Los pasos livianos de Hearn

En la entrada sobre Miyu, Yoanyul me comentaba el otro día que todo lo relacionado con el folclore y la mitología del mundo le gustaba mucho, así que me he animado a escribir sobre el autor que me introdujo precisamente en la selva enmarañada y fascinante del folclore japonés. No era un escritor nacido en el país, sino un europeo cuya vida personal bien merecería además un biopic… porque fue de lo más intensa. Me refiero a Lafcadio Hearn (1850-1904) y al primer libro que leí de él: Kwaidan o historias y estudios de cosas extrañas (1904).

Como voy a empanarme un poco hablando de literatura, aviso que no tocaré el tema de los animes ni los mangas. Tampoco va a ser un post tan denso como el que dediqué al Hyakunin Isshu, más bien un ejercicio de nostalgia hacia un creador al que tengo especial cariño.

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¿Por qué no levanta la mirada Hearn? Yo sé la razón…

Hearn nació en la isla jónica de Lefkada. Por eso le encasquetaron esa hermosura de nombre: LAFCADIO. Su padre era médico militar irlandés y su madre griega. A no mucho tardar, se trasladaron a Dublín pero su padre fue destinado a las Antillas y, tras unos larguísimos avatares de auténtico folletín que lo llevaron hasta la península de Crimea, terminó solicitando el divorcio a su mujer. Esta, que a esas alturas ya había regresado a Grecia, se volvió a casar y nunca más volvió a ver ni a Lafcadio… ni a su hermano. Hearn había sido abandonado al cuidado de una tía galesa, que a su vez lo envió a un colegio de un pueblo de Francia para fortalecer su catolicismo. Cosas de esos tiempos. El pobrete de Lafcadio tuvo una infancia bastante solitaria, marcada por el trauma de la deserción de sus progenitores y, para más inri, perdió en una pelea escolar su ojo izquierdo que junto a una galopante miopía, acrecentaron sus complejos e inseguridades. ¿Me seguís hasta aquí, verdad? Pues aún hay mucho más.

Con 19 años marchó a Estados Unidos (no consiguieron que se metiera a cura) para trabajar como periodista. Así lo hizo en diversas publicaciones. De una fue incluso despedido por mantener una relación sentimental con una mujer de color, todo un escándalo bochornoso en la época, por supuesto; pero eso no le impidió seguir aplicándose y destacar como cronista y escritor de la fracción de realidad marginal y menos amable, desde perspectivas diferentes a las del hombre blanco. Durante los diez años en los que residió en Nueva Orleans llegó a tratar temas tan extraños como el Vudú. Y no solo su ocupación periodística tenía buena reputación, se hizo un prestigioso traductor de español y francés; su labor con los trabajos de Guy de Maupassant son considerados todavía excelentes. Pero nuestro amigo Lafcadio empezaba a cansarse ya de la mentalidad y costumbres norteamericanas, así que decidió irse a vivir a Japón. Lo normal.

Lafcadio_Hearn

Y a Japón que se fue, como corresponsal de The Harper’s Magazine, a un país recién abierto al resto del mundo después de siglos de aislamiento y todavía sumido de facto en la Edad Media. Experimentó en vivo y en directo los primeros años de la Era Meiji. Casi nada. Pero muy pronto, harto de que le recortaran y manipulasen los artículos que escribía, se despidió. Así que, con la ayuda del eminente japonologista Basil Hall Chamberlain, consiguió un empleo como profesor de inglés (logrando luego la cátedra en la Universidad de Tokio), se estableció en Matsue, se convirtió al budismo, contrajo matrimonio con la hija de un samurai arruinado e, incluso adoptó el apellido de su esposa, naturalizándose japonés. Su nuevo nombre: Koizumi Yakumi.

Y es allí, por fin, al otro lado del mundo, donde realmente comienza a asentar su carrera literaria y vida personal; fundando una familia y encontrando la estabilidad y afecto que tanto había echado en falta durante su infancia y adolescencia.

Lafcadio Hearn con su hijo Kazuo y esposa Setsu
Lafcadio Hearn con su hijo Kazuo y esposa Setsu

Las obras que escribe dedicadas a su nueva patria son diversas, van desde estudios sobre la vida privada japonesa, el budismo, las vivencias de las clases bajas en las ciudades emergentes de esa época; hasta misceláneas y aproximaciones a la compleja cultura del país, haciéndolas más accesibles para el lector europeo y americano.

Pero sobre todo, hace especial hincapié en el mundo sobrenatural, con 4 libros dedicados a la temática: In Ghostly Japan (1899), Shadowings (1900), Kottô: Being Japanese Curios, with sundry sobwebs (1902) y Kwaidan: Stories and Studies of Strange things (1904) junto a decenas de relatos del estilo desperdigados en varias compilaciones.

