Hyakunin Isshu o la voluntad de Teika

“Murasaki Shikibu escribiendo un poema en su habitación del templo Ishiyama, inspirada por la luna” de Suzuki Harunobu (1767)

¿Qué tienen en común los animes Chouyaku Hyakunin Isshu: Uta Koi y Chihayafuru? La respuesta es más fácil de enunciar que intentar encontrarla en el mundo real (al menos en español). Lo que tienen en común esos dos excelentes animes, por supuesto, es el Ogura Hyakunin Isshu. Una obra prácticamente inasequible para los lectores hispanohablantes, tanto en formato digital como físico. Existía una bonita edición de Hiperión, la primera y única traducida al español de hecho, con texto bilingüe e ilustraciones extraídas de una impresión de finales de la época Edo (1603-1868) acompañando cada poema. Esta edición está descatalogada. Y sí, yo tengo en mi poder uno de los pocos ejemplares que se publicaron. Como oro en paño lo guardo.

El Hyakunin Isshu es una recopilación de 100 tankas (poemas cortos de cinco versos y  5-7-5-7-7 sílabas) compuestos por 100 poetas diferentes del período Heian (794-1185). Estos poemas procedían a su vez de 11 compilaciones imperiales como el ManyoshûKokinshû o  Shikashû, y se desgranan en estricto orden cronológico. ¿Y quién realizó la labor de seleccionar y reunir todos estos tankas? Pues no precisamente un don nadie: el crítico literario, poeta, y también hijo y padre de poetas, Fujiwara Sadaie (1168- 1241), conocido como Teika. Y, por supuesto, incluyó un poema suyo (faltaba más), el número 97 de la antología.

Traducción de Teresa Herrero y Jo´se María Bermejo
Traducción de Teresa Herrero y José María Bermejo.

Oh, wait: imagino que ya os habréis percatado del tema… Esta entrada va de literatura, no de mangas o animes. Informo por si no se desea perder más tiempo. No todos tenemos las mismas prioridades. De todas maneras, si llegas a leer toooooodo este rollo patatero completo sin echar un par de ronquidos (que todo es posible), seguro podrás deleitarte en Chihayafuru y sobre todo en Uta koi, de forma más intensa y reflexiva. Y habrás aprendido algo más, y no poco importante, sobre el país del que provienen los dibujitos chinos. En palabras de Donald Keene, uno de los más importantes especialistas en historia y literatura japonesas de nuestro tiempo, el Hyakunin Isshu ha constituido “el conocimiento básico de la poesía japonesa para la mayoría de la gente desde el temprano período Tokugawa [Edo] hasta fechas muy recientes… Esto significa, en un sentido real, que Teika fue el árbitro del gusto poético de la mayor parte de los japoneses hasta una época tan tardía como el s. XX“.

Keene no exagera al resaltar la trascendencia del Hyakunin Isshu en absoluto. Y una de las razones principales para que esta obra lírica culta haya sido (y siga siéndolo) tan querida y respetada por el pueblo japonés, es bien conocida por los amantes del anime y manga: uta karuta. Unas décadas después de que los portugueses introdujeran en Japón la baraja española de 48 cartas, nació en el s. XVII este juego. En los 200 naipes que se necesitan para jugar al uta karuta, están los 100 poemas de esta compilación; y para recrearse y ganar, es necesario conocer muy bien todos los versos. Esta diversión, a finales de la época Edo era muy célebre entre las mujeres nobles; pero fue en la era Meiji (1868-1912) cuando alcanzó gran divulgación. Durante varios siglos, los japoneses aprendieron a leer, escribir y jugar con una de las obras más exquisitas de su literatura clásica. Sería, grosso modo, como si los hablantes de español hubiéramos aprendido a deletrear y redactar nuestra lengua con el Cantar de Roncesvalles o el Cántico espiritual de San Juan de la Cruz… pero más a lo bestia.

