yô con la sci-fi distópica y cyberpunk de la película hace que TODO encaje de manera perfecta.

Inuyasha (2000-2004)

Omoi no Hate ni

Kaoru Wada

Kaoru Wada es otro de los compositores de bandas sonoras de anime que más me gustan y que ha sabido unir sabiamente la sinfonía clásica occidental con la tradición japonesa. Esta pieza aparece en la serie en momentos especialmente emotivos y tiene una fuerte carga sentimental vinculada al movimiento romántico, sobre todo a obras de Wagner o Liszt. La melodía principal es pasional y tierna, de raíces claramente orientales y muy pegadiza. Es necesariamente breve, si se alargara más acabaría haciéndose asquerosamente sensiblera y perdería su punto de espontaneidad. Una versión únicamente de piano, sin la orquestación, también habría sido interesante escucharla, sonaría más a Chopin. Tendré que mirar si existe alguna partitura al respecto.

Kuragehime (2010)

Koko Dake no Hanashi

Chatmonchy

Chatmonchy tienen la típica formación de power trio pero musicalmente más orientado a la vertiente indie-rock (sonido Fender a saco… aunque el ampli de la guitarrista parece un George, canelita en rama). La voz es de las que me sacan de quicio, idiotoide y aflautada, pero nada melosa y cortante; en conjunto aporta energía a la canción y guía una melodía que evoluciona de manera sorprendente. Los cambios de ritmo y contratiempos son espectaculares, y la guitarra simple pero muy efectiva. Es una composición típica del rock alternativo de los 90’s americano, emparentada con bandas como The Posies o Veruca Salt pero sin acercarse a sonidos tan gruesos. Me encanta que SEPAN tocar sus instrumentos, parece una gilipollez, pero es más raro de lo que parece. Este tema de aire adolescente aparentemente ingenuo esconde más garra de la esperada. Acertaron de pleno al seleccionarla como OP de Kuragehime, porque la serie es también eso: una melodía indie-pop con agridulces arrebatos de furia.

Aku no Hana (2013)

Hana

Asa-Chang & Junray

La canción en realidad es del año 2001, pero fue escogida para ser remezclada e incluida en el ending. La versión original, que es con la que yo me quedé alucinando, solo aparece en el episodio 7 en uno de los momentos más épicos de la serie además. Es hipnótica y arrítmica total. Las voces dobladas que recitan (no cantan), los dramáticos violines que canalizan el leitmotiv, el exótico tabla, los puntuales efectos… todo hace que resuene en una sencillez enigmática y extraña. Es imposible definir esta música y reconozco que no es para todos los públicos, pero es su rareza dulce y misteriosa la que la hace tremendamente especial. Asombroso.

Kimi ni Todoke (2010)

Kimi ni Todoke

Tanizawa Tomofumi

Típica canción pop con una melodía M-A-R-A-V-I-L-L-O-S-A. No me suelen gustar los temas tan descaradamente comerciales, pero, ¡es que está muy bien construida esta canción! La voz, a pesar de que Tanizawa Tomofumi es contratenor (no me gustan las voces agudas, joder) es agradable, no chirría, fluye con una suavidad brillante y el timbre es realmente bonito. Lo único que me molesta, aunque lo perdono por completo, son esos arreglos recargados de sintetizador (blegh). Brindan al tema una textura de merengue que no le hace falta. Bastante dulzona es la melodía de por sí. Con más presencia del piano el resultado habría sido más seriote, pero mucho más ligero. En ocasiones menos es más. No obstante es una composición que me encanta, y el trémolo que tiene la guitarra es genial (¡se debería oír más, carajo!). Adoro los trémolos, pertenezco al partido A.T.E.A.: “Abusemos del Trémolo hasta que Explote el Ampli”. KA-BOOOOOM!!!

¿Hay más canciones y piezas musicales que me gusten? Pues sí, unas pocas más y posiblemente que me entusiasmen de la hostia; pero ahora mismo no me acuerdo y por la salud cerebral de los que estáis leyendo esto, no voy a eternizarme. Cinco son cinco.