No es de extrañar que el elemento maravilloso o mágico aparezca tan a menudo en la obra de Lafcadio Hearn. El escritor trabajó como un auténtico folclorista, y al recoger la sabiduría popular, se encontró con todos estos elementos fabulosos y extraordinarios que chocan en cierta manera con la mentalidad Occidental.

¿Por qué? 

En Japón, y en general en todo el Lejano Oriente, la presencia de seres fantásticos posee una carga de realidad que no es frecuente en los relatos occidentales. Esto no quiere decir que por las calles de Osaka o Nagasaki uno vaya a toparse con un dragón o cientos de kitsune correteando, sino que, más allá de las leyendas y de las creencias populares, los seres fantásticos trasmiten la idea original que les dio vida y, por tanto, su presencia sigue siendo válida en una sociedad que los necesita para examinarse y analizarse. Esta apreciación de la realidad viable y creíble del mundo fantástico, suprime las fronteras genéricas que en Occidente utilizamos para agrupar los distintos tipos de relatos. Y es esencial comprender que, para acercar Japón a Occidente, hay que conocer a sus yôkai, a sus kami, porque forman parte profundamente de su idiosincrasia e identidad.

Y uno de los primeros occidentales que se esforzaron por acercar la literatura y folclore japoneses a Occidente fue nuestro protagonista de hoy. Pero no fue el único, ya que en otros ámbitos y movimientos artísticos de la época como el Modernismo, la Secesión Vienesa, Postimpresionismo, etc., encontramos ese gusto por el escapismo, lo exótico, lo oriental, también concretamente por Japón utilizándose el término japonismo; hallándose esta tendencia en artistas como Van Gogh, Gustav Klimt, Alphonse Mucha, Aubrey Beardsley o en la misma música con la ópera de Puccini Madame Butterfly.

"La japonaise" de Claude Monet (1876)
“La japonaise” de Claude Monet (1876)

Pero regresemos a Hearn. A Hearn y al libro que me acercó a su literatura, Kwaidan o historias y estudios de cosas extrañas. En el prólogo el mismo Lafcadio explica que se trata de una recopilación de cuentos populares extraídos a su vez de antiguos libros japoneses como el Yaso-Kidan o el Hyaku-Monogatari, siendo algunos de estos relatos de origen chino; lo que tampoco tiene nada de particular, ya que durante nuestra Alta Edad Media occidental, las relaciones entre Japón y sus países vecinos eran más o menos fluidas. No obstante, casi todos estos relatos procedían de la tradición oral y los recogió de campesinos o alumnos que conocían estas viejas historias.

Lafcadio Hearn no eligió al azar el nombre de su libro, Kwaidan. Se trata de la palabra Kaidan 怪談, que designa un relato oral dedicado a espíritus extraños. No es de uso moderno, sino que remite a una época pasada, anterior incluso a la era Edoson cuentos del viejo Japón que perviven en el presenteKaidan Kwaidan, como Hearn seleccionó (es un arcaísmo que refuerza la noción de antigüedad), consta de 17 relatos cortos donde diferentes criaturas como yûrei yôkai, todos provenientes del shinto y del budismo, son protagonistas junto a seres humanos de experiencias marcadas por el karma. Están escritos con un estilo depurado y cristalino, que impresiona por su sencillez reflejando totalmente el espíritu humilde de la historias. El resultado es de una elegancia radiante.

Es curioso que, a pesar de todo el afán que Lafcadio Hearn puso en reunir el folclore y la cultura de Japón, no aprendió a hablar ni a escribir del todo el idioma. Y a lo largo del s. XX fue criticado por exportar una imagen del país poco realista y extravagante. Sin embargo, no hay que obviar el contexto socio-cultural en el que vivió este autor; a pesar de las predilecciones estéticas de su tiempo, sus apreciaciones y labor compiladora siguen siendo valiosas y, ante todo, se pueden seguir disfrutando estupendamente.

Yuki-Onna del "Volumen ilustrado de los cien demonios" de Sawaki Shûshi (1737)
Yuki-Onna del “Volumen ilustrado de los cien demonios” de Sawaki Shûshi (1737)

Mis cuentos favoritos son la Historia de Ô-Tei, Yuki-Onna y la Historia de Aoyagi. No porque crea que son mejores, es que su argumento me gusta más. Solo es una mera cuestión de preferencias personales, en realidad todos me parecen soberbios y a lo mejor a ti, que has conseguido llegar milagrosamente hasta aquí después de toda esta soberana tralla, cuando los leas, prefieras otros distintos.

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Autor: Sho-Shikibu

Me gusta el chocolate y matar moscas con un periódico viejo. Resido en los komorebi y practico tsundoku, lo que me entristece a veces.