Donald Keene con el escritor Yukio Mishima (centro) y el actor Hiroshi Akutagawa, después de la representación de la obra
Donald Keene con el escritor Yukio Mishima (centro) y el actor Hiroshi Akutagawa, después de la representación de la obra “El lagarto negro” (Tokyo, 1962)

Y todo esto, gracias a Teika. A la voluntad de Teika. A su criterio a la hora de elegir los poemas que conformarían luego esta compilación. Pero Teika era humano y, por ende, falible y parcial. ¿Fue tan acertada su selección? No se le colarían un par de poemas-boñiga, ¿verdad? Por supuesto, no todos los especialistas han valorado como completamente perfecto el Hyakunin Isshu, aunque sí todos coinciden en que en él se encuentran algunos de los mejores versos de la poesía clásica japonesa. Tan mal no lo hizo este señor. Vamos, no era un indocumentado… aunque todo hay que decirlo: era imposible dedicarse a la poesía siendo un labriego o un peletero en el período Heian; básicamente porque salvo los estamentos más altos, el resto eran pobres como ratas, carentes de tiempo libre que dedicar a la meditación sobre la fiereza del romper de las olas… y su relación con la futilidad de la vida humana. Y luego ponerlo por escrito tanka style, of course. Nah, a eso se dedicaba una minoría social a la que pertenecía Teika; una élite que hizo posible que la época Heian fuera una de las más importantes y fecundas de la cultura japonesa, a pesar de las injusticias y desigualdades sociales… cosas del medievo. Se puede decir que hubo una revolución cortesana, una revolución cultural estética que giraba en torno a la música, la literatura, la caligrafía; dando importancia primordial a la fachada y al protocolo, a la elegancia refinada y la cortesía extrema. El buen gusto y las apariencias lo eran todo. En esa época el torrente cultural proveniente de China, considerado el oficial y erudito, y la tradición autóctona japonesa del ámbito popular y privado, se fusionaron definitivamente para crear la esencia de la cultura japonesa que actualmente percibimos tan claramente. Fue un momento de auto-afirmación nacional y nacimiento de la propia identidad.

El emperador Kanmu (737-806) que trasladando la capital y corte imperiales a Heian-kyô (Kioto), inauguró la Era Heian
El emperador Kanmu (737-806) que trasladando la capital y corte imperiales a Heian-kyô (Kioto), inauguró la Era Heian

Hay dos conceptos que resumen esta época: el miyabi y el (mono no) aware. El miyabi lo hemos explicado hace un momento: es ese refinamiento, ese sibaritismo y diversión elegantes, símbolo de distinción de las clases altas (el pueblo se puede ir a chiflar a la vía, gracias). El aware es más complicado de definir; es un sentimiento de compasión, melancolía, aceptación y serenidad frente a la vida. Para ello se requiere una honda sumersión en la médula de todo lo que nos rodea, una comunión con la naturaleza para experimentar su impermanencia, fragilidad, imperfección y, precisamente por eso, su gran belleza (wabi-sabi). En el aware además se percibe nítidamente esa simbiosis entre lo foráneo, el budismo (compasión, reflexión sobre la inestabilidad y caducidad del cosmos) y lo autóctono, el sintoísmo (reverencia y sacralización de la naturaleza). El ejemplo más conocido de este aware sería la tradición del hanami: la contemplación del florecimiento de los cerezos.

“Cerezos en flor en el templo de Ueno Toshuga” de Watanabe Shozaburo (1935)