Me voy a dar un atracón de lichis. Jaa ne!

Este invierno se presenta bastante esmirriado en lo concerniente a nuevos animes con un mínimo de atracción, pero es algo que se barruntaba hace semanas. Todo lo que me interesaba ya se ha estrenado, le he echado un vistazo y algunas series han conseguido captar mi atención (por supuesto) y otras pues… no tengo ni repajolera idea de qué esperar. Ni si tendré la paciencia para continuarlas. Pero esto siempre funciona así.

"Nieve en el templo Kamigamo, Kioto" de Takeji Asano (1953)
“Nieve en el templo Kamigamo, Kioto” de Takeji Asano (1953)

 Rolling☆Girls

ローリング☆ガールズ

Inicialmente no tenía planeado verla, pero después de leer buenas referencias en diferentes webs y blogs, pensé: why not? tampoco pierdo nada. Y la verdad, no puedo decir que me haya decepcionado. Tampoco me ha encandilado, pero es solo un primer capítulo y posee ingredientes que me gustan bastante: trazas tokusatsu, batallas shounen style con andanadas de hostias, orgías culinarias, mi té favorito (matcha) y guión descabellado. Suficiente para satisfacer mi sistema límbico. Desconozco si acabará aburriéndome, pero si la dosis de insensateces permanece estable, seguramente la llegue a disfrutar mucho. Rolling Girls es como un chicle de fresa ácida, una bomba pop que confío no pierda el sabor demasiado rápido.

rolling girls

Kamisama Hajimemashita 2

神様はじめました◎

Es uno de los animes que esperaba con más cariño porque a pesar de que se trata de un shoujo mondo y lirondo, es su arquetipo perfecto. Tiene hasta esa característica tan exasperantemente shoujesca (toma palabro, jojo) de tropecientosmil capítulos de manga. Pero lo amo igualmente. De momento tengo vistas dos entregas y, aunque han fusilado un montón de episodios del tebeo y la evolución del argumento me esté pareciendo ligeramente apresurada, no me quejo. Es un anime sencillo, campechano y directo; no hay que pedirle más porque ahí reside también su virtud. Si continúa esta senda, se convertirá en una de las series entrañables de la temporada… que no van a sobrar precisamente.

kamisama 2

Durarara!! x2 Shou

デュラララ!!×2 承

La primera temporada me gustó muchísimo, y este episodio inicial de la segunda aparenta proseguir con la misma atmósfera cool y bien trabajada de la anterior. Pero nunca se sabe qué nos puede deparar el destino, teniendo en cuenta además que su emisión se va a prolongar hasta el invierno de 2016 al estar dividida en tres partes. Es muy pronto para sacar conclusiones. ¿Primer capítulo? Ha sido un reencuentro estupendo; me ha servido para percatarme de cuánto he añorado esta serie y a sus personajes. Veremos qué pasa a partir de ahora.

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Yuri Kuma Arashi

ユリ熊嵐

Este meme es por si no se tiene el concepto principal claro. Ikuhara es así. Y no se le puede (ni debe) cambiar. Si no te agrada su filosofía, no veas sus series. Simple.

ikuhara

Yuri Kuma Arashi lo empecé a ver gracias a Jane-san y tras dos capítulos no sé si me gusta o no. Ese opening, que parece sacado de la banda sonora de una peli erótica francesa de los años 70, es un preludio de lo que se avecinaba. Ikuni no es un señor fácil, y eso que es viejo conocido. Buf. Menuda empanada mental de serie. Eso sí, este japonés pervertido ya empieza a oler un poco… los recursos estilísticos que utiliza son los mismos que en animes anteriores. La presencia de Utena, por nombrar lo más evidente, es de escándalo. ¿Podemos hablar de autoplagio? A lo mejor. Desde luego no soy nadie para echarle en cara nada, pero tampoco puedo negar lo que percibo.