8 comentarios en “Los pasos livianos de Hearn”

  1. Me ha encantado el articulo. Pobre sujeto que vida tan trágica, pero con un final feliz en el sol naciente. Me encantaría comprarme alguno de sus libros para devorarlos, lastima que soy pobre. Lo mas seguro es que de aquí me ponga ahora mismo a investigar mas de nuestro amigo. Se ve que estas Empapado en la materia, eres todo un erudito! también me dio esa impresión con tu respuesta respecto a mi pregunta del op tokyo ghoul. Mil gracias por la entrada te habrá tomado su tiempo y se aprecia. Saludos!

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  2. ¡Qué tal, Yuanyul! 😀

    Me alegra muchísimo que hayas disfrutado de esta entrada. Lo mío no es precisamente la erudición en estudios orientales (me especialicé en filología clásica en la universidad) pero Japón y el Extremo Oriente fueron para mí desde siempre un imán gigantesco, así que por mis propios medios he intentado informarme todo lo que he podido.

    Reconozco que este tipo de entradas no son muy atractivas, pero se agradece que haya personas que las aprecien 🙂 Tampoco me voy a cebar demasiado y hacerlas frecuentes, pero es que no he podido evitarlo, Hearn es uno de mis héroes en muchos aspectos.

    ¡Gracias por pasarte por aquí y comentar! 😀
    ¡Saludos!

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  3. ¡Interesante entrada! me ha gustado mucho, me dieron ganas de leer los libros de aquel autor, iré a las librerías de aquí o a las bibliotecas para ver si encuentro algún título.

    Reitero cuanto me ha gustado, tus entradas me sirven mucho para aprender y saber más de la literatura (y como estudio algo relacionado con las ciencias no tengo mucho tiempo de aprender de esto que también me atrae 😦 )
    Saludos 😀

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    1. ¡Hola Rizen! 😀

      ¡Qué bien que te haya gustado la entrada! 🙂 No creo que topes con muchos problemas a la hora de leer algo de Hearn, si tienes tiempo échale una ojeada 😉 Creo que por internet hay cosas suyas también que se pueden descargar si usas e-book. Es un autor muy accesible (a pesar de ser decimonónico a saco) y las traducciones en español que he chequeado son bastante respetuosas con su estilo 🙂

      ¡Gracias por pasarte y comentar, como siempre! Hace mucha ilusión encontrar la campanita con el circulito naranja cuando enciendes el ordenador, sobre todo cuando se trata de temas que no son tan conocidos 😀

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  4. Que bonito que después de pasarlo tan mal de este lado del mundo, haya encontrado la paz y una motivación con nuestros amigos nipones 🙂
    Ciertamente es fascinante cómo los japoneses incluyen sus historias y fábulas en el día a día, manteniendo así, la identidad fresca, y respetando lo que vino antes. Mucho que aprender nos queda aún.
    Linda entrada, un abrazo! 🙂

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    1. ¡Muy buenas Joaco! 😀

      Mucha razón tienes, nunca se acaba de aprender sobre Cipango, jajaj, bueno, y de cualquier tema en realidad, pero Japón cuando te pones es un verdadero saco sin fondo 🙂

      De nuevo, muchísimas gracias por pasarte y comentar, la próxima entrada prometo no liarme tanto y meterme de lleno en la nueva temporada invernal de animes, que aunque no he sacado mucho en limpio, alguna cosilla que comentar hay 😉

      ¡Abrazote de vuelta! 😀

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  5. Me ha encantado la entrada !
    Es un autor que en mi vida había escuchado , lo cual me hace notar cuánto falta por descubrir jeje ( menos mal)
    Me ha parecido interesantísimo como escritor y como persona .Luego de esto voy derecho a buscar información sobre Lafcadio 🙂 .

    Por cierto éste es mi primer comentario a pesar de que llevo bastante tiempo atenta a sus entradas , sólo hoy me animé a escribir quién sabe porqué .
    Quiero decir que me entretengo mucho leyendo las publicaciones , y muchas veces encuentro algo de mí gusto , que ya es bastante “difícil ” de satisfacer luego de años leyendo mangas o animes .
    Así que nada , gracias por el tiempo que dedicas al sitio y seguiré atenta a todo lo nuevo que haya .
    Abrazos y te me cuidas eh 🙂

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  6. ¡Hola Emi! 😀

    ¡Gracias por haberte decidido a comentar! 🙂 Me anima mucho que disfrutes con el blog y te gusten las entradas; internet es un mundo de información inmediata y poco meditada donde contenidos un poco más largos y farragosos se suelen pasar por alto, así que más bien, ¡gracias a ti por leerlas! 😉

    Espero que cuando leas algo de Lafcadio Hearn te agrade, el tipo se merece un poco de aprecio en la actualidad, en su momento supo seguir su propio camino y la jugada no le salió nada mal 🙂

    ¡Abrazos de vuelta, Emi! 😀 ¡Nos leemos!

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