Por supuesto, estas dos nociones, como unión de opuestos, aparecen reflejadas en el Hyakunin Isshu. Por un lado el miyabi en los códigos estéticos rigurosos tradicionales, establecidos por el estilo de la primera compilación imperial, Kokinshû, y que eran considerados los arquetipos definitivos del buen gusto; y el aware en la temática de los tankas y su espíritu, como el paso del tiempo o el sentimiento amoroso apoyados en imágenes recurrentes de la naturaleza. A causa en parte del miyabi es que se han criticado algunos poemas del Hyakunin Isshu: demasiado convencionales y atados estrechamente a unas normas severas artísticas, coartando lozanía y creatividad. Una especie de “endogamia” se encuentra también en este libro (que tampoco era nada excepcional en la época si calculamos cuántos podían dedicarse a estos menesteres… cuatro y el de la guitarra), donde aparecen poetas que son padres/madres, hijos y hasta nietos unos de otros, todos cortesanos o directamente emperadores y emperatrices. No hay que olvidar que el trasfondo en realidad del Hyakunin Isshu (al igual que las recopilaciones imperiales), es la exaltación de la figura divina del emperador; así que se practica exclusivamente en la Corte y utiliza el tanka, verso concebido por el dios Susanowo y antecesor del linaje imperial, como único medio válido de expresión. Este intento de legitimación del poder mediante ascendencia o respaldo celestial no es nada raro, lo encontramos desde la antigüedad (La exaltación de Inanna por Enheduanna, s. XXIV a. C) hasta en las monedas españolas franquistas de 5 pesetas del s. XX. Pero precisamente ese encorsetamiento que se percibe en algunos tankas del Hyakunin Isshu, desaparece de manera asombrosa en las manos de algunos autores, sobre todo mujeres. Las poetisas que aparecen en esta compilación son la muestra de que, a pesar de que la expresión formal impuesta como canon era muy estricta, se podía superar la barrera. Y eso es debido, en gran parte, a su desafortunada posición en la sociedad nipona del momento.

Ono no Komachi, traducción de Teresa Herrero y José María Bermejo
Ono no Komachi, traducción de Teresa Herrero y José María Bermejo

La mujer en la Corte del período Heian se hallaba en una posición singular; estaban muy cerca del poder, incluso algunas de ellas eran sus marionetas directas (emperatrices, concubinas, damas de honor…). Pero a pesar de tenerlo en la palma de la mano, no podían ejercerlo. Otras tenían incluso independencia económica, pero vivían aún así subordinadas a causa de su género. Esta proximidad al poder político les permitió conocerlo y analizarlo con gran perspicacia y profundidad psicológica; a veces con bastante sarcasmo. Por supuesto, el hecho de que la poligamia estuviera extendida, imbuyó a estas damas de un sentimiento insondable de zozobra e inseguridad, por lo que ante todo, se centraron en escribir sobre esas emociones, huyendo de los clichés. El intenso trabajo que realizaron en plasmar los enigmas de la psicología humana con un diáfano sentido de la realidad; así como las sutilezas estilísticas gracias al uso únicamente del hiragana (era considerado escritura exclusiva femenina, ya que a la mujer no se le permitía el acceso a ningún escrito chino, que usaba sinogramasni conocer la lengua china, que era considerada el vehículo de la cultura). Las mujeres, al solo escribir en japonés y con la exuberancia semántica del hiragana, enriquecieron la lengua de Japón de manera inigualable.. Ejemplos de ello son el clásico Genji Monogatari de Murasaki Shikibu (considerada la primera novela de historia) o el imprescindible Makura no Sôshi de Sei Shônagon. Ambas, por supuesto, aparecen en el Hyakunin Isshu, junto a otras grandes poetisas como Izumi Shikibu u Ono no Komachi.

Tanka de Sei Shônagon, que la propia poetisa acompañó con una anécdota explicativa donde narra, que tras pasar una noche con ella un alto funcionario, le envió una carta con ligeras excusas por su apresurada partida al amanecer. En este tanka Shônagon le dice que no le tome por idiota, que seguramente se ha largado con otra.
Tanka de Sei Shônagon. La propia poetisa lo acompañó de una anécdota explicativa donde narraba que, tras pasar una noche con ella un alto funcionario, este le envió una carta con ligeras excusas por su apresurada partida al amanecer. Aquí Shônagon le dijo que no la tomara por idiota porque seguramente se había largado con otra.