no, no es Utena

Un tema tan delirante y absurdo como el de unos ositos kawaii de tiernos gruñidos devorando virginales adolescentes de inclinaciones lésbicas… está hecho para mí. Definitely. Algo tan disparatado y surrealista no lo podía dejar pasar. Esa antítesis representada en la pulcra propuesta visual y la atrocidad de úrsidos engullendo humanos es alucinógena total. Punto para Ikuhara. Me gustaría que el japonés pervertido me sorprendiera… me gustaría. Pero el diseño de las niñas me revuelve bastante el estómago. Sinceramente, no sé qué cojones pensar todavía de la serie. Es pronto. Voy a continuar con ella, aunque con 12 episodios dudo que su desarrollo vaya a ser de la complejidad a la que nos tiene Ikuni acostumbrados. Probablemente quede todo en una bizarrada vacía, pero al menos me dejaré deslumbrar un rato… si aguanto, claro.

bears

Death Parade

デス・パレード

Es uno de los animes más esperados de esta temporada invernal. Y no porque sea época de vacas flacas, su interés es intrínseco ya que viene precedido por Death Billiards.  Me dejó muy buen sabor de boca aunque con muchas incógnitas… de diferentes clases además.

El episodio número uno ha colmado las expectativas aunque haya resultado ser una reiteración de las ideas expuestas en el corto. No obstante tiene todo el sentido del mundo ya que no deja de ser un capítulo-presentación. No sabemos si habrá un argumento principal complementado con subtramas autoconclusivas (esa sería una de las opciones lógicas), ni sabemos qué es ese lugar, qué hacen los que ahí ¿trabajan?, ¿habitan?, no sabemos casi nada. Internet es un hervidero de especulaciones, pero por lo menos nadie duda de que la ejecución técnica será competente (Madhouse warranty). Por mi parte continuaré viéndola ya que su planteamiento general promete: una exposición diáfana de los claroscuros de la mente humana, de la escala de grises en la que vivimos. Ojo, un terreno pantanoso donde la moralina es muy fácil se infiltre (eso no molaría nada). Espero que no defraude, porque elijo dejarme llevar. In Death Parade we trust!

death parade

Dentro de unos días haré un repaso a las series otoñales que prosiguen y han sobrevivido a mis chifladuras. También comentaré algo de la que he agregado a mi lista tardíamente: Akatsuki no Yona.

I’m so fuckin’ sorry pero… Garo se me ha atragantado de la muerte y para despistados: no sigo Aldnoah Zero porque no me da la gana, me parece una serie FEA. Y ya está.

No haré repaso semanal de las series; como ya hice en la temporada de otoño, cuando estén a punto de finalizar escribiré mis habituales pajas mentales y prau.

Buenos días, buenas tardes, buenas noches. Me piro a descansar. Hasta más leer.

Los pasos livianos de Hearn

En la entrada sobre Miyu, Yoanyul me comentaba el otro día que todo lo relacionado con el folclore y la mitología del mundo le gustaba mucho, así que me he animado a escribir sobre el autor que me introdujo precisamente en la selva enmarañada y fascinante del folclore japonés. No era un escritor nacido en el país, sino un europeo cuya vida personal bien merecería además un biopic… porque fue de lo más intensa. Me refiero a Lafcadio Hearn (1850-1904) y al primer libro que leí de él: Kwaidan o historias y estudios de cosas extrañas (1904).

Como voy a empanarme un poco hablando de literatura, aviso que no tocaré el tema de los animes ni los mangas. Tampoco va a ser un post tan denso como el que dediqué al Hyakunin Isshu, más bien un ejercicio de nostalgia hacia un creador al que tengo especial cariño.