Se podrían seguir contando miles de cosas sobre el Hyakunin Isshu, porque 100 poemas dan para mucho y no ya solo eso, la vida de algunos de sus autores es fascinante. Pero como introducción a esta obra capital de la literatura de Japón, este rollo macabeo es más que suficiente. Esta información y mucha más, la podéis encontrar, si conseguís haceros con él, en el volumen de Hiperión del que escribía al inicio. Enhorabuena si has llegado hasta aquí, ¡un aplauso de mi parte!

Me voy a dormir.

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Autor: Sho-Shikibu

Me gusta el chocolate y matar moscas con un periódico viejo. Resido en los komorebi y practico tsundoku, lo que me entristece a veces.

10 comentarios en “Hyakunin Isshu o la voluntad de Teika”

  1. Que tal 🙂 Chihayafuru es una serie que realmente me encanto y que considero bastante especial. Pero si he de ser sincero el tema que hay mas a fondo con el karuta y directamente con los 100 poemas japoneses no es algo que haya llamado mucho mi atención para ponerme a investigar; Así que gracias por esta publicación… créeme, he aprendido algo totalmente nuevo para mi. El concepto de aware me agrado bastante.
    PD: Uta koi la tengo pendiente hace meses, a ver si después de terminar el anime que estoy viendo ahora me pongo a verlo. 😀

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    1. Chihayafuru es una gran serie. Ambas temporadas me gustan con sus diferencias. Es cierto que en ella el tema del Hyakunin Isshu se toca más de soslayo, no obstante ahí está Kanade para recordar la raíz de todo 😀 Uta koi sin embargo sí que se mete bastante más a fondo, aunque hace más hincapié en datos biográficos de los autores. De hecho esta serie, si no se tienen unas nociones mínimas sobre el Hyakunin Isshu y los poetas que aparecen en él, puede fatigar algo, ya que da por hecho que los espectadores están ya familiarizados. No es un anime liviano, pero sí instructivo, agradable y melancólico; no es para todos los públicos, eso desde luego. A mí me encantó.

      Sinceramente, me alegra que hayas logrado leer esta entrada entera 🙂 Dudaba en publicarla porque estrictamente no es ni anime ni manga y el tema es bastante denso (he tratado de sintetizar todo lo que he podido y no hacerlo demasiado soporífero); pero al final he pensado “a la mierda, es mi blog” y aquí está la bestia parda medieval jajaja

      Como siempre, ¡gracias por pasarte y comentar, Diego! 😀

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  2. Si me quedaba alguna duda sobre si estudiabas japonés o literatura, creo que ha quedado bastante despejada xD
    Entrada muy interesante, sobre todo el papel de la mujer y el concepto de miyabi.
    Besos

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    1. Me alegra que hayas disfrutado de esta entrada, Janesan 🙂 En este mundillo de otakus y fans descerebrados de los mangas y animes (yo lo soy, no me importa admitirlo jaja) no es sencillo encajar este tipo de contenidos aunque tengan relación. No es que sea realmente mi especialidad, pero la curiosidad y las ganas de saber siempre me han acompañado 🙂 Es agradable comprobar que algunos estáis ahí con las mismas inquietudes 😀
      ¡Besicos de vueltaaa!

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  3. Hay que ser sincero, nunca fui un fanático de la literatura, y tiempo atrás cuando hiciste esta entrada y dijiste que iba de literatura pasé de ella como un campeón, pero hace un ratito había terminado el segundo capítulo de Uta Koi y sentí que había leído en otro lado “Hyakunin Ishuu” y me sonaba de que era de acá, y sí. Poco entiendo sobre ésto, pero me interesó bastante lo que has escrito.

    Un saludo!

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    1. ¡Hola, Matías! 🙂
      Uta Koi es un anime bastante especial, ¿te está gustando? Ya contarás 😉
      Me alegra que haya despertado tu interés esta entrada, no son temas que sean del gusto general. :/
      Pero bueno, que de todo tiene que haber en el mundo 🙂
      ¡Gracias por recordarla… y comentar! 😀
      ¡Saludos!!!

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