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¿Por qué no levanta la mirada Hearn? Yo sé la razón…

Hearn nació en la isla jónica de Lefkada. Por eso le encasquetaron esa hermosura de nombre: LAFCADIO. Su padre era médico militar irlandés y su madre griega. A no mucho tardar, se trasladaron a Dublín pero su padre fue destinado a las Antillas y, tras unos larguísimos avatares de auténtico folletín que lo llevaron hasta la península de Crimea, terminó solicitando el divorcio a su mujer. Esta, que a esas alturas ya había regresado a Grecia, se volvió a casar y nunca más volvió a ver ni a Lafcadio… ni a su hermano. Hearn había sido abandonado al cuidado de una tía galesa, que a su vez lo envió a un colegio de un pueblo de Francia para fortalecer su catolicismo. Cosas de esos tiempos. El pobrete de Lafcadio tuvo una infancia bastante solitaria, marcada por el trauma de la deserción de sus progenitores y, para más inri, perdió en una pelea escolar su ojo izquierdo que junto a una galopante miopía, acrecentaron sus complejos e inseguridades. ¿Me seguís hasta aquí, verdad? Pues aún hay mucho más.

Con 19 años marchó a Estados Unidos (no consiguieron que se metiera a cura) para trabajar como periodista. Así lo hizo en diversas publicaciones. De una fue incluso despedido por mantener una relación sentimental con una mujer de color, todo un escándalo bochornoso en la época, por supuesto; pero eso no le impidió seguir aplicándose y destacar como cronista y escritor de la fracción de realidad marginal y menos amable, desde perspectivas diferentes a las del hombre blanco. Durante los diez años en los que residió en Nueva Orleans llegó a tratar temas tan extraños como el Vudú. Y no solo su ocupación periodística tenía buena reputación, se hizo un prestigioso traductor de español y francés; su labor con los trabajos de Guy de Maupassant son considerados todavía excelentes. Pero nuestro amigo Lafcadio empezaba a cansarse ya de la mentalidad y costumbres norteamericanas, así que decidió irse a vivir a Japón. Lo normal.

Lafcadio_Hearn

Y a Japón que se fue, como corresponsal de The Harper’s Magazine, a un país recién abierto al resto del mundo después de siglos de aislamiento y todavía sumido de facto en la Edad Media. Experimentó en vivo y en directo los primeros años de la Era Meiji. Casi nada. Pero muy pronto, harto de que le recortaran y manipulasen los artículos que escribía, se despidió. Así que, con la ayuda del eminente japonologista Basil Hall Chamberlain, consiguió un empleo como profesor de inglés (logrando luego la cátedra en la Universidad de Tokio), se estableció en Matsue, se convirtió al budismo, contrajo matrimonio con la hija de un samurai arruinado e, incluso adoptó el apellido de su esposa, naturalizándose japonés. Su nuevo nombre: Koizumi Yakumi.

Y es allí, por fin, al otro lado del mundo, donde realmente comienza a asentar su carrera literaria y vida personal; fundando una familia y encontrando la estabilidad y afecto que tanto había echado en falta durante su infancia y adolescencia.

Lafcadio Hearn con su hijo Kazuo y esposa Setsu
Lafcadio Hearn con su hijo Kazuo y esposa Setsu

Las obras que escribe dedicadas a su nueva patria son diversas, van desde estudios sobre la vida privada japonesa, el budismo, las vivencias de las clases bajas en las ciudades emergentes de esa época; hasta misceláneas y aproximaciones a la compleja cultura del país, haciéndolas más accesibles para el lector europeo y americano.

Pero sobre todo, hace especial hincapié en el mundo sobrenatural, con 4 libros dedicados a la temática: In Ghostly Japan (1899), Shadowings (1900), Kottô: Being Japanese Curios, with sundry sobwebs (1902) y Kwaidan: Stories and Studies of Strange things (1904) junto a decenas de relatos del estilo desperdigados en varias compilaciones.

No es de extrañar que el elemento maravilloso o mágico aparezca tan a menudo en la obra de Lafcadio Hearn. El escritor trabajó como un auténtico folclorista, y al recoger la sabiduría popular, se encontró con todos estos elementos fabulosos y extraordinarios que chocan en cierta manera con la mentalidad Occidental.

¿Por qué? 

En Japón, y en general en todo el Lejano Oriente, la presencia de seres fantásticos posee una carga de realidad que no es frecuente en los relatos occidentales. Esto no quiere decir que por las calles de Osaka o Nagasaki uno vaya a toparse con un dragón o cientos de kitsune correteando, sino que, más allá de las leyendas y de las creencias populares, los seres fantásticos trasmiten la idea original que les dio vida y, por tanto, su presencia sigue siendo válida en una sociedad que los necesita para examinarse y analizarse. Esta apreciación de la realidad viable y creíble del mundo fantástico, suprime las fronteras genéricas que en Occidente utilizamos para agrupar los distintos tipos de relatos. Y es esencial comprender que, para acercar Japón a Occidente, hay que conocer a sus yôkai, a sus kami, porque forman parte profundamente de su idiosincrasia e identidad.

Y uno de los primeros occidentales que se esforzaron por acercar la literatura y folclore japoneses a Occidente fue nuestro protagonista de hoy. Pero no fue el único, ya que en otros ámbitos y movimientos artísticos de la época como el Modernismo, la Secesión Vienesa, Postimpresionismo, etc., encontramos ese gusto por el escapismo, lo exótico, lo oriental, también concretamente por Japón utilizándose el término japonismo; hallándose esta tendencia en artistas como Van Gogh, Gustav Klimt, Alphonse Mucha, Aubrey Beardsley o en la misma música con la ópera de Puccini Madame Butterfly.

"La japonaise" de Claude Monet (1876)
“La japonaise” de Claude Monet (1876)

Pero regresemos a Hearn. A Hearn y al libro que me acercó a su literatura, Kwaidan o historias y estudios de cosas extrañas. En el prólogo el mismo Lafcadio explica que se trata de una recopilación de cuentos populares extraídos a su vez de antiguos libros japoneses como el Yaso-Kidan o el Hyaku-Monogatari, siendo algunos de estos relatos de origen chino; lo que tampoco tiene nada de particular, ya que durante nuestra Alta Edad Media occidental, las relaciones entre Japón y sus países vecinos eran más o menos fluidas. No obstante, casi todos estos relatos procedían de la tradición oral y los recogió de campesinos o alumnos que conocían estas viejas historias.

Lafcadio Hearn no eligió al azar el nombre de su libro, Kwaidan. Se trata de la palabra Kaidan 怪談, que designa un relato oral dedicado a espíritus extraños. No es de uso moderno, sino que remite a una época pasada, anterior incluso a la era Edoson cuentos del viejo Japón que perviven en el presenteKaidan Kwaidan, como Hearn seleccionó (es un arcaísmo que refuerza la noción de antigüedad), consta de 17 relatos cortos donde diferentes criaturas como yûrei yôkai, todos provenientes del shinto y del budismo, son protagonistas junto a seres humanos de experiencias marcadas por el karma. Están escritos con un estilo depurado y cristalino, que impresiona por su sencillez reflejando totalmente el espíritu humilde de la historias. El resultado es de una elegancia radiante.

Es curioso que, a pesar de todo el afán que Lafcadio Hearn puso en reunir el folclore y la cultura de Japón, no aprendió a hablar ni a escribir del todo el idioma. Y a lo largo del s. XX fue criticado por exportar una imagen del país poco realista y extravagante. Sin embargo, no hay que obviar el contexto socio-cultural en el que vivió este autor; a pesar de las predilecciones estéticas de su tiempo, sus apreciaciones y labor compiladora siguen siendo valiosas y, ante todo, se pueden seguir disfrutando estupendamente.

Yuki-Onna del "Volumen ilustrado de los cien demonios" de Sawaki Shûshi (1737)
Yuki-Onna del “Volumen ilustrado de los cien demonios” de Sawaki Shûshi (1737)

Mis cuentos favoritos son la Historia de Ô-Tei, Yuki-Onna y la Historia de Aoyagi. No porque crea que son mejores, es que su argumento me gusta más. Solo es una mera cuestión de preferencias personales, en realidad todos me parecen soberbios y a lo mejor a ti, que has conseguido llegar milagrosamente hasta aquí después de toda esta soberana tralla, cuando los leas, prefieras otros distintos.